Érase una vez un 8N...

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Al cabo de una semana muy especial, signada por cacerolazos y calorazos en partes iguales, todavía pueden sacarse algunas conclusiones de lo acontecido. Pero como ya se habló hasta la nausea de la multitudinaria manifestación del “8N”, vamos a buscarle la vuelta para no caer en la de todos los que ya agotaron hasta la última posibilidad de descular este fenómeno. Lo más lindo fue la cobertura de los medios, no me digan que no, con un protagonismo estelar de la enviada de “6,7,8”-Televisión Pública, que fue a meterse en la “Boca del lobo” (aparentemente, dicen los del mismo palo y algunos otros que no se cansaban de elogiarla) y de un aporreado cronista de C5N (que ahora que lo compró Cristobal López no faltan los que afirman que la sigla del nombre significa “Cristina 5 Nestor”) quien se comió un cazote a traición de esos como para voltear un elefante, otorgado por un imbécil importante.

O sea: los medios y su gente como estrellas, con las dudas irresueltas de si “La Corpo” había convocado o no, si los de la oposición-opositores sueltos y desperdigados quisieron hacer la que decía Jautreche: “Animémonos y vayan”, sin comprometer presencia ni poner cara y pellejo a sabiendas que en medio de la protesta había varios palitos para su rancho, y si la magnificación que hacían los contreras y el ninguneo que practicaban los oficialistas sobre el mismo fenómeno significaba que algo podría cambiar alguna vez; concretamente, si alguien tomaría nota de tanto sonido y tanta furia o todo quedaría como una apostilla menor en la historia argentina que algunos se empeñan en reescribir a cada rato, y si nunca más habrá algo parecido porque todos comprenden ya que no sirve para nada. Pero bueno; como uno es muy bruto para desentrañar semejantes misterios, que mejor que consultar con los que la saben lunga. Por ejemplo, mi viejo amigo el Doctor en análisis mediático (¿?) Adalberto Chivosky, un experto en develar todos los misterios de la comunicación moderna y facturar en consecuencia.

ADALBERTO: Y si, lo más notable fue la cobertura mediática del famoso 8N, incluso más que el fenómeno mismo. O por lo menos eso me conviene decir a mí para que me inviten a la tele y poder seguir currando, especialmente ahora que tengo que darle manija a mi nuevo libro, llamado: “El fóbal para todos y su resignificación semático-estructuralista ante la posibilidad que se acabe la guita del Anses para bancarlo”. Es muy curioso como lo mismo significa cosas tan distintas para gente de, aparentemente, similar profesión y formación. Se trata de un evento que interpela las certidumbres internalizadas a lo largo de la consustanciación de los procesos cognitivos...

YO: Momento, che Ricardo Forster de segunda selección; traducime eso porque veo que lo tuyo no viene subtitulado.

ADALBERTO: Decía que si nos atenemos a lo que mostraron los medios, no se entiende un carajo de lo que pasó. Y que tanto los periodistas “de la Corpo” como los más oficialistas y todos cuantos se han llenado la trompa pregonando objetividad y veracidad, lo único que hicieron fue llevar agua para su molino.

YO: Nada nuevo bajo el sol. ¿Pero como evaluás que sigue la cosa, al menos mediaticamente hablando?

ADALBERTO: En la “Batalla naval” que han encarado (8N Vs. 7D) no están hundidas ninguna de las dos naves, aunque sí averiadas. Porque la disfracen como la disfracen, los K no pueden negar que se les llenó la urna del 54% con preguntas, y los anti K de todos los pelajes no pueden ignorar que semejante movida es no más que echarle pasto fresco al gobierno, que ya ha demostrado que cuanto más le quieren mojar la oreja más se emperra en la suya, con una única excepción que confirma la regla, el sainete de “la 125”. O sea que los medios oficioso-oficialistas seguirán sin hacerse cargo de la bronca social, y los de la vereda de enfrente continuarán esperando que “algo”, lo que sea, cambie siquiera un poquito para atribuírselo elegantemente. Siguen hablando en distintos idiomas.

YO: Y vos al fin hablás en criollo. ¿Y como hace el cristiano de a pie para saber exactamente lo que pasa, entender lo que pasó y prepararse para lo que pasará?

ADALBERTO: Tiene que irse a vivir a otro país, porque lo que es acá las superestructuras  que operan desde el corporativismo inmanente al mecanismo de toma de decisiones producen una oclusión en el flujo de representatividad popular ya que lo procesan con sus aparatos mediáticos imbricados de intereses tangenciales...

YO: Dejame ver si puedo traducir eso; Acá, la bocha de garcas que manejan todo ponen los medios a su servicio (generalmente porque son de ellos) y entonces el pobre gil del montón no puede hacer otra cosa que picotear un poco de cada lado para ver si, con mucha suerte y viento a favor, saca alguna conclusión propia, ya que nadie puede estar en todos lados al mismo tiempo, por lo cual los medios se vuelven indispensables para no terminar viviendo en un frasco de mayonesa, aún a riesgo de comerte cualquier verdura que te quieran vender. 

ADALBERTO: ¡Bastante bien! Me parece que te voy a contratar como traductor oficial de mis charlas, porque ahora empiezo una gira por los barrios y no creo que en la Unión Vecinal de Villa Palangana, por ejemplo, me entiendan de una. Si Kristina tiene a “La Muda” ¿por qué yo no puedo tener un interprete también?

YO: Bueno, después te paso el teléfono de mi representante y arreglás con él. Pero ahora decime: ¿Vos crees que antes del “7D” se podrá llegar a un acuerdo entre el gobierno y Clarín, o seguirán tirándose con todos los trastos por la cabeza? 

ADALBERTO: Difícil que el chancho chifle. Están remil jugados cada uno a la suya. Por ejemplo Clarín, que no para ni parará de cascotear y lanza esas propagandas larguísimas y más aburridas que un concierto de pandereta, en las que se victimiza casi hasta la lágrima y se presenta como más bueno que el puré de zapallos, cuando todos sabemos que son la madre, la abuela y la bisabuela de todos los truchos. Además, larga la falacia de poner al diario en la misma bolsa de las demás empresas de su imperio, como si la ley de medios lo fuera a rozar (es solo para medios audiovisuales) y la remata diciendo que “El mandato le dura solo 24 horas”, comparando de refilón el hecho de comprar o no un diario con el de votar y elegir a alguien para que administre por cuatro años. Eso es como comparar manzanas con jirafas. Pero algunos le creen.

YO: En las trincheras enemigas el panorama no es mejor...

ADALBERTO: Claro que no. Los muchachos K siguen con la ingenuidad de pensar que combatir a los malignos te convierte automáticamente en un santo. ¡Ni ahí! Y vuelven a lo que vimos tantas veces: creer que si te votaron tantos millones de personas, esos mismos serán los que consuman el mensaje de los medios que controles, y por eso hay que tener muchos. ¡Pavadas! Parece mentira que no entiendan que después de cierta “luna de miel” siempre muy breve, el oficialismo no vende. La historia está repleta de esos ejemplos, pero se ve que los chiKos son duros de entendederas. Eso les pasa por no consultarme, porque hace rato que no me tiran un hueso. Bueno, ya se darán cuenta...espero, porque las expensas del departamento me aumentaron un 80 por ciento...

Hablamos un rato más, pero para mí fue suficiente con lo aquí transcripto. Porque después de todo, la verdad está allá afuera. Es decir, afuera del área de influencia de todos los influyentes que se te ocurran. Ellos se limitan a venderte su versión “Pret a Porter”, ya empaquetada y lista para consumir como si fuera producto manufacturado. Eso lo único que garantiza es que nunca vas a conocer la verdad de la milanesa.

Les dejo la inquietud, y será hasta la semana que viene, supongo.