La esencia de la democracia es el dialogo. Una definición nos dice que el diálogo es una forma oral y escrita en la que se comunican dos o más personajes en un intercambio de ideas por cualquier medio. Como valor ético de la política y como método para lograr consensos, el diálogo es consustancial a la democracia; permite la comunicación, el conocimiento, la comprensión, la empatía y los acuerdos entre actores políticos. También podemos afirmar que el diálogo permite poner en valor los acuerdos pero también poner en condiciones racionales los conflictos y los disensos.
La propuesta de iniciar un proceso de diálogo para reformar nuestra Constitución por parte del Gobernador Francisco Pérez, tiene a nuestro entender el objetivo primordial de establecer espacios para generar diálogo entre tomadores de decisión, sociedad civil, academia, medios de comunicación y grupos específicos que permitieran iniciar el proceso de reforma para lograr el fortalecimiento de las instituciones democráticas consagradas en nuestra Constitución.
El proyecto enviado a la Honorable Legislatura por parte del Ejecutivo promueve se declare la necesidad de reforma parcial de la Constitución de la provincia de Mendoza. Los fundamentos de este proyecto son claros y precisos. Retoma iniciativas anteriores, rescata instancias y momentos claves de nuestra historia y reconoce los intentos de Gobernadores anteriores en su búsqueda de un mejoramiento de nuestras instituciones.
En este párrafo queda manifiesta la intención reformista:
"Entendemos que ya entrado en el Siglo XXI es hora de darnos el debate necesario para actualizar nuestra Constitución Provincial. Una revisión constitucional por siglo entendemos resulta necesario. Y es que ya entrados en el Siglo XXI, nos encontramos que debemos transitarlo con una constitución de principios del Siglo XX, que si bien fue sabia y progresista en su tiempo, hoy refleja más a aquella pujante aldea en crecimiento que era Mendoza en 1916, que a esta Provincia que hoy somos o a la Mendoza que queremos construir para las próximas décadas.”
Quien puede oponerse a la necesidad de iniciar ordenadamente el debate?
Nuestra Legislatura tiene en esto una enorme responsabilidad y esperamos que no
nos defraude.
¿Cuándo es el momento para el diálogo?
Para una persona amante de la democracia, siempre es el momento del dialogo. Si analizamos los procesos históricos en los que el diálogo se puso en marcha, comprobaremos una diversidad de condiciones. Conflictos armados, guerras civiles, momentos agonizantes de algunas dictaduras, crisis económicas agudas, entre otros. Parecía que no había condiciones ideales para el dialogo, pero ahí estuvieron los dirigentes políticos, las organizaciones empresariales, los movimientos civiles, las universidades, los medios de comunicación, aportando al dialogo y concluyendo en procesos exitosos en muchos casos. Pero lo importante es que el dialogo fue usado como herramienta clave de la democracia.
En los últimos días se han escuchando en Mendoza voces de reconocidos políticos
argumentando que no están dadas las condiciones para el dialogo que requiere un proceso de reforma de nuestra Constitución.
Nunca imaginé que un político de raza iba a hablar de condiciones para entablar dialogo. Por el contrario, siempre esperé que el dirigente político pusiera su talento y su fuerza para generar las mejores condiciones para entablar el diálogo.
En este doble discurso de algunos dirigentes políticos está el problema que atravesamos.
Nadie duda que es necesaria la reforma, pero muchos se refugian en el temor al cambio que genera cualquier proceso de cambio. Y comienzan a asustar a la población, a contrabandear rumores y supuestas confabulaciones. En realidad, estas manifestaciones demuestran que es necesario potenciar previamente un cambio de actitud en los dirigentes políticos que han salido a decir que si pero no….
Que somos reformistas, pero no es el momento….
Que detrás de la convocatoria se esconde la reelección del Gobernador… y que esta es la antesala de la reelección de la Presidenta.
Que mejor que discutir la Constitución, hagamos por Ley la reforma política…
Frente a todo este palabrerío, lo que necesitamos los mendocinos es que las fuerzas políticas que nos representan y pagamos en la Legislatura y el resto de los agentes sociales nos empecemos a manifestar claramente por la necesidad de iniciar el diálogo para reformar nuestra Constitución.
Prestigiar la política
Iniciar el proceso de reforma constitucional es prestigiar la política.
Como bien dice el fundamento del Proyecto de Ley enviado, estamos ya superando la
primera década del siglo XXI y los ciudadanos no estamos hoy ajenos a nada de lo que
pasa en nuestro entorno. Nos mantenemos bien informados y comunicados.
Nada de lo que se hace y se dice pasa desapercibido para el conjunto. Por ello es urgente que los partidos políticos y sus dirigentes dejen de lado intereses mezquinos y especulaciones oportunistas y prioricen el bien común que es la Misión de la Política con mayúsculas
Una nueva Constitución que nos ponga de cara al futuro y nos garantice todos
nuestros derechos es el imperativo de la hora y de esta generación. Los mendocinos
estamos decididos y necesitamos avanzar, con nuestros dirigentes o sin ellos.