¿Y dónde está el 54?

Cuando desde el gobierno insisten en despreciar a la gente de clase media para arriba, y a continuación enrostran a quien los cuestione el famoso 54% que sacaron en las pasadas elecciones, están tirando, me parece, de las dos puntas de una frazada muy corta que definitivamente no los tapa.

Porque la conclusión que puede extraerse de estas afirmaciones, es que ese 54% de buena gente que no es ni clase media ni alta, ambas corruptas y golpistas según los voceros oficialistas, está compuesto por pobres (con perdón de la frase) en un gobierno que insiste, desde el dudoso Indek, en que ha disminuido la pobreza a un dígito. De ser así… ¿qué son, en el relato oficial, esos buenos argentinos que no son pobres gracias a las bondades del modelo, pero que no llegan a ser golpistas caceroleros de clase media?

La respuesta, creo yo, tiene un poco de esto y un poco de aquello, ambas (esto y aquello) verdades que no les caen en gracia al kirchnerismo. Por un lado, y aún en la suposición errada de que todos los pobres del país sean oficialistas agradecidos a Ellos (Él y Ella), estos habitantes deben ser más de los que se pregonan desde el otrora prestigioso organismo oficial encargado de las estadísticas. Por otro lado, y tal vez más grave para los amantes del denominado “relato”, la realidad les está demostrando que aquel 54% que supieron conseguir, ya no les pertenece; aunque la verdad, creería que nunca les perteneció y, como tantos, lo tuvieron de prestado por un ratito y, como tantos, se la creyeron.

¿Cómo puede explicarse sino que, por ejemplo en Mendoza, la suma de los votos que sacara la UCR luego del famoso voto no positivo de Cobos, más los que solo dos años después en la misma provincia sacó el kirchnerismo, superan el 100% de los votantes? Definitivamente, y teniendo en cuenta que hay además de las dos fuerzas principales varios partidos minoritarios, hubo más de un ciudadano que cambió de parecer. Y solo alguien con un ego muy muy grande puede pensar que, estas personas, en el 2009 estaban equivocadas y vieron la luz en el 2011, en donde quedarán, gracias al maravilloso modelo nacional y popular que relatan, por siempre.
La verdad, creo yo, es algo más triste para los iluminados-iluminadores de turno. La verdad es que, aunque la mayoría de los habitantes del Pueblo de la Nación tengan sus ideas claras y sean afines a alguna de las líneas de pensamiento que se desarrollan en nuestro bendito país, hay también un porcentaje (aunque no mayoritario, sí importante) que va variando su voto de acuerdo a ciertas situaciones; ya sea por el “no positivo” de Cobos, por el treinta por ciento del delito que iba a bajar Jaque en Mendoza, o por alguna desgracia familiar como en los casos de las muertes del hijo de Menem o del ex presidente Kirchner. Sea como fuere, este grupo “sensible” de compatriotas varía su humor con una velocidad que supera a los tiempos electorales, convirtiéndose algunas veces en un factor decisorio a la hora de contar los votos.
De ser así, y con la tristeza del fallecimiento del ex presidente encima, muchos argentinos (principalmente de clase media, mal que le pese a la presidenta) habrían apoyado al kirchnerismo en el 2011 haciéndolo llegar al famoso 54%, pero sin ser fans de la “Kris-pasión”. Hoy, habiendo dejado ya el luto de lado, estos argentinos se están alejando del kirchnerismo; con rumbo incierto tal vez, pero cada vez más lejos del oficialismo.

Quizá la cosa pase por aceptar esa realidad; tal vez pase por intentar cambiarla. Lo que sí es un hecho es que nunca, por ningún concepto, se llegará a un resultado positivo negando los hechos.

Twitter: @prgmez