Han reaparecido las palabras y las imágenes de la política y de sus candidatos en las pantallas, pasacalles, árboles y en el éter radial.
Asistimos a ese escenario que George Bernard Shaw, describía con ironia, diciendo que nunca se miente tanto como “durante una guerra, en una campaña política y después de una cacería”.
Los votantes sabemos que nos van a engañar, que nos prometerán puentes donde ya hay, puertos en desiertos, el futuro en vez del pasado, y hasta canciones desafinadas como cantos de sirenas. Como Ulises habrá que atarse a mástiles para no sucumbir a tanto embrujo.
Desde candidatos o candidatas sin mérito alguno o demagogos con bolsillos llenos, el porvenir se inventará en hojas donde miles de promesas se escribirán cada noche y se borrará al amanecer, total la gente olvida, la ideología no importa.
Algunos candidatos no hablarán, los veremos, como cantaba Sui Generis con su “sólo sé sonreir”, en las pantallas, y volverán a ser necesarios muchos niños para ser alzados, abrazos con pobres comprados y lágrimas de tanto cocodrilo.
Es la versión doméstica, actual o globalizada de la peor cara de la política, donde sabemos que nada es cierto, que sólo son ilusiones de muchos aventureros y la llegada masiva de tanto Hamelin.
En ese barro, o campo de deportes extremos, aparece quizás una figura extraña; desgarbada, seria y pálida, con pocos gestos y mirada profunda. Es quien representa viejos ideales siempre vigentes, que por una vez en este siglo logra confluir la popularidad con la gestión.
Aparece en la variedad de la diáspora, la figura de un médico, que ha podido demostrar que se puede gobernar y hacer en silencio, que se pueden llevar a cabo ideas sin las formas del pensamiento único, sin borrar historias y manteniendo la esperanza de un mundo simple pero mejor en el trazado urbano, la participación y control popular, el medio ambiente y la inclusión social. No es poca cosa, la propuesta de Hermes Binner, lo prefiero Winner, porque invita a reflexionar, no?. Es a mi modo de ver, soy sincero, lo único fresco y nuevo, asentado en buenas experiencias de gobierno y con propuestas que tienen historia.
Es un hombre parco, de pocos gestos, asi al menos se lo ve; pero no se confundan, a pesar de las campañas sucias que se vienen, no es el hermano del aburrido de De la Rúa, mucho menos un boxeador de fuste como Moreno y menos se compara con la labia bigotuda de Aníbal Fernández, o con esa fuerza sin igual descomunal de Moyano o la astucia verbal de Delia.
Es un hombre simple con buenas ideas, con ganas de escuchar al otro y de juntos buscar consensos, pero con un sur muy claro, el de un pais que acerque los extremos escandalosos, que permita una mejor distribución del ingreso, con índices claros, con un estado fuerte pero transparente, donde las instituciones valgan y porqué no con el asocio de la fuerza e iniciativa privada que cree, invierta y produzca.
Esa persona WINNER puede ser una alternativa frente a lo que ya sabemos; pues con Duhalde, Carrió, Rodríguez Sáa y Cristina, el futuro ya lo conocemos.
Mendoza y Argentina, pueden darles a los socialistas una oportunidad de ampliar su gestión, sus ideas. Hoy si las utopías tienen asidero valen para los proyectos solidarios y participativos, lo demás son sueños para estatuas personales, o nombres para calles. De eso estamos llenos; de bronces inútiles y de calles que no merecen recuerdos.
Hermes Winner ó Binner no es ni para una ni para otras, lo importante es Usted y vos.