Jaque tiene derecho a elegir

Celso Jaque tiene derecho a elegir. Los que cuestionan si debe o no ser elector deberían tener un archivo a mano. A Jaque lo respalda su carrera política impecable: asesor en el ministerio de Hacienda; diputado nacional 1991-95 premiado como el legislador del año; dos veces intendente de Malargüe 1995-99 y 1999-2003  premiado por ser innovador y en 2006 fue distinguido entre los 10 más activos del Congreso nacional. Ahora deben agregar que es un activo hacedor que dejará muchas obras inauguradas y muchas horas de dedicación a su tarea de gobernador.

Pero vamos a recordar que, dentro y fuera del Partido Justicialista, todos los que tuvieron la responsabilidad de gobernar, tuvieron la oportunidad de elegir. La fórmula Santiago Felipe Llaver- José Genoud 1983-87, llevó al vicegobernador Genoud a asumir como senador nacional durante 15 años   desde 1986 a 2001.

José Octavio Bordón - Jorge López 1987-91. Bordón había sido diputado nacional 1983-87 y luego senador nacional 1992-96.

Lafalla fue después gobernador 1995-99 y diputado nacional en 1993-95 y 1999 a 2003.

Rodolfo Gabrielli - Arturo Lafalla 1991-95. Gabrielli fue ministro de Economía de Bordón y diputado nacional 1995-99, además de cargos nacionales como ministro del Interior de Eduardo Duhalde, vicepresidente del Banco Nación y administrador de la Aviación Civil de Kirchner.

Arturo Lafalla- Carlos de la Rosa. De la Rosa fue senador nacional además de otros cargos como intendente de Godoy Cruz y embajador argentino en Chile.

Roberto Iglesias-Juan Horacio González Gaviola 1999-2003. Iglesias fue diputado nacional 2003-2007 y dos veces intendente de Capital 1991-95 y 1995-99. González Gaviola fue diputado nacional 2003-2007.

Julio Cobos- Juan Carlos Jaliff 2003-2007. Cobos a la vicepresidencia de la Nación y Jaliff al Instituto Nacional de Vitivinicultura y ahora al senado provincial.

Parece un laberinto al que gusta atravesar  la clase política y sentados en las gradas estamos todos observando para ver quien encuentra primero la salida. Es un apasionado juego que no permite distraídos pero tampoco hipócritas que deciden quién tiene derecho y quien no a ser el elector.