El impacto de los biocombustibles

A partir de algunas notas publicadas por distintos medios, se infiere la importancia que está tomando la discusión sobre el uso de biocombustibles para el transporte y por qué no en un futuro, para la industria.

Con el argumento de la renovabilidad de éstos, se está poniendo un manto de olvido acerca de un cúmulo de desventajas que trae aparejadas esta sustitución de los derivados del petróleo.
Esto tiene que ver con la utilización de las tierras que hoy producen alimentos para después “quemar” los productos que a posteriori de ella se derivan. Especialmente en momentos en que buena parte del mundo está sufriendo los efectos de la desertificación por distintas razones, tales como las urbanizaciones, ganaderías devastadoras de pastos que fijan los terrenos, contaminaciones químicas, etcétera.

Sobre esta base, me propongo enumerar algunos de los inconvenientes que presenta el tremendo impacto de esta estrategia de los biocombustibles en la ecología y economía mundial.

Energía necesaria para la producción de los mismos. Cálculos estimados realizados por distintas entidades, indican que se gasta 80% de energía en tareas de laboreo, fertilizantes (muchos de ellos provenientes del petróleo) y fundamentalmente del transporte de los mismos.

Efectos contaminantes: Si bien se reducen las emisiones de monóxido de carbono, se incrementan las de óxido de nitrógeno y aldehídos y en cuanto a los motores presentan mayores problemas de corrosión en las partes mecánicas.

A partir del lobby de algunos productores de maíz en ciertos estados norteamericanos, se ha logrado una ley de energía que obliga a incorporar un porcentaje de etanol en los combustibles derivados del petróleo, que implican en este momento 12 mil millones de litros. El impacto a nivel mundial ha sido el incremento del valor del maíz en un año de 100%, con la consiguiente onda expansiva en importantes insumos como los forrajes.

De modo que esta solución, que aparentemente está encontrando mucho eco en algunos sectores (unos interesados y otros desinformados) atenta contra el equilibrio ambiental si no es manejada con criterios responsables.

A mi modesto entender, los mejores aportes al tema de combustibles para el transporte se deben buscar en el área de la utilización del hidrógeno, por un sinnúmero de razones que se pueden encontrar en distintas publicaciones.

Esta solución se potenciará fuertemente cuando se logren aplicaciones económicamente sustentables. En cuanto a lo referente a grandes suministros energéticos, si bien la fisión atómica está lo suficientemente madura en cuanto a eficiencia y seguridad, sigue teniendo como talón de Aquiles el tema de los desechos.

Un campo enorme se abre en este ítem para la fusión nuclear, una vez superados los problemas tecnológicos que implica cómo contener la materia prima en un reducto en que se desarrollarán un millón de grados centígrados para producir la fusión.

Espero que el debate dispare el aporte de la comunidad científica, quienes con estadísticas serias en mano, permitan aportar a la clase política los argumentos que propendan a una solución lo menos agresiva posible a este planeta tan inestable.