El auto, la salud, el ministro

El auto de alta gama en el que el ministro Behler ha decidido movilizarse no es el fondo del problema “salud” en la provincia. Pero es una muestra de falta de austeridad y ubicación, en una provincia en la que quien se enferma, si no tiene mucho dinero, la pasa muy mal. O se muere.

Convengamos: si el ministro de Salud Juan Carlos Behler circula en un auto de súper lujo o no a cuenta del Estado, no resuelve el problema de fondo de la salud de Mendoza. Es un sistema en crisis que no alcanza para contener a todos los mendocinos, donde miles de personas “hacen cola” de meses para operarse, donde en centros de salud hay empleados que se llevan su propia lavandina para trabajar, o en el que faltan pediatras, anestesistas y hasta insumos básicos en los hospitales públicos. La salud pública mendocina es un laberinto en el que la gente sabe que va a perder horas y horas de tiempo para recibir, muchas veces, prestaciones paupérrimas. ¿Qué le pasa a una persona que debe esperar cinco meses para operarse, sea cual sea la dolencia? ¿Cómo hace una persona para atenderse en un hospital público en el que hay que ir a las cinco de la mañana a sacar un turno para ser atendido en semanas? ¿Qué pasa con profesionales y empleados que ganan sueldos que no les permiten subsistir con dignidad ni pagar sus cuentas?

La Salud pública necesita urgente de recursos, planificación, estrategias, tiempo, infraestructura, profesionales y funcionarios idóneos... ¿Queremos una salud centralizada o no? ¿Queremos hospitales generalistas o especializados? ¿Cómo vamos a darles una atención sanitaria digna, eficiente, eficaz, profesionalizada y pública a todos los mendocinos que lo necesitan?

En medio de este cuadro, donde el que se enferma, se enferma más o se muere salvo que tenga una buena obra social y además dinero, el asuntito del auto del ministro Behler no es lo central.
Pero sí, indica una conducta.

Sí, es una muestra de cómo se ordenan las prioridades en el sistema de Salud.

Es obvio que el ministro necesita movilizarse y que debe hacerlo en un medio cómodo, útil, de buenas prestaciones. ¿Pero pueden permitirse lujos extra en un sistema sanitario en crisis? Tomemos como punto de referencia que el gobernador Celso Jaque se mueve en un auto similar al de muchos mendocinos de clase media, sin lujos ni estridencias. Teniendo en cuenta estos parámetros, la compra del auto para Behler parecería ser -por lo menos- desubicada.

En el gabinete de ministros no son pocos quienes miran de reojo a su colega. ¿Dónde sino, los periodistas íbamos a enterarnos de la aparente actitud descomprometida del ministro de Salud, quien parte todos los días a las cuatro de la tarde a cumplir puntualmente con su trabajo en el ámbito de la educación privada? En voz baja, sus colegas dicen “este es un trabajo de tiempo completo, que exige sacrificio…” o “no tenemos vida por dedicarla a esta función”.

Nadie pide a Behler que se inmole, o que recorra a pie y calzado con las Sandalias del Pescador largas extensiones mendocinas para llegar a tiempo a los centros de salud.

El compromiso de los funcionarios debe ser fuerte. Ellos deben ser austeros, seguros, eficientes y justos en los gastos que realizan con el dinero de todos. Y éstos deben ser orientados exclusivamente al servicio que se le brinda a la población. Incluso el gobernador Jaque es un buen caso de ello. Se pueden criticar muchísimos aspectos de su gestión. Pero no es un gobernador dispendioso, ni lo veremos circulando en medio de la pobreza en un automóvil de súper lujo.

La política se construye de grandes decisiones pero también de pequeños gestos. Y un gasto suntuario en una salud en crisis, no está bien. Es un buen ejemplo de lo que no se debe hacer. De ello debe tomar nota el ministro Behler.