Paloma de viernes

Yo me tenía que sentar, poner los brazos con los codos apoyados en las piernas y las manos levantadas, ella ponía la madeja de lana entre mis muñecas y comenzaba frente a mi a hacer el ovillo de lana, uno tras otro, yo había alcanzado cierta destreza, pues cuando llegaba el tirón doblaba la muñeca para dejar salir el tramo que seguía, y era como bailar con las manos, por las noches la novela Pons con Eduardo Rudy y Nené Cascallar salían del parlante de la Spika.

Creo que ha tejido toda la vida, y hoy para escribir me puse un cárdigan azul que me tejió ella porque la tarde después del sol se pone fría.

La visita de ayer fue un turno especial que me dió a las 19 hs, porque hoy es su cumpleaños y lo festeja en distintos domicilios de amigos y familia que casi no conozco, mientras me daba unos mates me convidó unos cañoncitos salados, y me comentó que tienen forma fálica, y era cierto, de verdad lo había pensado antes del comentario de ella.

Quiere visitas individuales, dice que de ese modo aprovecha más a las personas, mientras los mates me mostró lo que tejía, tenía una forma pequeña, menos de una cuarta de ancho con un agujero en el medio, sobre la mesa de la cocina había escarpines ya tejidos "los tejo para llevarlos al Lagomagiore, allí nacen niños sin ropa, y la lana es calentita, yo destejo pulloveres viejos, y hago ropita para ellos, porque ahora en invierno hace frío", los escarpines eran a rayas rosas y naranjita me dijo, ya que soy daltónico.

Y me llevó a su dormitorio, sacó dos cajas de cartón grandes donde guarda decenas de ovillos de lana de diversos colores.

Todos los días pasa por la casa de sus vecinas a preguntarles que les hace falta del Vea, son mayores que ella, les trae a domicilio la mercadería, y a una de ellas, la lleva en "trole" al Cine Universidad, todos los domingos, "la llevo del brazo porque el neurólogo no la deja caminar sola".

Y me pasa otro mate, y yo veo que el ovillo baila por el piso, como si un gato invisible jugara con él, y miro los escarpines y me viene una cosa de adentro, que me llega a los ojos y me los deja vidriosos y al final toda esa agua se junta y se vuelve una lágrima, y yo que abrazo su solidaridad de 81 años y ella que me toca la cara y me seca la lágrima con el pulgar.

Paloma de Viernes

Ella cruzaba el patio

con los ojos cansados

y dejaba en el aire

un rastro a lavandina

se secaba las manos

de arrugas sumergidas

y el dorso de la mano

le enjugaba la frente.

 

Quién sabe si era feliz

quién lo podría saber

solo sé que inclinada

cantaba viejas canciones

midiendo cada paso

y cada peso.

 

No escatimaba esfuerzo

en derrochar sonrisas

y de cada mañana

que acariciaba el patio

robaba algún racimo

junto con tres malvones

para el sol del mediodía.

 


Por las noches

la Singer implacable

devoraba sus sueños

en dedal y en hilachas

monstruo de traqueteo

que doblaba su espalda

y de mil madrugadas

escaparon vestidos

que dejaban monedas

para el pan y un cuaderno.

 

Ya casi ni me acuerdo

cuando pibe

cuando ayer

le traía a mi vieja

casi todos los viernes

el guardapolvo lleno

de migas de tortitas

en los bolsillos

y ella...

como una paloma

las desaparecía

para el lunes.