El trabajo ¿dignifica?

Que hoy en la Argentina casi 5 millones de personas trabajen en negro sobre un total de casi 10.5 millones, no es solo un resabio de la crisis económica mundial, sino también parte de una lógica empresarial y Estatal que no han colaborado para solucionar la problemática.

No por casualidad dos actividades como el agro y la construcción, que tienen hoy ganancias espectaculares por la devaluación, por los altos precios internacionales y por las ganancias especulativas sobre los bonos del Estado, ostentan tasas de empleo en negro superiores al 70 %. Lo mismo pasa con los hoteles y restaurantes, otro sector fuertemente reactivado por el crecimiento del turismo, alcanzando casi el 53% de su personal en negro.

Si a estos casi 5 millones de trabajadores esta situación se le agregan los casi 2.1 millones de desocupados, tenemos en suma más de 7 millones de trabajadores marginados de la seguridad social. Esto significa que no tienen derecho por ejemplo, a la jubilación, a la atención médica de la obra social, a cobrar el salario familiar, seguro de accidentes de trabajo, aguinaldo, indemnización si son despedidos o bien, el acceso al crédito bancario.

Un 1 de Mayo de 1889 en la Ciudad de Chicago un grupo de trabajadores organizó una movilización para reclamar una jornada laboral de ocho horas, cuando lo “común” era trabajar entre 12 y 16. El Gobierno norteamericano reprimió brutalmente la protesta y encarceló a un grupo de militantes “revoltosos”. Tras un proceso judicial plasmado de irregularidades, cuatro de ellos fueron ahorcados en Noviembre de 1887, uno se suicidó, dos fueron condenados a cadena perpetua y uno a quince años de cárcel. De este modo los obreros del mundo eligieron el 1 de Mayo como el día del trabajador, conmemorando una jornada de lucha, mas que un festejo.

Después de 124 años de éste día, en nuestro país las condiciones laborales justas para la mayoría de los trabajadores todavía son trasgredidas o bien, incumplidas. Si bien muchos aseguran que el alto índice de empleo en negro se explica en los supuestos de los altos costos laborales, también existen otros enfoques.

Según el cuestionado INDEC, desde la devaluación, el salario en negro tuvo un alza nominal del 37.3% período en que la inflación trepó a casi el 79.1%. De estas cifras se desprende como primer conclusión, que el poder de compra de los trabajadores se redujo a una cuarta parte. Pero si a estos datos los comparamos con el aumento del 114% de la canasta básica de alimentos, la caída del salario real alcanza un total de 36%.

Con la intención de clarificar el asunto parece conveniente considerar tres cuestiones. En primer termino una modalidad de empleo en negro muy de moda en estos tiempos que es el pago de sumas no remunerativas (práctica muy habitual en el salario Docentes.). Al no ingresar como parte del sueldo ordinario, significa que no hay contribuciones a la seguridad social, que tampoco es considerado para el cálculo del aguinaldo y mucho menos, para una futura jubilación.

En segundo lugar, la terciarización de servicios. La proliferación de los contratos de locación de servicios y las pasantías, hoy permiten tomar empleados por uno o dos años sin indemnización ni pago de las cargas sociales, transformándose en una práctica muy habitual en las empresas prestadoras de servicios.

Una alta proporción de empleo en negro se verifica en los micro - emprendimientos y pequeñas empresas. Las grandes empresas tercerizan sus actividades en ellas transfiriendo además, el trabajo en negro. Esto se puso de relieve con la noticia de la muerte de 11 personas y 5 niños que estaban encerrados en un taller textil de Bs As. El incendio provocó el mal llamado conflicto boliviano, donde las grandes marcas de ropa encargaban la confección de las prendas a pequeños talleres a 4 o 5 pesos por unidad, que a su vez subcontrataban personal en negro a 1 o 2 pesos, en la mayoría de los casos, también indocumentados.

Y finalmente el sector que lidera el ranking de empleo en negro es el servicio doméstico. Pero aquí se combinan dos factores. Desde el año el 2006 el “patrón” que blanquee al personal doméstico recibe un beneficio impositivo en Ganancias, que a su vez, es más alto cuanto más gana. A cambio debe pagar la seguridad social de la empleada doméstica, unos $54,44 por mes. Así, el Estado subsidia a la clase media alta con el blanqueo de su propio personal, y hasta con una parte del sueldo de la empleada doméstica. Este subsidio no es recibido por los “patrones” que ganan menos de $ 3.500 mensuales porque como es de público conocimiento, no están alcanzados por el impuesto a la Ganancias.

Éste es uno de los motivos por los que el blanqueo doméstico a tenido poco alcance, ya que una proporción de los trabajadores que tienen ayuda de una empleada doméstica no reciben ningún beneficio para blanquearla.

A modo de conclusión considero muy justo fastidiarse cuando una huelga nos impide que lleguemos a horario al trabajo o a nuestras casas. Pero debemos tener la capacidad de comprender que muchas de las luchas que dan por ejemplo, los Médicos o los Docentes de nuestra Provincia, giran en torno al reconocimiento de sus derechos, y fundamentalmente a reivindicar su dignidad, que es en parte, la de todos.

Por ello desde la Juventud Radical de la Capital de Mendoza, en este día tan especial saludamos a todos los trabajadores que lucharon, que luchan y que seguirán luchando por la plena vigencia de sus derechos en el Estado democrático.