Sobre una columna de este diario

Agradeciendo la deferencia de ese medio de otorgarme el derecho de réplica, según lo coordinado recientemente en forma telefónica, me permito referirme al tema de vuestro columnista el Sr. Gabriel Conte, vinculado a “internas policiales” y otros aspectos conexos.-

En estos tiempos, en que la ciudadanía hace un reclamo generalizado por la inseguridad, soslayando incluso algunos temas más importantes como la educación, desde AMUPPOL vemos con preocupación que haya gente que se encargue de hacer críticas sobre temas banales y antiguos, que nada aportan para solucionar este flagelo de los mendocinos. Solo remueven situaciones difíciles que le tocó vivir a Mendoza y a su Policía.

Sin llegar a ser ofensivo, el Sr. Conte, pareciera que sentirse el dueño de la Seguridad de Mendoza. Ignora o finge ignorancia sobre todas las estrategias vertidas sobre el problema, que han sido establecidas dentro del marco de la POLÌTICA DE ESTADO EN  MATERIA DE SEGURIDAD.

Nos extraña que un abogado como él, utilice semántica tal como “purgados”, equivalente a personas sin derecho, como las víctimas de una de las peores dictaduras de todos los tiempos bajo los tiempos de Stalin.

Según expresa claramente, la letra de la ley de Seguridad de la Provincia, es correcto hablar de una nueva etapa civil de la Policía mendocina, simplemente porque la ley dice textualmente: “LA POLICIA ES UNA INSTITUCIÓN CIVIL” (verificar su texto ante cualquier la duda)

Parece ignorar también, cuando habla de funcionamiento “feudal” de la Policía, que esta institución nunca se manejó sola. Con anterioridad a la existencia del Ministerio de Seguridad, dependía del Ministerio de Gobierno y de la Subsecretaría de Seguridad.-

Los ascensos policiales, los planes de estudio, el presupuesto y todo lo concerniente a la Policía, era ordenado, dirigido y dispuesto por el Gobernador, con la anuencia de dichos organismos.

Cuando la nota del sr. Conte indica que la Policía “mentía”, “gozaba de privilegios” y “que se autogobernaba y controlaba”, incluso arriesgando a sostener que el Tribunal de Cuentas no revisaba los números de la gestión en el área, está absolutamente equivocado. Nunca la Policía de Mendoza se manejó en forma independiente, sino que estuvo sujeta a la ley y al poder político como se ha señalado. Para su información, era un organismo descentralizado que como tal, era controlado por el Tribunal de Cuentas de Mendoza.

En el párrafo del artículo periodístico referido a “ex policías” y su “retorno triunfal”, entre otros epítetos que dan a entender que por el sólo hecho de ser policía o “ex policía” son ciudadanos sin derechos o ciudadanos de segunda, nos parece que no son palabras de un abogado o un político de la democracia o la democracia y sus derechos son sólo para algunos que se consideran ciudadanos de primera. La democracia es para todos, “no hace exclusiones”, pensar lo contrario es discriminar.

Hablemos un poco de la Reforma, según las apreciaciones del Sr. Conte.

El poder político emergente de las urnas, tiene todo el derecho de efectuar las modificaciones que considere adecuadas de acuerdo a los principios de necesidad, oportunidad y conveniencia.

¿Qué ocurrió en la realidad? “Purgaron” –en el léxico de Conte- a destajo por antipatías anteriores, con criterios arbitrarios e inconsultos, ignorando los derechos individuales de los trabajadores policiales, violándoseles el debido proceso, la presunción de inocencia y todas las garantías que la ciudadanía ejerce, declama, defiende y reclama, incluso el mismo poder político cuando es imputado de alguna irregularidad. “Todos tienen derechos, menos los Trabajadores de la Policía”.

Conte afirma que AMUPPOL funciona como si fuera un sindicato, atento a la prohibición legal existente a que los uniformados se agremien. En principio se debe conocer que en AMUPPOL se ha aglutinado el 98% de la familia policial, con 10000 asociados activos, exclusivamente policías en actividad y retirados, sin otra pertenencia que no sea integrar la fuerza policial, con más 50000 asociados participantes, familiares directos de aquéllos. Entiendo que estos números no son menospreciables y menos aún la entidad.-

En cuanto a la prohibición de agremiarse de los policías que menciona el abogado columnista, cabe señalar que es un error muy grueso en el que incurre. No existe ninguna veda legal a esta posibilidad, ni excepción constitucional en el art. 14 bis de la Constitución Nacional, ni aparece nada semejante en las leyes provinciales 6721 y 6722. Se invita muy cordialmente al Sr. Conte y a todos los interesados que deseen participar a acercar a la sede social de AMUPPOL en Rioja 951 de la Ciudad de Mendoza, copia del texto legal que hablaría de nuestra prohibición, ya que nuestros profesionales no la han hallado.

En la democracia participativa en la que vivimos, no encontramos ningún impedimento legal, ético o político, para que las autoridades ministeriales se reúnan con las de AMUPPOL para interesarse sobre los problemas de la Familia Policial. Será la autoridad ministerial representativa del Sr. Gobernador, la que evaluará las inquietudes, sugerencias y pedidos que pueda realizar la entidad.-ESTO ES DEMOCRACIA. ESTO ES EVOLUCIONAR.

Todas las instituciones del Estado y privadas, tienen sus asociaciones laborales, sociales y gremiales para gestionar o defender los intereses de los trabajadores del sector: ¿por qué habría de negárseles ese derecho a los policías? Los policías acaso, ¿no tienen derechos, necesidades?

Muchas personas como el columnista dan a entender que los trabajadores policiales mendocinos no tienen derecho alguno. Reclamamos una policía democrática. Qué examen intelectual debe hacerse a un trabajador policial para hacerle entender que él debe respetar y hacer respetar todos los derechos constitucionales a toda la ciudadanía, mientras que él por su parte, ¿los tiene cercenados? Éste es el punto.

Se habla también en la nota de las “mismas formas y mañas heredadas”. Aquí también debe ilustrarse, porque desde AMUPPOL se ha hecho saber al Gobierno que existen unos mil policías en condiciones de retirarse de la fuerza. Es el mismo poder político el que no deja renovar la fuerza, al vedar esos retiros. Ocurre que de una u otra forma, han manifestado que los policías más experimentados son los pilares que sostienen la actividad policial.

Estas afirmaciones no son vertidas desde AMUPPOL. Provienen de personalidades de la política que lo han expresado públicamente, en el marco de la POLÌTICA DE ESTADO EN MATERIA DE SEGURIDAD.

Consideramos injusta y en especial poco constructiva la posición del columnista al retrotraer recurrentemente a  críticas,  en la mayoría de los casos infundados- respecto del funcionamiento de la vieja Policía de Mendoza. Con esta posición se hace pesar sobre los nuevos policías nacidos bajo el amparo de la Reforma Policial y la Democracia un pasado que les es de todas maneras ajeno, obstando a la renovación, recambio y evolución de la institución policial que tanto se reclama.

Ya es tiempo, ahora es la oportunidad para los aportes de ideas y sugerencias para pasar a la acción, ideando e implementando planes de seguridad superadores, que den una SOLUCIÒN A LOS PROBLEMAS DE INSEGURIDAD DE LOS MENDOCINOS. “ESO JUSTAMENTE ES LO QUE ESTÁN RECLAMANDO”.

N. de la R.: Se ha respetado el uso de mayúsculas del autor y sólo se han corregido los errores ortográficos al transcribir su pedido de "derecho a réplica".