Las pasadas elecciones han dejado varias novedades en el mapa político provincial. Entre ellas, el resultado de las urnas en la Ciudad de Mendoza que, mezclado en el terremoto del triunfo de la 503 en toda la provincia no ha sido evaluado en profundidad, pero que muestra algunos aspectos interesantes que deben ser tenidos en cuenta.
La ciudad Capital está gobernada desde hace décadas por la UCR, y es el bastión más importante de ese partido en la provincia, tanto que, entre otros, generó a los dos últimos gobernadores radicales de Mendoza. Pero el actual Intendente Fayad, no tuvo la misma suerte que sus (en cierto momento) aliados Iglesias y Cobos, y no logró, las veces que lo intentó, llegar a ocupar el sillón de San Martín en el cuarto piso de Casa de Gobierno.
Aún así hace dos años, el “Viti” vio que su sueño renacía. En las elecciones municipales del 2007, y tratando al Intendente en funciones como al mismísimo enemigo en la campaña (a pesar de ser no sólo de su mismo partido sino además de su mismo sector interno), Fayad “arrasó” en la Ciudad, con una estrategia basada en su figura, dejando en claro que quien traccionaba no era la lista 3 ni el rojo y blanco radical, sino él, y sólo él, el Viti Fayad.
Y tan en claro lo dejó que se lo terminó creyendo hasta límites insospechados. Tal vez este haya sido el motivo que lo llevó a apartarse del acuerdo entre radicales ortodoxos y cobistas gestado a principios de este año, cuando vio que los puestos en las listas se distribuyeron sin consultarlo. De nada sirvió el gesto de buena voluntad de poner a una colaboradora directa suya en los primeros lugares de las listas nacionales, el “Viti” no aceptó ser parte de la foto.
Pero además de faltar de la foto radical, como faltaron algunos otros dirigentes que de todos modos acompañaron desde las sombras, ni siquiera se llamó a silencio, ni mandó a los muchachos a militar por la lista del Frente Cívico Federal. En vez de eso, se paró en la vereda de enfrente, se sacó fotos en la vereda de enfrente y opinó virulentamente de quienes todos suponían que eran sus aliados, tan virulentamente que sus comentarios fueron quizá los más ácidos que se pronunciaron en la recientemente finalizada campaña electoral.
Así, sin poner sus esfuerzos al servicio de “la causa”, sin siquiera llamar a elecciones de Concejales en la Ciudad, tal vez creyó que “sus” mendocinos y mendocinas darían la espalda a “la gente de Cobos”, lo que le permitiría, el mismo lunes 29, y aunque la 503 ganara en el resto de la provincia, dejar en claro a propios y extraños que sin su empuje, los votos de la ciudad de Mendoza no serían contados por sus correligionarios.
Pero (siempre hay un pero) la ciudadanía dio una vez más una respuesta no esperada por al menos algunos de sus dirigentes. No sólo la 503 ganó en la Capital, sino que sacó una diferencia mayor a sus contrincantes que en el resto de la provincia, dándole a su Intendente un aviso importantísimo: los votos no son propiedad de nadie más que de quienes los depositan en las urnas, y nadie, ni el mismísimo Fayad, tiene la vaca atada. Este porcentaje que obtuvo el cobismo el 28 de junio, representa muchos más votos que los consiguió Fayad cuando fue electo Intendente, y pone, a la Capital, nuevamente en consonancia con el mapa político provincial. Hoy, la ciudad de Mendoza, es de Cobos. En el 2011…veremos.