La sucesión de Fayad, un dilema para la UCR

El radicalismo municipal, cuestionado por la corrupción y los negocios, no tiene un dirigente de peso para suceder al intendente en 2015. Cobos, Cornejo y el resto de la UCR ya hablan de la herencia, luego de que Fayad admitiese que padece cáncer.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

La UCR mendocina está hoy en el mejor de los mundos luego de ganar las primarias el mes pasado y encaminarse a una victoria en octubre. Es posible que la ruta a 2015 encuentre al centenario partido con expectativa de llegar al poder, algo que no ocurre desde que Cobos ganó las elecciones de 2003 hace diez años. Pero aun así el radicalismo tiene un dilema: la sucesión política del intendente Víctor Fayad. El jefe comunal capitalino, quien ya acumula más años de gobierno que cualquier intendente de la Ciudad desde 1983, anunció la semana pasada que sufre de cáncer de mediastino, una de las enfermedades oncológicas más difíciles de tratar. Las sospechas sobre la salud del intendente comenzaron a principios de año luego de los primeros indicios tras sus viajes a Estados Unidos y la nueva operación a la que fue sometido. Pero ahora hay un diagnóstico confirmado. Y su enfermedad, por duro que suene, ha desatado –con sordina- movimiento político en el radicalismo. Fayad llegará a las elecciones de la capital en marzo del año que viene más ocupado de su salud que de la gestión, y es un hecho que no competirá por un nuevo período al frente de la comuna en 2015, aunque dicen que su aspiración íntima era llegar al Senado de la Nación. Los cuidados que requiere su físico no le permitirían al intendente llevar adelante una gestión pública de alto calibre y mucha intensidad en un plazo corto. Después, habrá que ver. Dependerá de él y de sus médicos.

Considerado el radical más importante aliado al kirchnerismo, no hay que explicar aquí la importancia política de Fayad aun frente a una gestión que ha ingresado en la decadencia. La  ciudad ha colapsado en tránsito, limpieza, seguridad, el uso del espacio público, el verde, la conectividad, y varios etcéteras más. Mendoza ha dejado de ser una ciudad moderna y funcional hace tiempo. Pero los vecinos han seguido votando al jefe comunal a manos llenas hasta el 11 de agosto último a pesar de la corrupción, el aparato clientelar, el trabajo casi “esclavo” en la Municipalidad con los empleados-militantes, su ejército privado de inspectores y preventores, y corrupciones varias desde las más grandes hasta las más pequeñas. Días atrás contamos en este diario cómo los tarjeteros del Estacionamiento Medido les pagan a los funcionarios para poder trabajar. Igual, Fayad ganó las elecciones de su reelección con el 57 % de los votos usufructuando al máximo la falta de candidatos opositores tanto como la buena prensa de su gestión 1987-1991, que dejó recuerdos de transformación a los vecinos.

La suerte no dura para siempre y la del intendente se acabó en las PASO, cuando sufrió junto a Roberto Iglesias una derrota humillante. Cobos les sacó 31,48 puntos porcentuales en las primarias. El resultado significó –para ambos- bajarse de las elecciones de octubre e iniciar el retiro de los cargos electivos. Pero Fayad aún tiene batallas que dar, aunque la principal es por su vida, el más alto valor para cualquier ser humano. La otra, es la sucesión. El problema número uno es que allí no es el único que opina. Y el número dos es que nadie se anima a decirle que debe forjar un heredero político.

Gabriel Fidel, Mariana Juri, Sergio Bruni, Francisco “Quico” Morandini son algunos de los dirigentes cuyos nombres suenan para reemplazar a Fayad en 2015, con distintos grados de adhesión, pertenencias partidarias y relaciones políticas, sociales y aun empresarias. Esto último es importante, ya que Fayad es hoy un intendente incondicional del Grupo Vila Manzano, el poderoso holding empresario mendocino que maneja medios, petróleo, energía, y juego entre otros rubros. Hay otra consideración: Fayad se ha ido de la UCR y su nuevo refugio hasta hace poco fue el Partido Federal de Ricardo Puga, quien les “alquiló” su agrupación a los radicales que se fueron a probar ventura por fuera de la UCR. Ahora, Puga anda por allí anunciando que les cobrará a Iglesias y Fayad 2,5 millones de pesos si no se presentan a los comicios. Como sea, el intendente ya ha anunciado a sus amigos políticos que sus concejales concurrirán a las elecciones en Marzo de 2014 con un partido vecinal cuya principal figura convocante será el mismo. Y le ha prometido a la diputada nacional Mariana Juri que encabezará la lista de concejales para enfrentar a los de Cobos, que a su vez llevan al tope de la lista para renovar al Concejo, al abogado y secretario general del gremio municipal, Dugar Chapel.

No es lo mismo un partido vecinal con Fayad que uno sin él máxime cuando deben enfrentar a los candidatos de Cobos y Cornejo. “Vamos a ver si los vecinos de Capital apoyarán al intendente o al gremio” dijo Fayad hace poco. La bravata quedó relativizada por el anuncio de su seria enfermedad, y varios dirigentes radicales “disidentes” que se han ido con él ya hacen señales de humo a Cobos y Cornejo. Uno de ellos es el ex legislador provincial Sergio Bruni, quien durante la campaña lanzó textos asesinos contra Cornejo, Cobos y la UCR desde el Multimedios Uno y desde Sitio Andino, otro de los medios “club de amigos” del intendente.

Este radicalismo dividido (los de Fayad versus resto del partido) en Capital plantea un escenario interesante. Es un hecho que el intendente tendrá que invertir mucho tiempo en su salud. Según él mismo afirmó la semana pasada, ya debería de haber comenzado con la quimioterapia. Y aunque en la Municipalidad hacen esfuerzos para sostener la ficción de que Fayad va a gobernar como si nada hubiese ocurrido, lo concreto es que en los próximos tiempos el concejal Rodolfo “Roddy” Suárez estará más en el sillón de intendente que en el de concejal y presidente del Concejo, al menos mientras el jefe comunal esté sometido a sus tratamientos médicos. Con Fayad fuera de la escena política aunque fuese temporalmente, el apetecible sillón de alcalde estará a tiro del cobismo o del cornejismo. Sin embargo, ni Cobos ni Cornejo tienen un candidato de su propio ADN, aunque hay quienes dicen que el ex gobernador y principal postulante en estas elecciones tiene su corazoncito del lado de su ex ministro “Quico” Morandini.

En medio de estas especulaciones es que apareció la “carpeta” de Gabriel Fidel, el nombre que siempre surge en las listas de buena fe cuando hay elecciones, aunque el ex ministro lleva ocho años en la actividad privada, con más ganas de quedarse que de volver a la política. ¿Es Fidel políticamente confiable para Cobos y Cornejo al 100 %? No. Pero ello no lo invalida. Puede ser la persona que sintetice al radicalismo capitalino con el “partidario” en el que están los “Territoriales”, Ernesto Sanz, Juan Carlos Jaliff, y Cornejo y Cobos. Fidel fue un dirigente muy cercano a Raúl Vicchi. Y algunos radicales recordaron que fue Fayad quien lo afilió hace muchos años.

El próximo intendente de la ciudad, tanto si es radical como si no, tendrá una tarea monumental por delante: desmontar una matriz esencialmente corrupta que administra varias “cajas” que reportan a la comuna. Playas de estacionamiento a nombre de funcionarios o familiares o de amigos o allegados, espacios públicos que se rentan, habilitaciones municipales sobre las que hay denuncias investigadas por los poquísimos concejales que se animan a indagar algo, prostíbulos tanto VIP como marginales, el nuevo código de edificación, el “alquiler” de calles a los tarjeteros, y el manejo clientelar de los barrios del Oeste mendocino. Recordemos que hay un funcionario municipal preso por su relación con un prostíbulo VIP, el inspector Raúl Cuquejo, muy cercano al Director General de Inspecciones Carlos De Pasquale, cuñado además de Víctor Fayad. Poco se difunde de todo esto. El intendente y sus funcionarios han sido protegidos por una verdadera cadena de encubrimiento de la que han participado varios medios, apurados en ensalzar las virtudes y por esconder o silenciar todo tipo de irregularidades, cuando no algún delito.

Entonces, el intendente más importante que ha tenido la provincia en años no tiene heredero político. Por su personalidad no ha permitido formación de otros liderazgos a su alrededor, donde reinan la alcahuetería, el maltrato y la delación. Y sus colaboradores más cercanos están cuestionados precisamente por la multiplicidad de asuntos poco transparentes que se advierten en la comuna. Son pocos los funcionarios que se salvan, pero por acción u omisión sus más cercanos como “Roddy” Suárez, De Pasquale, el secretario de seguridad ciudadana Raúl Levrino, la secretaria de Gobierno Sandra Gómez, la “alcaldesa” Nora Vicario -una mujer que ha ido acumulando poder interno en la municipalidad- la arquitecta Laura Profili o el concejal Marcelo Rubio, no tendrán destino político en una municipalidad sin Fayad o sin un delfín que lo suceda brindando las garantías adecuadas. Este grupo de funcionarios necesita de un sucesor confiable. ¿Lo sería Mariana Juri? ¿Pasará la diputada la prueba ácida para el resto de los radicales?

Fue Julio César Rivera, un ingeniero agrónomo, el primer intendente radical en 1983. Le sucedieron el propio Fayad, Roberto Iglesias en dos períodos, y luego Raúl Vicchi, Eduardo Cicchitti y Fayad dos veces más. Ahora la sucesión política del intendente –el más popular, pero a la vez el que más resistencias internas ha generado- es un dilema para la UCR. Los dirigentes deberán arbitrar entre la continuidad de una “cooperativa” de negocios y política de la que muchos de sus correligionarios han participado, o cambiar el aire de la capital con personas que no hayan estado expuestos a la “contaminación” que supuso el ejercicio plenipotenciario del poder en la ciudad. Por lo pronto, Fayad disputará posiblemente su último rol activo en una elección en marzo, cuando sea el “jefe de campaña” y promotor de sus propios concejales que podrían ser encabezados por Juri. Luego, para el jefe comunal llegará el momento de tratarse casi a tiempo completo del cáncer que le afecta. Para garantizar la continuidad de su grupo político, y de sus amigos, deberá conseguir un sucesor apropiado. De lo contrario, el próximo intendente radical de capital probablemente será cobista.  Para el alcalde y sus incondicionales, sería casi un insulto.