Reconocimiento agradecido

Muchos amigos que parten del mundo que vemos y tocamos siguen pintando de nostalgia y de ausencia nuestras vidas, mi vida.

Hoy a partido Luis Triviño. Yo deseaba que no fuera tan pronto.

Ha partido y está. Porque su presencia entre nosotros ha sido eso: presencia, involucramiento, vida amasada con otros y otras.

Como persona, como maestro, como académico, como hacedor de historia vital.

Dejo a otros amigos, que compartieron más de cerca su vida, hacer presente a Luis en las múltiples facetas de su existencia entre nosotros.

Me concentro en lo que más me ha impactado de su persona y de su personalidad.

Hombre de pensamiento profundo, erudito y certero. A la vez que simple en  gestos y en  palabras. Escrutador de su entorno, de las raíces de la vida y de nuestra ascendencia mendocina.

Hombre dialogante, sin arrogancia, con respeto, nunca sustentador de la última palabra. Ese diálogo que nos es tan necesario en todos los niveles, sobre todo en el personal y social.

Hombre de convicciones hechas vida. En lo personal, en lo académico, en lo social, en lo político.

Hombre no creyente, agnóstico o ateo, como queramos interpretarlo. Con aquel ateísmo que se rebela contra la alienación y destrucción de la persona y del mundo que en repetidas ocasiones ha producido y produce “la religión”. Y hago el encomillado por las tantas veces que nuestras conversaciones -una de las últimas con ocasión de su libro ‘El Ateísmo’-  hilvanaban no tanto conceptos como vivencias, no tanto teorías cuanto hechos. Y marcábamos la diferencia entre fe profunda y religión.

Concordábamos en que es en los hechos y en las acciones concretas donde se revela el interior vital de las personas, más allá de las formas y de los formulismos  con el que muchos creyentes compartimentan sus vidas.

No sólo concordábamos. Compartíamos: la búsqueda y el compromiso con la  justicia social, la elevación de las personas, la crítica a una sociedad individualista y las propuestas de superación, la utopía de otro mundo posible y vivible para todos.

Si Luis no es un hombre justo y bueno, ¿quién lo es?

Y seguramente está en el lugar infinito y hermoso donde habitan todas las personas buenas y justas.