Un tercio de la población boliviana se marchó hace años de su país en busca de la “tierra prometida” y el destino elegido para encontrarla es Argentina, en este caso Mendoza.
Lástima que en el destino que eligieron, se olvidaron de la xenofobia y pensaban que podrían trabajar en paz.
La participación de la comunidad boliviana en Mendoza no se dió en los 70 años de la Vendimia y cuando se da, tendemos a mandarlos al fondo.
Realmente no entiendo este grado de discriminación reprimida sin que se note en el Carrusel.
¿Por qué va el carro de la Colectividad Boliviana al final, cuando tendrían que ser los primeros o los primeros luego de las reinas?
Pocas veces en visitas a bodegas o en los caminos del campo se ve a un mendocino trabajando en la vid.
¿Por qué el racismo entonces ?
Me parece totalmente incorrecto lo que hicieron, cuando por gran parte de su labor, el vino está en nuestras manos y con él llegamos al turismo y a la exportación.