El sistema constitucional se ha creado en una justa creación filosófica, que no es otra cosa que el equilibrio de poderes: el Legislativo acota al Ejecutivo y al Judicial, que a la vez acotan a cada uno de los otros. Si esta división no funciona bien, las instituciones no cumplen con el sabio deber de satisfacer el bien común, se rompe con el equilibrio y entramos en un peligroso camino, que nos conduce al totalitarismo.
Los discursos oficiales no pasan revista a las promesas que se hicieron en las últimas elecciones y no explican por qué no se cumplieron las que quedaron en meras palabras. Amparados en esa escasez, o acaso porque representan otros modelos, como el neoliberalismo de la década de 1990, que llevó la situación social a este presente. La falta de ética del gobierno los aleja del pueblo que cree cada vez menos, dominados por un autismo hasta comprensible. Las candidaturas testimoniales, el camino recorrido después de las elecciones, con las leyes de superpoderes, medios, uso indebido y discrecional de los fondos, son un ejemplo claro de la corrupción institucional. No es suficiente el reclamo judicial y la indignación para atacar el vale todo del peronismo explícito. Hoy presenciamos descarnadamente el ataque irracional al Presidente del partido más importante de la oposición, siguen los atropellos, las injusticias, las incomprensiones, de un gobierno que se aísla cada vez más, siguiendo los males que nos aquejan.
¿Qué se entiende por política? Nuestras aspiraciones son sin duda ingenuas. Pretendemos que la política sea lo que los políticos prometen, la búsqueda de ese futuro mejor que despunta en las luces de sus discursos y no las sombras inmediatas que las sustituyen. Me interesarían las precisiones: hemos dicho cómo es un país que se queremos tener. La Argentina tiene una riqueza potencialmente infinita y una imaginación sin límites en las artes, en la literatura, en la ciencia, en el pensamiento; en todo, salvo en la política. ¿Cuál será la Nación del Bicentenario? ¿Una Nación desnutrida, con una educación deficiente, con hospitales abarrotados y mal provistos, con maestros en huelga? De esos temas, creemos, se trata la política, aunque para los oficialistas sean sólo discursos que se olvidan apenas alcanzan el poder.
La recuperación de recursos estratégicos regalados, un desarrollo sostenido con producción industrial y agraria, la reforma tributaria que obligue a pagar más a los que más tienen, la protección del medio ambiente, la generación de energías limpias, la asignación de presupuesto para la salud y la investigación, el apuntalamiento de la educación que antaño fue nuestro orgullo, el alineamiento continental, el mejoramiento de la Justicia: ésos son asuntos de la política. Lo son también aquellos que todos los días nos golpean: la pobreza, la corrupción, la inequidad. Y los que se avecinan, como el narcotráfico. La democracia necesita que se la renueve y proteja todos los días para conseguir los grandes objetivos por eso condenamos los atentados a Gerardo Morales presidente de la UCR y la sede de la UCR en Lavalle, Mendoza que nos alejan de la unidad necesaria para instrumentar políticas de Estado.