Todos los técnicos de la Selección han sido profundamente puteados. Todos. Hasta aquellos dos que nos consiguieron títulos mundiales, cuando osaron seguir dirigiendo a la blanquiceleste después del Mundial en el que ganaron. A uno lo puteamos porque proponía fútbol por sobre el resultado, y al otro por proponer resultados por sobre el fútbol. ¿Pero qué pretendemos? Pretendemos un técnico que gane siempre, y todo. ¿Se acuerdan del que clasificó al Seleccionado primero para ir a Corea-Japón? En ese Mundial había una propaganda en la que el Diego recorría los edificios en la madrugada tocando los porteros eléctricos para que la gente se despertara a ver los partidos en el desubicado horario (desubicado para nosotros) de las cinco o seis de las mañana. ¡Clasificamos como nunca a ese Mundial! Y nos volvimos en la primera vuelta…
Y ahora Maradona, cometiendo un pecado de vanidad digno de los dioses, acepta la conducción del Seleccionado Argentino de Fútbol…que si sabe o no sabe, ¡Qué me importa! Igual está condenado al insulto generalizado, como todos. Pero él no se lo merece. ¿O te da la cara para decir que nunca cantaste el Maradó…Maradó…?
Y a todos aquellos que me vienen con que es un gordo drogón les digo: ¿Y? ¡De todo se recuperó! Tuvo la persistencia suficiente en esta vida para levantarse de cada una de sus caídas, de todas y cada una de ellas. ¿Vos no tenés un vicio? Honestamente, buena parte de quienes están leyendo esta nota tienen al menos un vicio que no pueden dejar, de puro flojos nomás. ¿Con qué cara tratamos de vicioso a quien absolutamente siempre se recuperó?
¿Así que no es un ejemplo? ¿Y quien es un ejemplo? ¿Un santo perfecto bajado de los cielos? Por favor…la religión que más ha influido en nuestra cultura dice que el cielo no es un lugar de santos sino de pecadores arrepentidos. ¡Ese es Maradó!
Salvemos al Diego. Por respeto a las veces que gritamos sus goles, por respeto al partido contra los ingleses. Que clasifique y renuncie con gloria. No me importa si nos va bien o mal en Sudáfrica, pero por conservar un poco de dignidad nacional, salvemos al Diego…