La movilidad jubilatoria

Foto: web
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Estamos dando otro paso fundamental para reconstituir el sistema previsional argentino que es la base en los países evolucionados  de uno de los sistemas más perfectos de redistribución de la riqueza.

Como ex presidente de la Comisión de Previsión y Seguridad Social me ha tocado  trabajar sobre distintos proyectos que fueron hilvanándose en una secuencia lógica que ha demostrado una voluntad política de ir recomponiendo un  sistema previsional desquiciado que quebró definitivamente en el año 2001 / 2002. A los argentinos muchas veces nos falta memoria, en realidad si comparamos aquella  situación con el día de hoy se ha recorrido un largo camino aunque aun no  hemos llegado al final de ese  camino.

Se ha puesto  al sistema previsional argentino en el centro de la discusión parlamentaria  y por ende a las políticas de redistribución de la riqueza. Esta es una decisión política que se inicio con el ex presidente Néstor Kirchner y que continua la presidenta Cristina Kirchner, otorgándole prioridad  a un sistema, al cual hay que mejorarle las profundas falencias que ha tenido a lo  largo de los últimos 30 años.

Desde aquellas leyes 18.037 y 18.038, que establecían  el sistema de movilidad, donde inclusive se hablaba del 82% móvil muchas frustraciones se sumaron unas tras otra en perjuicio de los jubilados.  En la mayoría de los casos lo que se logro fue una inmensa judicialización del sistema donde los únicos que ganaron fueron los abogados que promovieron una enorme cantidad de juicios cuyos resultados, casi siempre llegaron tarde a muchos de estos jubilados.

Se pueden mencionar entre otras las leyes 24.476, 25.865, 25.994, 25.865, 26.023 y 26.223 las cuales fueron recomponiendo un tejido básico del sistema y que se continuo con los 12 aumentos del haber mínimo (de $150 a $690) y los 7 aumentos a las jubilaciones medias y altas que si bien no satisfacen totalmente las expectativas de los jubilados mejoran paulatinamente a los haberes y nos permiten al día de hoy iniciar este nuevo camino de  mejoras como es la movilidad previsional.

Las decisiones políticas  como la de darle a un 1.300.000 argentinos la posibilidad de ingresar al sistema representan un hecho relevante.

Reivindico esas políticas. Reivindico el haber otorgado  la jubilación a las amas de casa. En el contexto de  un país donde el liberalismo de la década del 90  impidió tener un trabajo formal a muchos y poder hacer los aportes, es justicia reparar tamaños desaciertos. De esos 1.300.000 jubilados  la gran mayoría trabajo, pero en un sistema informal que le impidió hacer sus aportes.

Quiero resaltar lo trascendente de la reforma previsional del 2007, donde se le devolvió a los argentinos la libertad para elegir, proponiendo que convivan 2 sistemas de jubilación, uno privado y el otro público, pero con reglas de juegos claras y con la posibilidad de optar claramente en caso de no elegir la opción explícitamente por el sistema público.

Llegamos al día de hoy debatiendo el sistema de movilidad. La cual fue reclamada en numerosas oportunidades por la totalidad de las fuerzas políticas y por La Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Considero que  lo perfecto es enemigo de lo posible, seguramente esta no es la ley ideal, no es la ley perfecta pero es un paso adelante muy importante. Depende de nosotros los legisladores, oficialistas y de la oposición, estar muy atentos al funcionamiento de un sistema que se inicia a partir de la presente Ley.

La cual puede necesitar ajustes en su implementación, seguramente durante el año 2009 podremos evaluarla y estar atentos a que se cumpla el espíritu de este proyecto de Ley.

Proyecto que no solo  se propone mejorar el haber previsional de nuestros jubilados sino también darles un sistema que les permita una adecuada proporcionalidad entre el salario de una persona en actividad y el haber previsional del jubilado, permitiéndoles con esto cubrir las necesidades básicas para que puedan tener un nivel de vida digno acorde al que tuvieron
cuando eran personas activas, sin depender de la voluntad de algún funcionario de turno.

Existe una diferencia fundamental entre los gobiernos anteriores y este gobierno, que en vez de declamar y buscar dilaciones tomó el toro por las astas, y a diferencia de algunas  argumentaciones decidió enviar un proyecto de ley el cual busca otorgar la movilidad jubilatoria. Esa es la única manera en que puede plasmarse esa medida; no con declamaciones sino con un proyecto de ley.

Por eso el valor de esta iniciativa es muy grande, pues demuestra nuevamente la voluntad de continuar con políticas hacia nuestra clase pasiva, que fue largamente olvidada durante décadas por los gobiernos anteriores.

Las reglas de juego indican que en estos proyectos transcendentes la oposición reclama el proyecto ideal (muchas veces olvidándose que fueron ellos mismos lo que en épocas pasadas protagonizaron congelamientos y reducciones de los haberes previsionales) y el oficialismo tiene otra responsabilidad que es hacer el mejor proyecto posible pero por sobre todo
asegurarse que el proyecto sea viable y sobre todo, que garantice la sustentabilidad necesaria en el tiempo. Son las reglas de juego y hay que aceptarlo pero hago una apelación a la responsabilidad de todos para no engañar nunca más a nuestros mayores con discursos demagógicos que son pan para hoy pero hambre para mañana.

Cumplamos con esta deuda histórica de todos argentinos que es el respeto a nuestros mayores y la dignificación que durante tantos años se les negó.