No es fácil distinguir dentro de las estructuras de la sociedad las bases con que los diferentes gobiernos intentan encauzar la paz social. Es normal escuchar en boca de los habitantes quejas reiteradas hacia los índices delictuales, o específicamente hacia un sentimiento generalizado de inseguridad, ya que exigen del Estado protección de sus vidas y de sus escasas o abundantes propiedades personales, manifestando que ellos "pagan sus impuestos" y el Estado está obligado a devolverles "seguridad".
También es difícil entender o hacer entender a la sociedad que cuando se habla de seguridad no necesariamente todo termina en policías desparramados en la calle o con elementos represivos que intenten disuadir a malvivientes de no cometer delitos, aún cuando esta tarea es específica de las fuerzas policiales existentes en cada ciudad del mundo, pero que debe complementarse con otros elementos que hacen a la seguridad general.
Es decir que, hablar de policías y sistemas policiales es un ingrediente más en el amplio marco de la seguridad societaria, donde y de acuerdo a su propio sistema político y cultural, va a adaptar a sus propias estructuras policiales de acuerdo a sus necesidades y de acuerdo a su propia historia como sociedad.
Dentro de los orígenes históricos de la policía, es posible identificar dos puntos de vista en gran parte opuestos, pero igualmente fundados: el primero considera a la policía como un cuerpo que suministra una respuesta a la sociedad civil ante la demanda de protección y de seguridad emanada de los ciudadanos; el segundo, a la inversa como un cuerpo creado por el poder político para imponer el respeto de las leyes a las clases sociales y a las organizaciones al margen.
Existen en el mundo tantos modelos policiales como países, como así también los sistemas de seguridad pública de cada país derivan en el último análisis de su historia y los modelos extranjeros que pueden adoptarse sufren un proceso de adaptación a la historia y realidad locales.
Sin embargo, si no dirigimos a los orígenes del sistema policial global, todos derivan de dos importantes troncos. El primero es el modelo europeo continental o de policía de Estado, cuya versión fundamental y paradigmática corresponde a Francia y el modelo europeo insular o anglosajón de policia de comunidad, que aunque se originó en Inglaterra, hoy encuentra probablemente su expresión más acabada en los Estados Unidos de Norteamérica.
En este sentido, la diferencia que se puede apreciar entre ambas a simple vista y como elemento fundamental de su constitución está dada por el origen mismo que representa cada institución, es decir que si hablamos de Estado es evidente que su origen está dado desde el Estado no importando el sistema político imperante. Si hablamos de Comunidad evidentemente esta partícula denota ya de por sí un origen que podemos acercarlo a un sistema democrático.
En nuestra historia, si bien es el sistema democrático el que establece la Constitución, las idas y contramarchas de quiebres del sistema por reiterados golpes de Estado, han impedido un afianzamiento de los elementos constitutivos de la institucionalidad necesaria para establecer un sistema de respeto por el marco de la ley.
Parecería una obviedad decir que en este punto geográfico inserto en las fronteras de la República Argentina la colonización del territorio estuvo en manos del Estado con una participación preponderante del Ejército como punta de lanza en la medida que los colonizadores se afianzaban en territorios libres del peligro del indio, a no ser por algunos malones que golpeaban desde Chile. Pero no es ninguna obviedad ya que muchos de nuestros conciudadanos devenidos en políticos responsables de las leyes que nos gobiernan, se olvidan de éste acontecer histórico que nos ha fusionado como Nación surge de una "idiosincrasia" tan particular que ha sido sintetizada como "crisol de razas".
También, en mi paso por las aulas universitarias, en la materia Derecho Constitucional, he podido escuchar en boca de docentes (muy reconocidos) que nuestra Constitución había tomado sus elementos constitutivos en la pluma de Alberdi, de la Constitución de los EUA, pero resulta que si nos dirigimos a los antecedentes mismos dados por Alberdi, resulta que la fuente más importante en cuanto a la instrumentación del órgano ejecutivo fue la Constitución chilena de 1833, a tal punto que esboza Juan Bautista Alberdi en referencia a la Constitución Argentina y Norteamericana que: "Todo es diferente en las dos constituciones argentina y norteamericana respecto a la organización del gobierno, por más que la forma federal que les es común, las asemeje al ojo del observador desatento y superficial. Plan, división general de los objetos, sistema de poderes, distribución y extensión de sus facultades, todo es diferente y debía serlo necesariamente. Si los argentinos no se hubieran separado en muchas cosas del sistema de Norteamérica para acomodarse a sus antecedentes y a su manera peculiar de ser, toda su organización habría sido un pobre plagio de una forma extranjera" .
Si nos remitimos a la creación de las leyes 6721 Y 6722 en la Provincia de Mendoza, conocidas como "Reforma Policial", el modelo que se apunta en el encabezado que se toma como referencia es el del sistema anglosajón.
Entonces la pregunta que surge es: ¿los legisladores que encararon la reforma e intentaron colocar un sistema diferente, plagiando, al decir de Alberdi, a los norteamericanos su sistema policial, con una idiosincrasia totalmente diferente por el respeto a la Ley y a las instituciones, pensaron que aquel sistema tiene más de 200 años de gobierno constitucional ininterrumpido?
En honor a la verdad, la Reforma no estuvo mal, pero es seguro que quienes la encararon deberían de haber tomado otros parámetros y asesorarse un poco mejor al respecto.
Ya pasaron varios años de aquella reforma y son evidentes los defectos que acarreo, por lo que hoy es "imprescindible" hacer algunos reajustes para volver a tomar la institucionalidad que debería tener.
Desde lo político, es necesario entender que una estructura policial no es una institución más, a la que se la puede dar vuelta de cabeza y no tener efectos posteriores. La institución "POLICIA" es lo más representativo del Poder de Policía del Estado, el nexo directo con el Poder Judicial y el monopolio de la fuerza del Estado que debe hacer respetar las leyes que surgen del Legislativo.
Desde lo ciudadano, es la representación directa del Ejecutivo ante la sociedad, por eso el uso del uniforme que los identifica dispuestos a servir pero con el consabido respeto de la ciudadanía, como responsabilidad a la contrapartida del "contrato social".
Desde lo humano, comenzar a entender que el ser policía no es trabajo más. Es el trabajo en el que "se pierde la vida por los semejantes" por un sueldo miserable.
Desde lo moral, nadie se pregunta ¿qué sentirá el policía cuando debe usar la fuerza letal y acabar la vida de un delincuente? Nadie se pone en esa piel o trata de comprenderlo. El miedo, la rabia, la impotencia, la familia. Y cuando le toca caer por la sociedad ¿cuántos le rinden homenaje fuera de las autoridades oficiales y sus compañeros? Solamente es un policía más caído en cumplimiento del deber, que deja una familia desamparada.
Bien reza un cartel en cada una de las 53 comisarías de la Capital Federal que dice: "de Dios y del policía es de lo ultimo que se acuerda la sociedad".
Notas:
1- Ugarte, José Manuel- "Los modelos policiales: Policía de Estado y Policía de Comunidad. Revista Policía y Criminalística. Policía Federal Argentina. N° 13 Vo1.35] Ed. Policial- Bs. As. - 2003.
2- Alberdi, Juan Bautista, "Estudios sobre la Constitución argentina de 1853", Buenos Aires, Ed. Ateneo, 1929, Cap. V, pág. 32
La problemática policial en Mendoza
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