A juzgar por los primeros resultados que arrojan la derrota en el Senado de la Nación del Proyecto oficial sobre retenciones móviles, no parecen tan malos para el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
En efecto, de una manera u otra, el voto de Julio Cobos – al que la historia juzgará, según sus propias palabras – puso fin a más de ciento treinta días de conflictos y antagonismos que sumió a la Argentina en una crisis insospechada de características sociales, políticas y económicas. Hoy, comienza una nueva etapa a la que todos deseamos aportar.
Se ha superado esta crisis – y esto debe ser histórico – a través de las instituciones y no en desmedro de ellas, sin estado de sitio, asonadas militares, golpes de estado, presos políticos ni intervención alguna de factores externos.
Se profundizó un debate en la Nación – insospechado – sobre la distribución del ingreso, cuya primera conclusión es aceptada por propios y extraños: se trata de que algunos pongan y otros reciban, restando la discusión de cuales son las herramientas más aptas para realizarlo: retenciones, impuestos, coparticipación, fondo de redistribución, etc.
Ha quedado claro, de un lado y del otro que las retenciones son necesarias no sólo como fortalecimiento de lo antes dicho sino también como factor de nivelación entre precios internos y externos.
Se ha dado una pelea que ha redefinido los sectores políticos en la Argentina, dando como resultado la construcción de un núcleo duro que se ha pronunciado favorablemente en la postura oficialista, que le permite a Cristina sustentar su gestión de aquí en más.
Los resultados prácticos de la derrota del proyecto oficial y la derogación de la Res. 125 y sus modificatorias, da por concluída una alianza muy difícil de enfrentar como lo fue la asociación de las cuatro entidades, ya que desaparecen todas las ventajas que se habían logrado para los pequeños y medianos productores y esto permitirá que el juego político comience nuevamente.
Personalmente, creo que muchos comenzarán a evaluar y revisar de ahora en más de qué lado estuvieron y de cual estarán de ahora en más, cuando comprueben quienes son los verdaderos ganadores y perdedores de esta lucha de intereses.
Por último, la rápida, digna y honrosa aceptación de los difíciles resultados que ha hecho Cristina, le otorgan una inmejorable oportunidad de relanzar su Gobierno, con la clarividencia que sobreviene después de estas duras pruebas que consolidan principios, políticas y alianzas.