No es ninguna novedad decir que el país atraviesa una encrucijada donde lo que está en juego es algo más que una resolución sobre las retenciones a la exportación de algunos productos. El enorme desgaste político sufrido por el gobierno de Cristina Fernández, las recientes manifestaciones masivas de descontento en todo el país ante el bloqueo de rutas, el desabastecimiento y la falta de diálogo con la Mesa de Enlace que nuclea a las entidades agropecuarias, han sido motivos más que suficientes como para modificar el plan original trazado por el kirchnerismo.
Así, y tras el clamor de una salida pacífica, que nada ha tenido que ver con un golpe de Estado ni muchísimo menos, el meneado asunto recayó ahora en el Congreso Nacional. La decisión, producida tras un preámbulo del ex presidente Néstor Kirchner, y anunciada formalmente por su esposa, fue en sintonía con una propuesta que días antes había adelantado el vicepresidente Julio Cobos. Lo que da una muestra clara de hasta dónde llegó el hartazgo –incluso dentro de las mismas filas del oficialismo- al ver un conflicto que lejos de solucionarse, parecía agudizarse cada vez más.
Ahora bien, es trascendental que los diputados y senadores nacionales, en especial aquellos de Mendoza, entiendan que su participación (y por ende su voto) ayudará a la consolidación o no de una manera de entender el poder y la democracia. Ninguno de los argentinos que mostraron en los últimos días su descontento quiere que el Parlamento nacional se transforme en una escribanía que dé legalidad a una decisión que para que obtenga legitimidad, necesitará además algunas otras cuantas cosas más.
Entre ellas, comprender de manera acertada el sentido de los cacerolazos y la protesta; luego, llamar al diálogo a las entidades para escuchar sus razones, y junto con eso al resto de los reclamos que su actitud incluye: coparticipación, federalismo y economías regionales, entre las más importantes. Asimismo, un amplio, público y libre debate en el que cada uno de los legisladores (más allá de la razón que esgrima) pueda justificar su voto. No pretendemos dirigirlo, sino que en él se ponga en consideración todos estos aspectos que la ciudadanía hoy reclama. Cada legislador es libre de votar según mejor lo crea conveniente, pero también deberá saber que tendrá que asumir la responsabilidad de ese voto ante sus comprovincianos.
La sociedad no quiere ser espectadora de más presiones, autoritarismo y cooptación. Como tampoco quiere que le sigan mintiendo como sucede con un índice tan sensible como es el de la inflación. Pretende un libre juego de las instituciones donde las posturas se expresen con dignidad y libertad: sin obediencia debida partidaria, ni razones estrictamente sectoriales; si no respondiendo al interés común de la sociedad. Asimismo, procurar el agotamiento cabal de las posturas en pos del consenso, y no el tratamiento apresurado, lo que será otro valor agregado que la discusión podrá tener o no. Pero que de ninguna manera caerá de la misma forma entre los millones de argentinos que están pendientes del conflcito.
Desde MDZ hemos ratificado públicamente la necesidad de la existencia de un sistema de retenciones que asegure una mejor distribución de los ingresos con los que cuenta la Nación. Pero también, creemos que esos ingresos deben llegar, efectivamente a las provincias que lo producen, ya que no pueden ser ingresos para la caja negra de la política, ni para las prebendas que discriminan a amigos de enemigos, ni mucho menos para garantizar servicios básicos de salud, educación o vivienda que el Estado nacional debería garantizar más allá de buenas o malas cosechas, de buenos o malos negocios, de la siembra de tal o cual producto.
Por eso mismo, y porque creemos que en esta instancia las instituciones y la misma República se juegan una partida decisiva, es que ponemos a disposición de todos los interesados en el debate el espacio de MDZ. Pretendemos contribuir a agotar la discusión desde todos los ámbitos y convocamos a todos aquellos que tengan algo para decir a expresarlo desde aquí. Pero repetimos, y ponemos especial énfasis en ello, prestaremos gran atención a la tarea de nuestros representantes, y a sus decisiones.
No es tiempo para distraídos ni para dirigentes que no estén a la altura de las exigencias que hoy plantea esta coyuntura que ha tenido en vilo a la Nación durante cien días. Queremos que nuestros diputados y senadores nacionales expresen con sinceridad y de cara a la sociedad que los eligió cuáles son las razones y las motivaciones de su voto. Para que justamente, sus votantes sepan cómo evaluar y tomar esa decisión, y que en todo caso sean ellos los que consideren si actuaron de acuerdo a los intereses de la provincia, de su gente, o si en todo caso, se refugiaron en la mera lógica política, o en la pequeñez partidaria, o en el temor a las represalias del poder.
Hasta el día de votación e inclusive, desplegaremos un espacio central e importante para reflejar cada una de las novedades, miradas y aportes que también podrán servir como elementos de decisión para estos funcionarios públicos con alta responsabilidad. No cejaremos en el esfuerzo de reflejar el contexto nacional y la posición de la provincia en torno a este tema y otros que de manera vinculada, tienen que ver con el futuro de la Mendoza de nuestros hijos.
Pretendemos, en síntesis, que el debate parlamentario sea verdaderamente un avance institucional, un perfeccionamiento del ejercicio democrático, la oportunidad de dialogar desde las diferencias y articular intereses tras un debate maduro y respetuoso que todos los argentinos están esperando. De ninguna manera este paso de la discusión al Poder Legislativo debe ser un maquillaje aperturista, sino una apuesta a la transparencia y al desafío de la construcción desde las diferencias más que desde la uniformidad.
No queremos que este debate en el Congreso sea una artimaña más de la política para huir hacia delante o desviar la atención de una ciudadanía sensible y celosa, que tras su distensión, avanza en el mismo sentido de todo lo actuado, imponiendo y dando por sentado que la democracia sólo se ejerce cada dos años y mediante el voto. Ese es un pequeño gran aspecto de la vida democrática. El resto, es la práctica cotidiana y permanente de nuestros derechos como ciudadanos. Y es eso lo que también está en juego.
La hora del Congreso
La sociedad no quiere ser espectadora de más presiones, autoritarismo y cooptación. Pretende un libre juego de las instituciones donde las posturas se expresen con dignidad y libertad: sin obediencia debida partidaria ni razones estrictamente sectoriales. Desde MDZ propiciamos e invitamos a participar de este debate y a conocer cómo piensan nuestros legisladores.