Carta abierta a Cristina Fernández

Carta abierta a Cristina Fernández

Sra. Presidente de la Nación

Dra. Cristina Fernández

 s/d

Me dirijo a UD para solicitarle tenga a bien considerar su divorcio matrimonial. Ser la esposa de Kirchner no la ha ayudado mucho para ejercer la función presidencial para la que fue elegida. Su actual marido no ha reconocido que la condición de Presidente le fue atribuida a Ud. y parece una mujer abusada y golpeada en el lecho matrimonial. No puedo creer que, una persona que mas allá de mis diferencias pensamientos, respetaba como una legisladora pensante y autónoma, en este momento no se anime a gobernar, aunque tenga que dar el triste espectáculo de desactivar el campo minado que su marido dejó sembradas para su periodo presidencial.

Sabe, entiendo que siendo Presidente, no es contraparte de ninguno de los sectores en pugna. Ud. representa la cabeza del poder, tiene que atender al conjunto de todos los sectores y arbitrar los medios para el bien común. Quien si es parte de su gestión, es su marido, que violando el contrato matrimonial, la tiene sojuzgada, tomando decisiones que a Ud. le corresponden, eligiendo su gabinete, imponiéndole a Julio De Vido, a Moreno o a D Elía.

Está prisionera en la residencia de Olivos y la Casa Rosada, tiene menos importancia que la Presidencia de un reinventado Partido Justicialista que le hace homenajes en medio de las confrontaciones internas...No hay Justicialismo sin Justicia social, no hay peronismo posible con un pueblo dividido, no hay posibilidades de gobernar sin una comunidad organizada. Ud. lo sabe...me imagino que ha leído toda la doctrina en la cual milita desde temprana edad. Esta no es una revolución bolivariana reinterpretada por el parlanchín de Chávez, este es un país que creció en la grandeza Sanmartiniana, grandeza forjada en el renunciamiento del poder, para buscar la mejor salida a la soberanía Nacional.

Cuando advino al poder pensé, ¡qué bueno que por primera vez una mujer elegida democráticamente le ponga a la política, no solo la razón sino también el corazón! Me la imaginé bajando los decibeles de la confrontación. Quise soñar con Ud. en el vuelo del segundo centenario de la Nación, un águila serena leyendo y amando con calidez de madre, una Argentina posible, habitable, esa que en el primer centenario se institucionalizó gracias a Roque Saenz Peña, esa que albergo a millones de inmigrantes que hicieron grande a la Nación, y produjeron los primeros movimientos populares. La verdad es que soñé con la Concordia, magna palabra que significa poner el corazón en el corazón del otro y de este modo generar la paz de quien es amado, solo por ser argentino.

Sin embargo, a poco más de seis meses de gobierno, pienso que todo se le puede escapar de las manos. Nunca asistí (y tengo una edad similar a la suya) a tal despilfarro de poder en una persona medianamente inteligente (no considero el ejercicio de la estulticia de Fernando De la Rúa). No podía creer las declaraciones de D Elía convocando a un acto de apoyo a Plaza de Mayo. Me hizo acordar a Herminio Iglesias quemando el ataúd, en la fallida campaña de Luder.

El país, no el campo, arde y quizás el humo, no deja discernir claramente en la confrontación. No hay dialogo, sino disputa o discusión. En el dialogo prima el "logos" común significativo, que recupera identidad, en la discusión solo se busca imponer una idea. Yo le pido que no siga la lógica de su marido, que es la lógica de la razón de poder, esa que vence pero no convence.

Ud tiene la suficiente capacidad como para redefinir las reglas de juego y que prime el poder de la razón. Y lo razonable en política es siempre fruto del consenso, no del poder. Estoy seguro que si su marido le deja poner el corazón en esta pasión argentina, de su voz saldrán discursos convocantes al dialogo sincero, honesto, donde todos nos sinceremos. De nada sirven los discursos de barricada en un país desconcertado, al borde del precipicio de la confrontación. En el siglo XXI la Argentina estará unida o....Serás lo que debas ser o no serás nada...

Pero creo, y no soy consejero matrimonial, que su marido esta celoso por el poder que se le ha atribuido a Ud. y que el usurpa a pesar del vencimiento de su mandato. Un divorcio, una separación de mutuo acuerdo sería interesante, por lo menos mientras Ud sea Presidente de los argentinos. Espero que el divorcio no sea controversial, porque sino todos los argentinos deberíamos pasar nuestras conciencias por las sabanas de su lecho matrimonial. No quisiera asistir al espectáculo mediático de un divorcio presidencial, ventilado en la confrontación porque terminaríamos peor que hijos golpeados por la pequeñez de padres que no entienden las heridas que causaría esto a un pueblo joven... No soy divorcista, sin embargo frente al Bien Común de la Nación, prefiero esta vía antes que los golpes institucionales o los magnicidios con que se solucionan estas cosas en EE. UU.

Una vez que Ud. recupere identidad, convoque a un parlamento que no haga dudar que las ganancias extraordinarias solo sirven para acumular poder y caja para distribuir discrecionalmente Es mejor recuperar la con la lógica de la coparticipación federal de los impuestos sancionados por el Congreso. Por favor le pido que se apure porque sino el Vicepresidente, que no es un hombres de muchas luces, le va a robar la oportunidad.

Le hago llegar mi más distinguida consideración.