Hoy se celebra en nuestro país el Día del escritor. La fecha recuerda el nacimiento de Leopoldo Lugones y, en su nombre y con el eficaz poder las grandes metáforas, se honra a quienes dedican su vida a la creación literaria.
Pasión, obsesión, felicidad, ansiedad, condena, vocación son apenas algunos de los inevitables sustantivos que acompañan la siempre misteriosa tarea del escritor.
Pero un escritor es mucho más que sus palabras impresas, que sus afanes volcados al papel bajo la forma de un poema, un cuento o una novela. Un escritor es sobre todo, un producto de su época y un testigo crítico de lo que le rodea.
Un escritor es un hombre o una mujer que tiene la capacidad de servirse de su imaginación para convertir un sueño, un abrazo o una historia que escuchó al pasar en un excelente cuento; es alguien que conoce tan bien los preciosos mecanismos de la lengua que puede describir un paisaje o un rostro con tal destreza como para provocar amor u horror en el lector en una sola frase.
Un escritor es un hombre o una mujer que puede convertir a las palabras, “esas perras en celo” como decía Julio Cortázar, en herramientas de un trabajo silencioso, solitario y lleno de avatares íntimos; es alguien que se alimenta del idioma y lo extenúa y lo busca y lo reinventa como un pequeño dios de la página en blanco.
Pero las palabras también son nuestras. De todos. Aunque no escribamos ni estremecedores poemas ni inquietantes cuentos. Las palabras son la única herramienta de quienes quieren comunicarse, de quienes necesitan decir, por escrito y para que otro lo lea, “aquí estoy”.
En el Día del escritor, desde MDZ, celebramos tanto a los grandes autores y autores que nos hacen felices con sus creaciones como al infinito instrumento del lenguaje, más allá de cualquier idioma, nos permite leer o escribir una nota o este texto. La palabra es nuestro refugio y nuestra divisa. Palabra de honor.
Patricia Rodón
Recuperar el poder de la palabra
Hoy se conmemora el Día del Escritor en la Argentina. Las palabras son la herramienta de este oficio, pero también las herramientas de todos los que nos apoyamos en el lenguaje para comunicarnos con el otro. Desde aquí, nuestra salutación a los escritores y a todos aquellos que honran su palabra.