El incendio del sanatorio

La tragedia que dejó tres muertos y heridos en el sanatorio Argentino de San Martín enciende luces de alarma sobre los planes de contingencia en lugares de uso público.

El incendio que dejó tres víctimas fatales en el sanatorio Argentino, de San Martín, debe marcar un antes y un después.

Lo que ocurrió, no fue una fatalidad más.

Los sitios en los que se prestan servicios de carácter público deben contar con un clarísimo plan de contingencias al alcance de los usuarios. Esto, ya sea que se trate de entidades gestionadas como emprendimientos privados o bien por parte del Estado.

¿Quiénes deben dar una respuesta frente a este tremendo y doloroso hecho? Indudablemente que se deberán brindarse las explicaciones técnicas sobre lo sucedido, su origen y el por qué de sus consecuencias mortales.

Pero fundamentalmente, debe escucharse la voz de quienes controlan o, al menos, tienen el deber de controlar.

En su agenda de trabajo, estas áreas que dependen de Defensa Civil, de los municipios, de los ministerios de Salud, Desarrollo Humano o de la DGE, son las encargadas de controlar que todo funcione bien en caso de que resulte necesario o que, al menos, esté programado de tal modo que una fatalidad resulte eso, y no la excusa a mano frente a un hecho que, tal vez, no se supo, pudo o quiso prever.

Esa voz autorizada es el Estado. ¿Tienen los hospitales públicos y privados, escuelas y edificios de atención y servicio al público los planes de evacuación y los elementos fundamentales para concretarla?

Si todos pensamos que las cosas deben funcionar por inercia, estaremos perdidos. Si además, creemos que la responsabilidad total, como en una especie de tutoría de la sociedad debe estar exclusivamente en manos del Estado, peor aun.

Es que el Estado debe regular con criterio y controlar con firmeza que se cumplan las normas. Debe tener la capacidad de ponerse por encima de las circunstancias, para poder calcular errores y evitarlos; para  prever catástrofes y no tener luego que responder por ellas.

Desde MDZ expresamos nuestras condolencias con los familiares de las víctimas de esta tragedia y llamamos a que este hecho no quede en las noticias viejas porque lo que se han perdido no son bienes recuperables, sino vidas humanas.