Hemos asistido en las últimas semanas a innumerables comentarios y opiniones por parte de diferentes medios de comunicación donde el prejuicio, la discriminación, el racismo y la tergiversación han primado.
Si nos acotamos a lo sucedido en el conflicto con el "campo" podríamos mencionar algunos ejemplos:
- Cuando los trabajadores hacen paros son caracterizados en general por los medios como "salvajes". El lock out de los propietarios agrarios (no fue un paro ya que los peones rurales siguieron trabajando), los cortes y el desabastecimiento fueron "la voz del campo que no da más".
- Cuando los movimientos de desocupados cortaban calles y rutas para acceder a un plan de $150 para poder comer eran los "piqueteros". Los 200 cortes de rutas donde se tiraba a la vera del camino los alimentos que se pudrían fueron "la lucha de los productores".
- Cuando los sectores altos de la Capital Federal salieron a hacer sonar sus cacerolas de teflón eran "los ciudadanos indignados". La salida a las calles de los sectores que apoyan al gobierno eran "los piqueteros oficialistas" (que hace 5 años no hacen un piquete y cuando a esa misma hora había centenares de cortes de los ruralistas).
- Cuando las decenas de miles de personas llenaron la Plaza de Mayo en contra del paro y el desabastecimiento eran los "negros pagos que van por el choripán". En el acto de Gualeguaychú del día siguiente era "la familia del campo movilizada".
- La llegada en micros de manifestantes organizados de los barrios más humildes del Gran Buenos Aires a Plaza de Mayo (que en su mayoría no tienen ni un fitito en que ir) era "el aparato". Los autos último modelo y las 4x4 estacionadas a lo largo de 3 km sobre la ruta 14 y otros 3 km sobre la perpendicular eran "la dignidad de los que vienen sin que nadie los traiga".
- En la primer noche del conflicto, en los enfrentamientos en Plaza de Mayo, hubo un enfrentamiento entre "ciudadanos" y "piqueteros" (repito, a la misma hora había 200 cortes "ciudadanos").
- Según el vicepresidente de la Sociedad Rural, estos piquetes eran distintos porque "uno podía verlo en la tez de los manifestantes". Ningún medio salió a acusarlo de racista.
Podría dar infinidad de nuevos ejemplos sobre ésta decidida discriminación a la pobreza pero no hay que suscribirse solo al conflicto del campo.
Un asesinato en un barrio de clase media o alta es un "aberrante crimen". En una villa seguramente un "ajuste de cuentas" o "crimen pasional". De más está decir que los casos de gatillo fácil se dan en su inmensa mayoría con habitantes de barrios humildes. Y así muchos casos más.
Ponernos a discutir acerca de los contenidos de los medios de comunicación no debería ser ofensa para nadie, precisamente en eso consiste la libertad de opinión. Sobre todo cuando esos contenidos son vertidos en forma masiva, generando y transmitiendo ideología y formando opinión desde poquísimas y concentradas voces. ¿O en distintos programas o artículos no se burlan de bolivianos, peruanos, chinos, coreanos, personas sin dientes, acentos provincianos, oscuros de piel, analfabetos, etc? ¿Que pretendemos, que eso no tenga impacto en la formación de nuestra sociedad?
La libertad de prensa debe garantizar en primer término el derecho a la información veraz de todos y cada uno de los argentinos, y por si alguno no lo sabe las frecuencias por las que se emiten los canales de TV son propiedad de todos, como el subsuelo, la plataforma submarina y el espacio aéreo, aunque hace años estén concesionadas por el Estado a manos privadas.
Por eso las empresas privadas de comunicación deben tener en cuenta que la información no es una mercancía que se juega en la oferta y la demanda de mercado sino un derecho de toda la población. Y está muy bien que el Estado se preocupe por eliminar contenidos racistas, xenófobos, discriminadores y tergiversadores de sus usinas comunicacionales.
Hoy algunos multimedios se niegan a ser "observados" (como pasa en decenas de países del mundo sin que a nadie se le caigan los anillos) o se ofenden ante alguna crítica. ¿Y la libertad de opinar donde queda entonces? Algo parecido planteaban las empresas privatizadas por Menem con la existencia de los Entes reguladores y de control, un Estado ausente y autista frente a los grandes negocios privados, en éste caso el negocio de la comunicación.
El autor es el coordinador local del Centro de Referencia Mendoza, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.