Cada vez son más las empresas que adoptan una gestión ética y responsable, que contemplan no sólo la rentabilidad económica, sino también el cuidado del medio ambiente y el progreso social.
Muchas son las razones que respaldan esta afirmación. En términos generales, puede decirse que a través de estas acciones la propia empresa se beneficia posicionándose a corto plazo con una imagen de reconocimiento y prestigio que le permite competir y diferenciarse en el mercado.
Desde otra perspectiva, es posible visualizar el significado sustancial que estas prácticas de Responsabilidad Empresaria tienen para el futuro del país. Lo cierto es que, independientemente del propio convencimiento de quien dirige la empresa, existen factores importantes que contribuyen a profundizar esta tendencia.
Un ejemplo de ello, se refleja en el incremento registrado en las grandes y medianas compañías que seleccionan sus proveedores, muchos de ellos, micro y pequeños empresarios aplicando criterios de RSE. Este fenómeno se observa también en otros ámbitos: actualmente el acceso a nuevos mercados requiere cumplimentar certificaciones y requisitos que incorporan pautas de responsabilidad social empresaria.
Una gestión basada en principios socialmente responsables, no sólo cumple sus obligaciones legales, sino que genera un compromiso tendiente a establecer relaciones éticas y transparentes con los diferentes públicos. Ello se traduce en una mejor relación con los socios y proveedores, clientes y empleados, gobierno y sociedad. Quien apuesta a la responsabilidad y al diálogo, gana en la fidelización de sus clientes y obtiene el reconocimiento de la sociedad.
La empresa que adopta la filosofía y la práctica de la RSE tiende a realizar una gestión más consciente y de mayor claridad con respecto a su propia misión. Consigue un mejor ambiente de trabajo; un mayor compromiso de sus empleados; relaciones más consistentes con sus proveedores y clientes y una mejor imagen en la comunidad.
Todos estos elementos favorecen la supervivencia y el crecimiento empresarial, disminuyendo el riesgo de mortalidad que suele ser alto entre los nuevos negocios. Al asumir una postura comprometida con la Responsabilidad Empresaria, pequeñas y medianas empresas se transforman en agentes de un profundo cambio cultural, aportando así, a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.… Solo hay que decidir empezar.
Siete directrices de la Responsabilidad Empresaria
Para comenzar, la empresa puede concentrarse en una serie de acciones concretas que pueden contribuir a mejorar la calidad de sus relaciones, a saber:
- Adopte valores y trabaje con transparencia
- Valore a sus empleados y colaboradores
- Aporte siempre más al medio ambiente
- Involucre a socios y proveedores
- Proteja clientes y consumidores
- Promueva su comunidad
- Comprométase con el bien común
La autora es la gerente de Valos