Transformar nuestra realidad social

"Hoy debemos sentar las bases que aseguren un desarrollo integral de cada uno de nuestros ciudadanos con la incorporación de valores y la generación de oportunidades que permitan recrear una sociedad con mayor integración y cohesión social garantizando un desarrollo sustentable para el futuro. Esto significa en definitiva un genuino desarrollo humano".

Transformar nuestra realidad social (exclusión, marginación, pérdidas de valores, individualismo, inseguridad) implica luchar contra las consecuencias que nos dejaron épocas muy tristes, como lo fueron la década de los 90´, con su modelo de concentración y exclusión donde la brecha entre unos y otros se amplió a límites insoportables para cualquier sociedad políticamente en ciernes como la nuestra.

A mi criterio, los efectos más nocivos son socioculturales y han sido provocados por el alto deterioro sufrido por el sistema educativo en todos sus niveles debido a una orientación ambigua, predominantemente teórica, traducida en falta de compromiso de todos los componentes de la comunidad educativa, por múltiples causas en altos grados de deserción escolar en todos los niveles, en falta de capacitación laboral que deja a muchos excluidos en trabajos de baja calificación y rentabilidad, en falta de creatividad y motivación para generar nuevos espacios, y muchas más que se pueden agregar.

A esto se agrega lo que fue la crisis del 2000 donde el desprestigio de las Instituciones y la desintegración social desvirtuó el rol que a cada institución le compete para conformar una nación en desarrollo.

La recuperación del poder político, el normal desenvolvimiento de las instituciones y la notoria recuperación económica observada en el país y en la provincia, insospechada hace años atrás, junto con las políticas de nacionales de inclusión como la Ley de Jubilaciones, el Programa Familias y el fuerte apoyo brindado a sectores de la economía social. Más los  aportes provinciales (servicio cívico social, salas de cuatro años, mayor exigencia educativa, doble escolaridad).

El fuerte impulso dado a las inversiones, desarrollo del sector turístico y de la construcción que han recuperado el nivel de empleo y disminuido notablemente los niveles de indigencia y pobreza, no alcanzan  a paliar las graves consecuencias socioculturales de aquella crisis, pero sin dudas y esto es lo más preocupante no hemos desterrado las causas y corremos el riesgo de que se reproduzca “en los tiempos que viven”.

Hoy debemos sentar las bases que aseguren un desarrollo integral de cada uno de nuestros ciudadanos con la incorporación de valores y la generación de oportunidades que permitan recrear una sociedad con “mayor integración y cohesión social garantizando un desarrollo sustentable para el futuro. Esto significa en definitiva un genuino desarrollo humano”.

Por ello me parece importante debatir y definir rápidamente algunas acciones que apunten a morigerar y eliminar algunas causas que favorecen una cultura nociva para el desarrollo de nuestros niños y adolescentes.

Ningún chico fuera del sistema educativo

- Instrumentar un plan universal de salario familiar o becas para hijos de desocupados o familias de bajos ingresos para que todos los niños ingresen a la escuela a los cuatro años y puedan completar el secundario, con el recurso necesario para concurrir bien alimentados y con los elementos necesarios sin mendigar por cuantiosos programas o instituciones gubernamentales o de las sociedades civiles para conseguirlos.

Que el docente cumpla su rol histórico de controlar el comportamiento y el estado sanitario general de los chicos y no el control del comedor. Utilizar para ello los recursos que se invierten en comedores, útiles, ropa, transporte, becas y muchas ayudas dispersas que existen en los gobiernos nacionales, provinciales y municipales.

- Instrumentar becas universitarias o de capacitación para los jóvenes de las zonas rurales o más alejadas de los centros de estudios para garantizar la igualdad de oportunidades para quienes además de tener que desarraigarse de su ámbito natural, muchas veces no tienen el recurso para estudiar. Para ellos la universidad está arancelada.

- Establecer un mecanismo que permita y agilice la concentración de horas en el nivel medio de forma tal que los profesores puedan integrarse realmente a la comunidad educativa.

- Devolver en un trabajo continuo con padres, alumnos y maestros la autoridad al docente mediante un reglamento de conducta y cumplimiento de obligaciones, respetando el derecho de todos, en una sociedad que necesita reordenarse y reeducarse. Entendiendo que es mejor soportar una advertencia, reto o sanción a nuestros hijos en la escuela y no terminar cayendo en la creencia de que el mejor remedio para encausar a los jóvenes sea la implementación nuevamente del servicio militar obligatorio.

Con esto debemos propiciar reestablecer el vínculo indispensable que debe existir entre padres e hijos. Que el padre o la madre asuman la responsabilidad de sostener el crecimiento y el desarrollo de sus hijos con los recursos necesarios, recuperando la autoridad de jefe/a de familia y que el niño sienta la protección de sus padres y responda a esos estímulos.

Por una educación integral

- Fortalecer la educación integral que además de la instrucción de contenidos tenga un fuerte componente de formación personal. Para ello entiendo importante sumar desde las salas de cuatro años más cantidad de estímulos de educación física y de deporte en los años superiores, como así también los estímulos de expresión artística en sus distintas formas.

- Fortalecer el Programa “Clubes en Acción” (subsidios a clubes para infraestructura, equipamiento, además de acompañamiento para la organización y ordenamiento institucional). A cambio deberán recibir como socios plenos a todos los chicos que tengan entre ocho a diez años de edad, tratando de inculcarles al hábito de la actividad física y el deporte además de ser el vínculo para reintegrar la familia al club. Como forma de generar personas más sanas en cuerpo y mente, con hábitos de vida sana y saludable y la incorporación de valores conductuales para el ser humano y la sociedad, como valoración del esfuerzo personal, instinto de superación, respeto por los límites, compañerismo, solidaridad, etc.

Hoy en todo Mendoza hay menos clubes que antes, y con mucha menos cantidad de socios teniendo el doble de población que hace treinta años.

- Cada plaza o espacio verde de la provincia debe contar con un facilitador deportivo (arco de futbol, aro de básquet, red de voley, elementos de gimnasia) además de servir para la realización de actividades artísticas. 

- Propiciar  la apertura de “Escuelas Deportivas” en la provincia, empezando por la Escuela Hogar Eva Perón como modelo.

- Realización de torneos deportivos provinciales en las distintas disciplinas y concursos de actividades artísticas utilizando las escuelas los fines de semana, donde participen establecimientos educativos, religiosos y barriales.

Las consecuencias de la falta de actividad física y la práctica deportiva son conocidas: obesidad, sedentarismo, ocio, trastornos alimentarios  y psicológicos, adicciones, etc, para lo cual el estado termina invirtiendo mucho dinero sin poder corregirlo, siempre fue mejor prevenir que curar, esto era impensable hace cinco años con el país que teníamos, hoy es un deber hacerlo.

 

* El autor fue ministro de Desarrollo Social e intendente de La Paz.