Hemos recuperado la joya de la abuela

Te ofrecemos aquí los principales puntos del discurso del diputado Héctor "Pampa" Alvaro en la sesión por las AFJP.

El Estado Nacional recupera algo que le fue usurpado, que nunca debió haber perdido. Lo que se hizo ayer en la Cámara de Diputados y durante el trabajo en comisiones de la semana pasada, fue desenmascarar la estafa del sistema de capitalización. La irrupción del estado garante para intervenir en esta cuestión estratégica para todos los argentinos es, a todas luces, una decisión soberana y necesaria.

Entre otras cosas, la creación de las AFJP estuvo basada en dos afirmaciones falaces: por un lado la necesidad de crear un ‘mercado genuino de capitales’. Como si antes del 93 ese mercado no hubiera existido  en la Argentina. Por el otro la idea falsa de que cada aportante se transformaba en un ahorrista que se iba a encontrar al final de su vida laboral con una especie de ‘plazo fijo’ del que podría disponer.

Este proceso termina con el EstadoNacional financiando al 77% de los jubilados de AFJP de los cuales el 12 % ya tienen su cuenta de capitalización agotada. Actualmente la Nación aporta entre 4000 y 5000 millones de pesos anuales para garantizar el haber mínimo de los afiliados a las AFJP. No hay manera de desentenderse de este problema, y el gobierno actuó para solucionarlo.

Ninguno de los bloques que se opuso al dictamen de mayoría defendió abiertamente al sistema de capitalización, porque es ciertamente indefendible. Pero fundamentaron su voto en contrario con argumentos de índole cortoplacista de neto carácter electoralista, como es denunciar “la apropiación de la caja por parte de los K” o “el peronismo privatizó en los 90 y ahora estatiza”. Ni una sola propuesta acerca de cómo se garantiza el pacto intergeneracional entre los activos y los pasivos. De cómo se impide el desvío de los recursos a destinos sin retorno.

La oposición negó la validez del proyecto con afirmaciones morales, cuando en realidad estamos hablando de una cuestión de estado. Hablan de saqueo y de robo, cuando lo que estamos haciendo es fortalecer al estado nacional frente a la crisis financiera mundial. El estado se apropia de esta caja, pero en forma controlada y para hacer frente de manera soberana a la crisis mundial.

Hay que comprender  además, que el Estado Nacional nos expresa a  todos los argentinos, no sólo el gobierno de turno.

En este delicado momento que vive el mundo debemos hacer un ejercicio de responsabilidad política. Si cada proyecto del oficialismo solo tiene para la oposición el fin de robar y saquear, no se oponen, descalifican. Le niegan al otro la misma entidad que tienen ellos y con ello obstruyen toda posibilidad de elaborar consensos básicos.

Hay que entender que lo que se discutió ayer en Diputados fue ideología. Esta en juego el debate entre lo público y lo privado. Discutámoslo. Hablemos de eso. Pero sin contraponer la honestidad/ privado con publico/ robo. Debemos dejar de argumentar desde de lo destructivo, identificando a lo publico con la corrupción y el saqueo. Eso nos lleva a una confrontación estéril y al desgaste de la República Democrática,es una escalada de violencia verbal que con el correr del tiempo devendrá inevitablemente en violencia física.

No es una romántica apelación a la razón y la responsabilidad. Sólo es una advertencia para encauzar los disensos por carriles comunes, donde discutamos las mismas cosas, más allá que nos pongamos o no de acuerdo, pero no se puede avanzar cuando una de las partes le niega entidad a la otra.

El problema del debate en nuestro país es que la minoría no se reconoce como tal, descalifica y agravia, presa de un mesianismo que nos conduce a un callejón sin salida. Lo que se ha discutido hasta aquí es la confrontación entre la responsabilidad policial de la moral frente a lo estratégico del rol del Estado.

Hay que entender que lo que se discutió ayer en Diputados fue ideología. Esta en juego el debate entre lo público y lo privado. Discutámoslo. Hablemos de eso. Pero sin contraponer la honestidad/ privado con publico/ robo. Debemos dejar de argumentar desde de lo destructivo, identificando a lo publico con la corrupción y el saqueo. Eso nos lleva a una confrontación estéril y al desgaste de la República Democrática,es una escalada de violencia verbal que con el correr del tiempo devendrá inevitablemente en violencia física.

No es una romántica apelación a la razón y la responsabilidad. Sólo es una advertencia para encauzar los disensos por carriles comunes, donde discutamos las mismas cosas, más allá que nos pongamos o no de acuerdo, pero no se puede avanzar cuando una de las partes le niega entidad a la otra.

El problema del debate en nuestro país es que la minoría no se reconoce como tal, descalifica y agravia, presa de un mesianismo que nos conduce a un callejón sin salida. Lo que se ha discutido hasta aquí es la confrontación entre la responsabilidad policial de la moral frente a lo estratégico del rol del Estado.

Desde 2003 estamos asistiendo a un avance del Estado en la responsabilidad de recuperar la renta de los argentinos. Hemos recuperado una de las más preciadas “joya de la abuela"