Uno de los pilares de la democracia es la crítica. Ésta, muchas veces, es ejercida por periodistas que dan opiniones, tanto de gestión como puramente políticas. Como funcionario, o ex funcionario que he sido, he recibido muchas de ellas. Jamás las negaría o descalificaría a quien las emite, porque quien lo hace no sólo informa, sino que también deja traslucir su pensamiento acerca de lo público, o sea, lo que es lo de todos.
Gabriel Conte, en su nueva condición de periodista, ha opinado sobre la gestión municipal de Guaymallén entre el 2003-2007, período que me concierne como jefe comunal. Hasta aquí no habría nada de qué quejarse. Lo único que pretendo es honestidad intelectual por parte del cronista.
No alcanzo a entender si se trata de la misma persona que ha ejercido con continuidad diferentes cargos políticos en distintas gestiones públicas e incluso ha aspirado y ejercido diferentes cargos electivos, tales como concejal. Incluso ha pretendido ser intendente por la Unión Cívica Radical, intento por cierto malogrado (año 1999).
El 29 de octubre p.p. al referirse a “El triunfo de Jaque en las elecciones más raras de la historia” aprovechó la oportunidad para descalificar y maltratar mi gestión.
Antes de ese acto eleccionario nos reunimos en privado y nunca me expuso ese negativo punto de vista respecto de mi gestión. Todo lo contrario, formó una lista paralela apoyando a Cobos en la gobernación y a García en la intendencia. Aunque en la precedente elección hubiera apoyado a un candidato del Partido Demócrata, Sergio Miranda. Obvio, no puede haber una doble interpretación. Conte me apoyó y llevó mi nombre incluso en su boleta para que yo pudiese ser reelecto. ¿Qué lectura puede hacer hoy un votante si él le pidió en el 2007 su voto para García y hoy, sacando leña del árbol caído me critica con ese ensañamiento? ¿Para qué pidió entonces aquel apoyo a sus votantes si no creía para nada en mí? No es leal jugar con estas ambigüedades.
En esta oportunidad no voy a defender mi gestión, y menos, a criticar a la gestión actual. No veo lejos el momento oportuno para hacerlo. Lo único que le digo a Gabriel es que mi gestión que hoy él denosta hizo muchas de las cosas que nadie antes, a nivel municipal, se había animado a hacer, tanto fuera en Derechos Humanos, antidiscriminación, cultura y tantos otros temas, que nos son comunes.
Como en la fábula de la zorra y las uvas hay quienes dicen no querer aquello que nunca podrán alcanzar.