Frente a las prácticas de Fayad

Crítica del dirigente local de la Coalición Cívica a la actuación de la Municipalidad de Mendoza y del Concejo Deliberante en torno al cierre del Teatro Mendoza.

A los rasgos  autoritarios que puso en evidencia en el abordaje de la problemática de vendedores ambulantes y artesanos, sumó una correlativa actitud represiva en alianza con el ministro Ciurca. Desautorizada por la Justicia Provincial.

Al poco tiempo, un decreto de su inspiración,  pretendió sin éxito práctico regimentar  movilizaciones políticas y sociales. En consonancia con el posicionamiento parlamentario de los partidos tradicionales; que obtuvieron el repudio generalizado del arco democrático local.

La corruptela administrativa en el municipio capitalino,  devino en imputación judicial del anterior intendente. Y de dos empleadas particulares de Fayad; cuyos sueldos se pagaban con dineros públicos.

Las mismas personas de su confianza que encumbradas en esta gestión como funcionarias comunales de primera línea, manejan ilegalmente dineros descontados  a empleados municipales.

Lo que motivó un escándalo en el Concejo Deliberante y la aparición de una modalidad desconocida en las practicas del oficialismo radical de la Ciudad: el accionar patoteril de funcionarios comunales contra ediles que piensan diferente.

Por si algo faltaba y sin que haya mediado ningún tipo de diálogo ni consenso,  las ha emprendido contra el Teatro Municipal Mendoza. Haciendo primar el interés de caja  en desmedro del cultural.

Con la correlativa resistencia de estudiantes, docentes universitarios y  referentes e integrantes de instituciones de la cultura local, que demandan la restauración de la sala y de ninguna manera su enajenamiento.

Se impone la preservación de un espacio cultural y patrimonial histórico, cuyo valor no puede reducirse al inmobiliario.

Se impone una firme actitud por parte de los concejales capitalinos que han sido elegidos por el pueblo para controlar al Ejecutivo. Y para velar  por los intereses patrimoniales y culturales de la ciudad.

Y no para hocicar frente a los amagues autoritarios de quienes manejan fondos e interés publico, como si fuera el movimiento económico de un  bufete de abogado.