Ojalá que esta vez se vayan con las manos arriba, limpias, orgullosos y con el sentimiento de haber cumplido los objetivos, como quien dice… haciendo las hurras
Desde 1983 a la fecha han pasado muchos directores, subsecretarios y/o secretarios de deportes por la provincia de Mendoza y si la memoria no me falla ninguno pudo irse victorioso o por lo menos despertar la frase “qué lástima, se fue… de Deportes”. Es más diría que ha pasado todo lo contrario y algunas gestiones terminaron con las cuentas no muy claras y por qué no viciadas de corrupción.
La gran discusión siempre se planteó bajo la “obligación” de que el Gobierno de Mendoza, a través de la Secretaria de Deportes, debía discernir entre el apoyo al deporte amateur y el profesional.
Y la verdad… una cosa no tiene nada que ver con la otra, ya que ambas son absolutamente compatibles.
Si los funcionarios de turno entendieran de verdad, no de la boca para afuera, que el deporte arrastra cientos de situaciones positivas, por ahí hoy estaríamos hablando de otras cosas.
Hubo en estos 25 años, promesas incumplidas, proyectos frustrados y cuentas muy poco claras. Todavía esperamos por el Centro Provincial de Alto Rendimiento que todos los que asumieron prometieron y nunca cumplieron.
Queremos lugares dignos para la práctica de deportes amateur y que no sea siempre el Club Mendoza de Regatas el que ofrezca las mejores y únicas alternativas.
Queremos más “podios” en las competencias nacionales e internacionales, porque el esfuerzo solitario de nuestros deportistas, ya no alcanza producto de la escasez de medios con los que cuentan para prepararse. Porque de eso se trata, no sólo de participar, sino también de mejorar e instalarse como potencia en la mayor cantidad de disciplinas posibles. Eso produce contagio y por ende un mayor apego de los jóvenes a la práctica del deporte.
Mendoza está instalada como una de las cinco ciudades más importantes del país y no es poca cosa y corresponde que nuestros propios dirigentes y gobernantes le presten la atención y el apoyo que merece.
No sólo los elementos e instalaciones son escasos sino también el apoyo a clubes y deportistas.
Es cierto que algunos pasos se han dado, como el estadio de hockey sobre césped que se levantó en Godoy Cruz, el gimnasio Vicente Polimeni, que increíblemente no tiene las medidas reglamentarias para la práctica de algunos deportes, o el estadio cerrado de Junín.
Pobrísima infraestructura. Es más, se hizo hace algunos años un velódromo que está abandonado, deteriorado, siendo una postal de la poca capacidad dirigencial que tiene Mendoza.
Deberá, la gestión Barbera, definir el destino del Malvinas Argentinas, porque seguirá siendo un desatino arrendarlo para recitales, ya que lo recaudado en concepto de alquiler después hay que volcarlo a los arreglos. Mientras tanto, las cabinas de transmisión, los accesos, vestuarios, tribunas, butacas, el techo de la platea, el ascensor (que hace más de 10 años que no funciona) etcétera, etcétera, se siguen deteriorando ante la falta de mantenimiento.
Ya nos salvamos de los caballos de Monetta y de las bailantas de Videla, pero el gobierno deberá recapacitar a la hora de aceptar monstruosas estructuras que no sólo rompen todo, sino que también suele perjudicar a quien hace las veces de local en ese estadio, ocasionalmente hoy el Club Godoy Cruz.
Porque deberá saber Beatriz Barbera y quienes la acompañan, que el estadio fue concebido para la práctica de fútbol, ni más ni menos. Después la discusión pasa por otro lado si la inversión fue justificada o no, o si en su momento se podría haber realizado un proyecto ampliado a otras disciplinas o no, ese es otro cantar.
Como verá, los puntos de reclamos son innumerables, lo que ratifica que por lo menos desde la gestión de Jorge Quiroga a esta parte, todos han dejado mucho que desear y algunos se fueron sin siquiera dar las explicaciones correspondientes, ni cuentas de sus patrimonios, de cómo llegaron y cómo se fueron.
Por eso a Beatriz Barbera le deseamos lo mejor, y le exigimos que haga hincapié tanto en el deporte amateur como en el profesional, además de los desarrollos deportivos-sociales que tiene en mente.
Queremos una Mendoza protagonista a nivel deportivo y no ver que el esfuerzo de Anzorena, por ejemplo, para poner a nuestra provincia en lo más alto del básquet nacional; sea ignorado por nuestros gobernantes de turno.
Nos hemos cansado de decir que esto favorece al turismo, a la gastronomía, a la hotelería…
Además, Barbera y su equipo de trabajo tendrá la responsabilidad y obligación de acercar a los empresarios para que el crecimiento sea sostenido.
Si Beatriz Barbera logra tener una gestión transparente, pero además darle a los mendocinos un protagonismo importante, podrá irse con los brazos arriba, con las manos limpias.
Está ante la carrera más importante de su vida… que dura cuatro años y ojalá se quede con el primer puesto. Entonces todos los que amamos el deportes, habremos ganado y nos subiremos con ella al podio.