La decisión del gobernador Jaque de alinearse con la Nación y no permitirle a la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) que siga calculando los índices de precios en nuestra provincia, es un retroceso que sacrifica la calidad institucional de nuestra provincia, además de una vergonzosa muestra de obsecuencia.
La estrategia del gobierno nacional de manipular los índices tuvo dos objetivos: disimular el proceso inflacionario desatado por él mismo, estimulando el consumo interno con fines electoralistas, por una parte, y tratando de que dicho proceso no influyera en los títulos de deuda que tienen una cláusula de ajuste por el CER, o ajuste por inflación.
Al gobierno de Kirchner le gustaron las tasa de crecimiento del 9% y se dedicó a fogonear el consumo, mientras aplicaba frenos a la producción industrial, lo que generó un cuello de botella, porque la demanda crecía más que la oferta de bienes y servicios.
En este juego, dijeron que iban cambiando la metodología, pero en realidad lo que hacía era cambiar los números, según le convenía al gobierno. Mientras se volcaban más de 10.000 millones decesos en subsidios para que muchos productos y servicios no subieran, por una parte, se mentía vía acuerdos de precios dudosos e índices elaborados según su conveniencia.
En ese lapso, la provincia de Mendoza trabajó con una metodología acordada con la Nación, sobre una base de productos acordada entre el INDEC y las direcciones de estadísticas de siete provincias, que permitía trabajar con procedimientos similares para llegar, finalmente, a la publicación del índice de precios nacional, algo que es relativamente nuevo.
Mendoza cuenta con una rica tradición en la DEIE, con una gran cantidad e técnicos de muy buen nivel que llegaron a conformar un organismo creíble en todas sus mediciones, porque el organismo local también hace la Encuesta Permanente de Hogares, el cálculo del producto bruto y otras que son muy apreciadas, al menos por quienes trabajar con estadísticas oficiales.
Esto hizo de Mendoza una de las pocas provincias argentinas en disponer de un sistema de información pública abierto y confiable y esto ha sido un signo de seriedad institucional a lo largo de los años, independientemente de quién fuera el conductor del organismo o el gobernador provincial. Todos respaldaron siempre a los técnicos y a ningunos e le ocurrió torcer el resultado de sus investigaciones.
La decisión del Gobernador y los anuncios posteriores de la nueva titular de la DEIE preocupan porque parece que se viene una etapa de oscurantismo informativo y estadístico que estará sometido a los dictados del gobierno nacional, sacrificando el gobierno local su autonomía para elaborar todos los indicadores necesarios.
Incluso, el anuncio de que se dedicarán a construir indicadores sociales muestra que se le quiere dar un viraje al organismo para que no siga con las actuales estadísticas económicas y posicionarla en otra orientación. No está mal elaborar indicadores sociales, lo que es pésimo es destruir lo construido durante tanto tiempo y con tanto éxito.
El gobernador Jaque dice que de esta manera, no habiendo discrepancias, los índices serán creíbles. En realidad el que no es creíble es Jaque, ya que el argumento es infantil. Al Indec ya nadie le cree y a la DEIE hasta ahora le crían. Ahora tampoco le creerán al organismo provincia y Mendoza hará perdido calidad institucional. Tanto es así que destruirán el sistema de información pública y habrá que recurrir a fuentes del sector privado, algo lamentable.
Pareciera que nos quieren aplicar, en asocio con la Presidenta, la técnica “goebbeliana” de mentir hasta el cansancio, que algo quedará.
Los índices de la inseguridad jurídica
El gobernador tomó la decisión de que la DEIE no elabore más índices de precio y que sea la Nación la que diga cuánto aumentan los mismos en Mendoza, renunciando a una atribución que es propia de la provincia y a la que no debería haber renunciado, al menos sin consultar a los mendocinos.