Alejandro Abraham: una lógica insólita para una conducta errada

A raíz de una nota publicada por MDZ, se ha suscitado una polémica no deseada ni buscada con el flamante intendente de Guaymallén. Recientes dichos del funcionario exigen aclaraciones de su parte de manera urgente. Aquí, de la nuestra, algunas explicaciones necesarias y otras respuestas oportunas, a fin de dejar a salvo las motivaciones editoriales de este diario.

Días atrás publicamos una nota firmada por nuestro periodista, Daniel Calivares, donde hicimos referencia a un incidente que habría protagonizado el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, en un restaurante del Mendoza Plaza Shopping.

La nota despertó muchísimo interés en nuestros lectores, con un más que atractivo debate que se plasmó en los comentarios, muchos en contra de la nota, muchos a favor de ella. Como lo hicimos antes de la publicación, intentamos dialogar con el intendente pero fue imposible. Nunca quiso confirmar, contextualizar, ni aparentemente desmentir, el incidente.

Por el contrario, nos envió emisarios con versiones similares a la publicada pero atenuadas, o que ponían en el centro de la escena a un colaborador del intendente más que al propio Abraham. En fin, nada claro, ni contundente. Todo ello, de manera oficiosa, y por ende informal.

Grande fue la sorpresa de MDZ cuando el lunes aparecieron en uno de los diarios de papel con los que cuenta la provincia, Diario Uno, declaraciones del intendente refiriéndose al entredicho. Allí precisó algunos de los aspectos que nos hubiera gustado que nos aclarara a nosotros, y paralelamente realizó una grave imputación. En uno de los párrafos Abraham vincula la publicación de la nota con una supuesta intencionalidad “política o comercial”.

Desde aquí le decimos al señor intendente que de ninguna manera podemos dejar pasar por alto tremenda e insólita valoración. Ceder a esa lógica sería admitir que tanto MDZ como medio, o a la empresa que lleva adelante este proyecto, Territorio Digital S.A., tienen intenciones de extorsión para con el intendente o la comuna que él circunstancialmente administra.

No mueven a MDZ ni a Territorio Digital S.A. ambiciones políticas que le puedan generar preocupación al señor intendente; ni muchísimo menos, la línea editorial de este medio es soporte de operaciones comerciales que tienen otros carriles y que de ninguna manera se expresan a través del contenido periodístico.

Asimismo, le recordamos al señor intendente que su obligación como funcionario público es aclarar, o si así lo considera, desmentir o negar lo publicado. Algo, que volvemos a decir, hasta hoy no ha sucedido en  nuestras páginas.

Hemos dejado pasar un tiempo que creímos prudencial, tras marcarle a los interlocutores del intendente, nuestra preocupación y molestia por sus dichos en otro medio. Sin embargo, nos vemos en la obligación de expresar, públicamente, nuestro rechazo a sus expresiones.

Ello no implica, de ninguna manera, asumir con soberbia la propiedad de la verdad. Por el contrario creemos que si algo hace a la calidad y credibilidad de las instituciones, y con ella la política y los medios, es la capacidad de reconocer errores. Y nos hubiera gustado tener la versión del intendente para en todo caso, rectificar o corregir la nuestra. Pero, y no está de más decirlo nuevamente, hasta hoy la única versión de un incidente que sucedió y del que fueron testigos los trabajadores del lugar, sus responsables y algunos ocasionales comensales, es la que publicó MDZ. Y en esto, el intendente bien lo sabe, el que calla, otorga.

Por eso mismo, hemos decido responder a sus imputaciones, y ratificar ante la comunidad de lectores de MDZ que nuestros objetivos son periodísticos, más que otros de difusa índole, o que podrían mezclar y confundir la publicación de un incidente con una operación de prensa para obtener réditos políticos o comerciales en Guaymallén.

Si el señor intendente se mueve con esa lógica, allá él. No es nuestra de manera de actuar y no queremos que quede duda de ello. Si él, o alguno de sus funcionarios, protagonizaron una escena lamentable con conductas impropias a la investidura de sus cargos, deberá aclararlo o negarlo. Lo que no puede es trazar una estrategia de silencio selectivo, retaceando sus dichos según el medio, o en definitiva, sembrando más dudas. Y lo preocupante no es que MDZ tengas dudas. Ellas son esenciales al trabajo periodístico. Lo grave es que las dudas estén en los ciudadanos de Guaymallén, verdaderos patrones del señor intendente, y a quienes, él no ha respondido de lo sucedido y publicado por este diario.