Punto de vista: Jazmín López

Una entrevista a la directora de Leones antes de la presentación de su controversial ópera prima en el Espacio Cultural Julio Le Parc.

 "Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto."                                                                                                               
Caminos del espejo, Alejandra Pizarnik.



Jazmín López nació en Buenos Aires, en 1984, donde se graduó en dirección por la Universidad del Cine (FUC). Actriz ocasional en trabajos de colegas, empieza su carrera de directora en 2007 con el cortometraje Parece la pierna de una muñeca; a éste le seguirían Juego vivo (2008) y Te amo y morite (2009). En 2012 presentó en Venecia su primer largometraje, Leones, una película misteriosa, arriesgada y con un amplio universo metafórico en la cual Jazmín complementa su pasión e interés por el cine con su vocación de artista audiovisual, actividad que la ha llevado a estudiar junto a grandes maestros como Guillermo Kuitca y Jorge Macchi.

Leones cuenta la historia de cinco adolescentes que deambulan perdidos en un bosque, dan vueltas en una suerte de laberinto borgeano que ellos mismos parecen configurar y del que no sabemos si realmente quieren o pueden salir. Los problemas se presentan en los ejes del tiempo y del espacio, no hay idea de avance ni de rumbo y el tiempo no transcurre...nunca llega la noche. En este largo caminar, los protagonistas se entretienen con juegos de palabras, reflexionan pretenciosos acerca de la vida, la muerte o la existencia de Dios. En Leones se percibe cierta ambición por captar de la misma manera la belleza del paisaje y la inaptitud de estos chicos al intentar transitarlo. Como en Los Salvajes de Alejandro Fadel, los cinco jóvenes son víctimas de algo…pero en Leones es difícil definir de qué.

En medio de la producción de su próxima muestra de pinturas en la Galería Ruth Benzacar de Buenos Aires y la edición de su último cortometraje, la directora habló con Lupa antes de la presentación de Leones en Mendoza, en el marco del Ciclo Cine Inédito del Espacio Cultural Julio Le Parc.



Hay un tono en la película que remite a Gus Van Sant y uno encuentra, además, varias citas a grandes directores como Tarkovski o Antonioni. ¿Qué cineastas influyeron de manera importante en tu formación? ¿Qué cine te gusta ver? ¿De qué cineastas contemporáneos te sentís cerca?
Me gusta mucho Van Sant, y Gerry fue una película que me inspiró bastante. El espejo de Tarkovski es una película que cambió mi manera de apreciar el cine y en Blow Up, de Antonioni también encontré referencias importantes.
No voy demasiado al cine pero aprovecho en los festivales para ver películas nuevas o revisar clásicos. Hace poco vi Tell me Lies, una película de Peter Brooke de 1968 que fue de lo mejor que vi en mi vida. En el último Bafici aproveché para ver varias películas que no conocía de Hong Sang-soo y también me parece un director conmovedor.
De los más contemporáneos, Jessica Hausner es una cineasta que admiro mucho y Lourdes fue una película que me influyó bastante al pensar y realizar Leones. Su manera de trabajar los límites entre la realidad y la fantasía es increíble, y el ejercicio de punto de vista que realiza me parece tan específico como genial. Argentinos, admiro y respeto mucho a Lisandro Alonso y Matias Piñeiro…y si bien nuestros modos de producir han sido distintos, me siento de alguna manera cerca de ellos.

La película tuvo una recepción visceral de la crítica y el público, dividió aguas: para algunos Leones es una obra maestra y otros la consideraron una película irritante. ¿Cómo te llevaste con estas opiniones encontradas? ¿Cómo te sentiste ante tanta exposición? ¿Creés que hay cierta crueldad al respecto en el medio?
Sí, la película tuvo una recepción particular y fue muy duro para mí. Creo definitivamente que hay cierta crueldad en el medio y padecí mucho la exposición y las reacciones del público, sobre todo en el Bafici. La crítica estuvo muy polarizada: para algunos era increíble, para otros una basura…no había punto medio. No me ensordecí, ni me deprimí;  escuché y canalicé los comentarios como pude y encontré refugio y amparo en el hecho de asumir el riesgo que tomé. Finalmente hice la película que quería y prefiero que la amen o la odien antes que sea una película más que pasa como si nada. Tuve la suerte de compartir esa experiencia y de hablar de lo que me pasaba con Hugo Santiago, un cineasta al que admiro muchísimo que me tranquilizó y reiteró eso, que debía tomar consciencia de que la película es provocativa y que esta bueno que la reacción del público sea así de visceral.

Leones es una obra dedicada a Kurt Cobain, Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik. ¿Son tres artistas que te inspiraron a escribirla?
Todo lo que pueda decir al respecto sonaría cursi pero sí, fueron tres artistas con los cuales yo sentí mucha empatía en un momento de mi vida. Quizás es pura fantasía adolescente, pero en la etapa que intento retratar en Leones me sentía muy identificada con lo que ellos decían y  me revelaron la idea de que los grandes artistas son aquellos que encuentran la forma de decir algo que nos pasa a todos.

Los protagonistas, en sus diálogos, filosofan acerca de la vida, la muerte, la existencia de Dios…¿son temas existenciales que te abrumaban a esa edad?
Son temas que me invaden y acompañan de manera constante. A su vez, tenía ganas de retratar esa pretensión que tienen los adolescentes, sobre todo aquellos con ciertas inquietudes intelectuales, de decir frases o citar autores que en realidad no entienden. Pero no quería un retrato cargado de ironía, yo no juzgo esa pretensión y creo que en un punto es una manera de aprender.  Sabía de antemano que mucha gente iba a criticar la película por ese lado, que muchos iban a describir Leones como una película que trata acerca de un grupo de pendejos ricos haciéndose los intelectuales, vagando sin saber que hacer… pero en un punto yo también fui así o me rodeaba de gente así y lo recuerdo como algo gracioso, la película tiene un poco que ver con eso y no me avergüenzo. Los niños aprenden a hablar imitando sonidos y eso es lo que hacen estos chicos: imitan, repiten y la comprensión de lo que dicen vendrá después.

Leones es una producción Argentina, financiada también por fondos holandeses y franceses, ¿cómo fue el trabajo de producción? ¿cuál fue el proceso para conseguir el dinero para filmar?
Leones fue una película cara para los standards del cine independiente local, tuvo un costo final de 400,000 euros y conseguir ese dinero en Argentina es casi imposible. No era una película fácil para recibir apoyo, ya desde el guión se podía percibir que no sería una película taquillera. Y aunque a último momento conseguimos una línea de financiamiento del INCAA, la película se empezó a rodar sin un peso argentino.
Yo estaba obstinada en lograr cierto tipo de imagen, tenía bastante claro cómo quería filmarla y cómo quería que se viera y, para lograrlo, había ciertos requerimientos que son de por sí muy costosos: una cámara de 35mm y material fílmico, steady, escaneado y un enorme trabajo de postproducción.
Era un proyecto muy experimental para conseguir financiamiento en Argentina entonces con Benjamin y Santiago (Domenech y Gallelli - productores de la película) comenzamos a pensar alternativas. Hice dos residencias en Europa que ayudaron muchísimo a conseguir fondos allá, Binger Film Lab en Holanda y Torino Film Lab en Italia. Son fundaciones sin fines de lucro que no esperan un retorno y en donde hay más lugar para la experimentación entonces es más fácil. Binger me permitió acceder a Hubert Balls y Leones también fue premiada en Torino…esas dos fuentes de financiamiento fueron fundamentales para poder comenzar esta película. Al final, el INCAA dio el brazo a torcer y también recibimos algo de ayuda local, lo cual nos permitió terminarla.

Filmaste en 35mm, ¿por qué tomaste esa decisión con los costos que tiene hoy el material fílmico? ¿Sentiste verdaderamente que era necesario para la textura que querías darle a la película o fue más bien un capricho nostálgico?
Para mi no había otra opción. Sentía que era un proyecto particular que no podría haber sido filmado de otra manera y no fue una decisión que tomé solamente por el resultado que quería que tuviera la imagen sino también por cómo quería que fuera el rodaje. Hay cierto misticismo en la acción de filmar en 35mm que es para mi un hecho artístico único. Ese evento y esa rigurosidad que requiere el fílmico me sirvió mucho para trabajar, pensé cada plano o cada secuencia narrativa en función de los doce minutos que duraba el chasis que teníamos. Fue muy práctico en ese sentido pero a la vez un ejercicio  conceptual que me ayudó a pensar el rodaje y a organizarme, para agudizar el pensamiento y que realmente se plasme de la manera que quería. Creo que en adelante, y teniendo en cuenta que el cine se esta digitalizando por completo se me va a hacer más difícil.

¿Cómo fue el proceso de filmación? ¿Cuánto tiempo duró el rodaje?
El rodaje fue más bien tradicional, filmamos tres semanas de corrido en el sur, entre Bariloche y El Bolsón, y una semana en Claromecó. Fue sí, un gran desafío físico para todo el equipo, arrancábamos a las seis de la mañana y filmábamos hasta que caía el sol. El trabajo de cámara fue impresionante, para cada toma había que caminar doce minutos con el steady y la cámara que pesan como 60 kilos y además hacer foco y encuadrar. Eramos un equipo de 25 personas y 12 eran de cámara. Cada plano requería de mucho ensayo porque al decidir trabajar en fílmico no nos podíamos dar el lujo de equivocarnos. Entonces ensayábamos todo el día, preparábamos el terreno y nada más filmábamos uno o dos planos por jornada.
El proceso de producción general fue muy intenso y comenzó antes, cuando fuimos de scouting. Yo no conocía mucho el sur y no tenía pensado filmar ahí. En principio pensaba que sería posible filmar toda la película en Claromecó y estaba tranquila porque  es para mi un lugar muy familiar en el que además de pasar todos los veranos de mi infancia, ya había filmado antes. Pero cuando empecé a ver bosques y lugares me di cuenta que no iba a ser posible porque no encontraba esa hostilidad o irregularidad que un bosque nativo tiene y, el único y mejor lugar para encontrar ese paisaje que yo buscaba era la patagonia entonces nos fuimos de scouting a Bariloche, a buscar locaciones allá.
Fue bastante difícil porque la sociedad barilochense es muy cerrada y están muy acostumbrados a que vayan a filmar, no es fácil encontrar demasiada solidaridad en ese sentido, nos pasaban precios de locos para filmar en los lugares que mirábamos y no nos dieron mucha bola. Por suerte dimos con Juan Carranza, una suerte de "ángel de la guarda" de la película, una persona que fue clave para poder hacer Leones ahí. Juan nos abrió las puertas de su casa y de su campo, el lugar más hermoso que vi en mi vida, creo que la película no llega a hacerle honor a semejante belleza. Y también hay algo de horror u hostilidad en esos bosques..fueron el escenario perfecto para lograr lo que yo tenía en mente.

¿Seguiste el guión a la hora de filmar o hubo improvisación?
La verdad que si leés el guión es bastante monstruoso lo parecido que es a la película. Hubo muy poca improvisación que se dio, principalmente, por los cambios constantes o situaciones imprevistas que se presentan al filmar en un espacio natural. Un ejemplo es el plano de las flores, cuando llegamos no estaban, un día aparecieron y sentí que tenía que hacer algo con eso. Si bien me parecía que quizás tanta belleza era algo casi obsceno y que probablemente no lo usaría en la edición final, había algo en la luz, el piso lleno de barro y el color de las flores que sentí necesidad de captar. Terminamos eligiéndolo y complementamos la belleza de la imagen con una sensación algo horrorosa que logramos con el trabajo de sonido y, creo que finalmente funcionó.

¿Cómo fue la selección de actores?
Más que rostros o individualidades  busqué una homogeneidad en el grupo. Quería que funcionaran los cinco como uno. Los castings y los ensayos siempre fueron de a cinco y una vez que encontré esa funcionalidad que buscaba en los actores con los que trabajé empezamos a ensayar tres veces por semana en los bosques de Palermo. Esos ensayos previos sirvieron para que nos conozcámos mejor, para poder lograr  entre ellos esa complicidad que era necesaria generar para la historia. Pero todo se terminó de definir cuando llegamos al sur,  la primera noche sentí de verdad que estábamos todos juntos en la misma e intenté transmitir esos sentimientos a la hora de filmar. A su vez, el espacio pasó a ser tan o más protagonista que los actores, la naturaleza se impuso sobre nosotros, me puso a prueba como directora y estuvo buenísimo para mi porque el guión técnico era tan obsesivo que lograr domar a esa naturaleza salvaje fue un lindo desafío técnico, intelectual y creativo.

El trabajo de fotografía es impresionante , ¿cómo llegaste a Matías Mesa? ¿Habías trabajado con él antes?
Yo no sabía que él había trabajado con Gus van Sant o Gonzalez Iñarritu. Me lo presentó Hernan Musaluppi que en un principio iba a ser el productor de Leones. Cuando le conté lo que quería hacer y cómo quería filmar me recomendó trabajar con Matías. Antes de empezar a filmar Leones hicimos un corto (Te Amo, morite) para conocernos y ver como sería el trabajo en equipo y  estuvo buenísimo, todo funcionó perfecto y así fue como decidimos avanzar juntos con la película.

Se pueden apreciar varias decisiones formales y técnicas en tu película: puesta en escena, cantidad y  tipo de planos, un trabajo inmaculado de fotografía y sonido, ¿pensaste mucho en estas cosas a la hora de imaginar Leones? ¿Tomaste esas decisiones antes de escribir la historia o una vez que tenías el guión pensaste en cómo se debería ver?
Mi proceso fue algo inverso al tradicional. Yo quería seguir la línea de investigación que venía trabajando en mis cortos, un estudio sobre el tiempo cinematográfico, el tiempo de la narración. Eso fue lo primero que tuve en mente y a eso se sumaron las ganas que tenía de retratar una edad que yo viví de la manera en que la viven los personajes de Leones, realmente me sentía un poco muerta en vida en esa etapa de mi vida. Estas dos ideas, la conceptual y la autobiográfica, me llevaron a pensar la historia.

¿Sentís que por momentos la rigurosidad formal y técnica de Leones la transforman en una película un tanto fría?
Asumo los riesgos que tomé pero no me arrepiento. Si creo que fui algo cabeza dura en muchos aspectos  y tuve un rol muy omnipresente en todo el proceso, pero a su vez eso me permitió lograr la película que quería. ¿Si cambiaría algo? La verdad que no. Quizás en mi próxima película intentaría darle un lugar más creativo al resto del equipo, en Leones yo necesitaba tener el control sobre todo.

Además de tu próxima muestra en Benzacar y del corto que recién terminás de filmar, ¿estás con algún otro largometraje en mente?
Estoy escribiendo mi próximo guión, va un poco lento porque se me juntó con la muestra y el corto que estuve filmando. Es una historia que por un lado siento como lo opuesto de Leones pero a la vez tiene el mismo espíritu. Todo sucede adentro de una casa, imagino planos muy diferentes pero de alguna manera volví al trabajo con el tiempo…es una misma pregunta que me hago de manera reiterada y al no encontrar respuestas voy investigando diferentes maneras o formatos. Intenté por la fuerza romper con lo anterior pero volví, casi inconsciente, a lo mismo…hay algo de mito de Edipo en todo esto, ¿no? (risas) .

Leones, de Jazmín Lopez (2012) / Miércoles 24 de Julio, 21 hs. / Espacio Cultural Julio Le Parc.