Con muy pocos elementos (una colonia de inmigrantes alemanes, una familia a punto de mudarse, una madre con dos hijos, una chica y un chico demasiado cercanos), Maximiliano Schönfeld construyó Germania, una elegía de primeros planos en donde los dramas de los personajes parecen vivir más en la triste luz ocre que emana de sus rostros que en las pocas acciones y diálogos que suceden en cámara. Germania, que se estrena hoy en Mendoza, es un producto de PASTO CINE de Bárbara Francisco y Fernando Brom. Fernando se sentó con LUPA para contarnos un poco sobre cómo producir cine pequeño pero poderoso y sobrevivir en el intento.
Germania tiene lugar en una comunidad muy cerrada de un pequeño pueblo en una provincia del interior. ¿Cómo es llegar y meterse a producir una película en un ambiente tan hermético?
Nosotros sólo pudimos entrar en esa comunidad porque Maxi nació ahí. Su papá era un alemán del Volga, habla el dialéctico alemán que hablan ellos. Y fue haciendo el contacto con la gente de esa aldea a través de los años. Ya había filmado 3 cortos ahí, y fue conociéndolos de a poco. Esa fue la única manera de entrar, si no, es imposible. Y éramos un equipo pequeño, como máximo 10 personas. Varios eran de ahí, de Crespo, que es la ciudad más grande (unos 20.000 habitantes) cerca de esas aldeas. La ciudad de los pollos, todo es gallinas.
¿Cómo fue el rodaje?
Fue bastante tradicional, pero muy corto. A Maxi lo conocimos en 2009, el trabajó en Un mundo misterioso, que estábamos produciendo con Rizoma. Y ya venía hace un año con el guión de la película. En un momento, fuimos a filmar un corto a esa misma granja, con los mismos actores. Cuando llegamos, el tenía muy en claro cómo iba a ser la película, así que la filmamos en dos semanas de corrido. Ya conocíamos a la gente del lugar, él sabía exactamente lo que quería hacer…y no teníamos plata para quedarnos más tiempo (risas).
En tu experiencia como productor, ¿cómo fueron cambiando los problemas y las facilidades a la hora de producir cine a una escala más pequeña en Argentina?
La tecnología y los procesos son más baratos. Una película como El Estudiante no se podría haber hecho hace diez años. Germania tampoco. La filmamos con una cámara de fotos, y no te das cuenta porque también la posproducción avanzó y se abarató mucho. Pero, por otro lado, un montón de costos están cada vez más altos, y uno de nuestros mayores problemas, sobre todo trabajando con óperas primas, es que es cada vez más difícil entrar en el INCAA. No es casualidad que sea difícil: es una decisión, que va cada vez más en ese camino. Aunque ahora digan “ojalá se puedan producir 150, 200 películas por año”, es mentira. La realidad es que quieren acortar, que sean menos películas, más o menos taquilleras, y que haya menos productores, mandando un poco toda la camada de nuevos productores y directores a la televisión.
Desde PASTO también produjeron algunas de las Series Federales para la TDA. ¿Cómo fue esa experiencia con el INCAA?
Era raro, nosotros fuimos la primera. "Una prueba piloto", ssí le decían ellos, y todavía no sabían bien cómo hacerlo. A nosotros nos sirvió: no era mucha plata pero nos ayudó y como lo hicimos antes de Germania, nos sirvió un poco para financiar eso. En la segunda, había presupuestos más altos y desde el INCAA, todo fue un poco más pro. Pero bueno, algo pasó y ya no se abrieron más concursos. Estos fueron los que venían con el envión de la nueva televisión. No sé bien cuál es el problema, qué es lo que no permite que avance.
Hace poco se reavivó el debate sobre el volumen de películas que apoya el Estado. ¿La “industria” del cine argentino se banca 130 películas por año?
Sí, suena a mucho, pero también está bueno que se produzca mucho. Y eso da lugar también a que de todo eso que se hace salgan mejores películas. Creo que el mayor problema ahí es la distribución, que cada vez las salas grandes toman menos cine argentino, hay cada vez más copias de las películas extranjeras, los “tanques” salen cada vez con más copias y acortan mucho el lugar adonde estrenar. Igual, no todas las películas deberían ir a los multipantallas, no todas pueden meter 10.000 o 20.000 espectadores, y eso no hace a una película peor. Germania es una película que fue vista por 3000 espectadores, y eso para una película tan difícil, hecha en el interior, es un buen número. Si la ves al lado de una película que hace un millón, sí, puede parecer un chiste. Pero lo que sí es un chiste es cuando te dicen “tal película metió 17 personas”. Ahí sí. Igual, hay menos de esas películas de productores que sólo la hacían para cobrar el subsidio, creo que hay menos chantada.
¿Volviendo al tema distribución, cómo se estrena una película como Germania?
Lo hicimos nosotros, directamente, porque era una salida muy chica y nos convenía manejarla directamente nosotros. Fue todo un tema, porque queríamos salir en dos salas, Gaumont y Malba, o Gaumont y Lugones. De el Gaumont [la sala Espacio INCAA Km O que acaba de ser re-inaugurada] nos avisaron un mes antes que cerraba para renovación, y nos tomó totalmente por sorpresa. La Lugones no tenía espacio en ese momento y habían tenido un problema edilicio, entonces nos pasamos al Cultural San Martín, que tuvo el problema de la toma. Eso fue 15 días antes del estreno, así que dijimos vayamos a buscar todas las salas alternativas. Y ahí encontramos el SHA, que reabrió con Germania, el BAMA Godard, que cerró y ahora vuelve a abrir en otro lado, después entramos al San Martín cuando reabrió, y al Gaumont cuando se mudó al Electric.
¿En el interior se depende de los Espacios INCAA?
De los Espacios INCAA pero también de esta distribución guerrilla. Nosotros estrenamos en salas de cine arte en Córdoba, Rosario, Santa Fé… A veces las salas nos buscan a nosotros, y a veces uno tiene que ir hacia ellos. Y hay muchos problemas en el interior cuando no tenés copia en 35mm: o salís en DVD o en 35mm, porque DCP casi no hay.
¿Cuáles son los próximos proyectos de PASTO CINE?
La próxima película de Maxi, La helada negra, que está en desarrollo y el guión ya tiene una tercera versión, también ocurre en Crespo. La helada negra es una cosa bastante extraña, es como la helada blanca, pero debido a ciertas condiciones del clima las plantas se vuelven negras, se queman por dentro. Queda todo negro. En una granja donde aparece la helada negra, llega una chica muy rara y se queda ahí, empieza a relacionarse con un sobrino de los dueños, también muy raro, que es Lucas [Schell, protagonista de Germania]. Como la helada para cuando ella llega, empiezan a creer que es una santa y que tiene poderes. Está basada en la historia real de un chico que vive cerca de Crespo, que tiene 12 años y se llama Bruno, y dice que tiene poderes, y la gente va a verlo.
También se asociaron con BD cine, para otro proyecto…
BD quería hacer una ópera prima, y que la produzcamos nosotros. Había un proyecto que se cayó, así que nosotros le ofrecimos hacer El incendio, de Juan Schnitman [uno de los 4 directores de El amor primera parte], que era una que íbamos a hacer nosotros...y ese es el proyecto en el que estamos trabajando juntos.
Germania, de Maximiliano Schonfeld / Miércoles 17 de Junio / 21hs / Espacio Cultural Julio Le Parc.