Laboratorio de perfumes

Arte, moda, naturaleza y el a veces menospreciado sentido del olfato, se juntan en esta entrevista a Julián Bedel, creador de Fueguia 1833.

El ser humano tiene cinco sentidos. Tacto, vista, olfato, oído y gusto nos hacen seres sensibles. Nuestras experiencias se enriquecen en combinaciones sensoriales, el todo es el balance perfecto de los cinco. La moda, por su parte, descansa en la combinación del tacto y vista (de vez en cuando coquetea con los sonidos mediante asociaciones estéticas maridando al rock y la pasarela de modo constante). El olfato parece ser un sentido casi olvidado en tan estigmatizada Moda (parece absurdo pensar que las ganancias de las grandes empresas salgan de la perfumería).

Sin embargo, hace pocos años la perfumería de lujo dio un salto cualitativo y volvió a ruedo. De este modo, los aromas enfrascados dejaron de ser el ítem pagable de las marcas de lujo y abandonaron el trillado casillero del consumo aspiracional. En varias ciudades europeas es posible encontrar perfumerías de alta gama cuyas estanterías rehuyen a los floridos envases haciendo gala, en cambio, de su sobriedad visual; allí aromas y líquidos son las vedettes. Jugando a ser sastres olfativos, los grandes perfumistas, como Roja Dove o la casa Diptyque, llevan el lujo a otro nivel mediante sus servicios de fragancias hechas al gusto del comprador.

Julián Bedel fue el encargado de recrear esta tendencia en suelo nacional. Dueño de Fueguia 1833  junto a Amalita Amoedo, se impuso como padre fundador de la primera y única perfumería de lujo latinoamericana. Con 52 fragancias unisex encerradas en transparentes envases minimalistas, este multifacético creativo logró desdibujar la línea de género logrando que el usuario elija la esencia por su contenido más que por su etiqueta. Son estos transparentes prismas los encargados de hacer de estos líquidos mestizos joyas volátiles.




¿Cómo llegaste a la perfumería?
Siempre me pregunto lo mismo. Yo venía trabajando en construir marcas. Mientras hacía la identidad de Malba y me pareció que sería buenísimo ponerle un perfume. Quería enriquecer la experiencia con una fragancia. Pero era muy difícil lograrlo, no había empresas que lo hicieran o las que había eran muy sintéticas. A partir de ahí empecé a preguntarme cómo hacerlo.

Y ahí entraste...
Ahí entré.

Vayamos más atrás ¿tenés recuerdos olfativos muy marcados en tu niñez?
Todo el mundo tiene recuerdos aromáticos porque es un sentido crítico a nivel emocional. El olfato es algo que no pasa por tu razón, pasa por tus emociones.Todos estamos muy abiertos a los aromas. Sin embargo, creo que no sabemos relacionarnos bien con el olfato, no sabemos describir bien los olores, no sabemos decir qué es lo que nos gusta porque no tenemos una educación olfativa, pese a ser tan importante.

Antes de entrar al mundo de los perfumes fuiste luthier ¿cómo se funden estas dos facetas?
Es clave porque el tema de la búsqueda botánica y la cantidad de laburo que le metemos a las especies botánicas es poco común y muy real, le dedicamos mucho tiempo. Tiene que ver con mi amor a la botánica misma. Trabajar la madera, relacionarte con esos olores, con las texturas, con las formas e inmediatamente después congeniar la música va de la mano con lo emocional del olfato. La sensibilidad es una sola cosa, no te la podría fraccionar.

Armaste una relación constante y fuerte con el arte y la naturaleza: tenés perfumes inspirados en Borges, Humboldt, Bonpland ¿cómo hacés para llevar la inspiración al aroma?
La relación es básicamente artística. Lo que busco es reproducir una interpretación mía: un paisaje en movimiento con animales, lengas, zorros grises, el glaciar, el olor del frío; o la Biblioteca de Babel con los estantes de cedro, el olor del papel, la tinta. El perfume Humboldt, por ejemplo, es una colonia pero con un toque de maracuyá.

¿Cómo surge esa combinación?
Acá lo que muestro es un encuentro: Humboldt con su colonia alemana pasando su día en una selva tropical. Él era alemán por eso la base es de colonia pero con un toque de maracuyá, porque investigaba la selva sudamericana. Todos nuestros perfumes son un poco inesperados.

Creás una imagen y la traducís en aroma...
Sí. En realidad yo antes de hacer esto soy pintor, músico. Para mi esto es como cambiar de paleta, es crear lo mismo con moléculas o ingredientes distintos.

¿Cómo es tu paleta en Fueguia?
Trabajo con ingredientes naturales, te dan una riqueza, una profundidad en el olor que no te lo da el sintético. Entonces esta elección tiene que ver con el potencial de estos ingredientes y con la construcción artística de lo que yo creo.



En pocas palabras

-Fueguia fue una india secuestrada por Fitz Roy a principio del siglo XIX (cuando estaba haciendo la cartografía de la Patagonia). La educó y la volvió a su tierra natal. Ella es el punto de encuentro entre Oriente y Occidente. El nombre de la marca nace como homenaje a ella.

-Fueguia 1833 nace en 2010 de la mano de Ama Amoedo y Julián Bedel. Hoy en día sus fragancias se encuentran alrededor de todo el mundo y están proyectando en abrir tiendas en Londres, Nueva York, Los Angeles y Mexico D.F.

-Biblioteca de Babel fue el primer perfume que crearon y forma parte de la colección de fragancias inspiradas en Jorge Luis Borges.

+ Fueguia en este video realizado por la revista británica MONOCLE!


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