"Nunca llegó el país de mis sueños"

El reconocido arquitecto mendocino reflexiona sobre la Argentina que esperaba cuando despertaba a la vida, y la que vive actualmente.

Foto: Gentileza
Foto: Gentileza

A la hora de escribir son muchas las ideas y pensamientos que pasan por mi cabeza. En estos últimos días sobre todo, siento la necesidad de expresar mi desazón por los tiempos que vivimos.

Recuerdo cuando tenía veinte años, en mis épocas de estudiante, que pensaba que el futuro estaba lejano y era promisorio. Soñaba con un país desarrollado donde la gente viviría mejor. Soñaba que iba a encarar mi madurez con una Argentina medianamente desarrollada, con una Mendoza pujante… Con un país inserto en el mundo actual.

Pasaron los años y siempre fuimos para atrás. El desarrollo no llegó. Vimos pasar a muchos gobiernos confiados en que el próximo sería mejor. Soportamos el horror de la dictadura, que nos dejo marcados por generaciones, y no sirvió de nada. Siempre fuimos para atrás.

Tocamos fondo en el 2001 y empezó de nuevo mi ilusión, pensé que todo cambiaría para mejor. Pero entonces lo que llegó fue la maldita inseguridad, la inflación, el descontento, la prepotencia, la falta de respeto, la intolerancia y la pérdida de valores en todos los órdenes.

Ahora solo pienso en mis hijos y nietos. En el país que les espera. Ellos deben sentir lo mismo que yo a los veinte. Espero que no sientan, siendo tan jóvenes, la misma desilusión que yo y su futuro sea mejor, como el de mis sueños, que no logré ver ni disfrutar.

Me quedo con lo bueno: tengo una familia maravillosa y amigos que valen la pena.

Felicitaciones a todos los que luchan por esta patria día a día.