ebooks: Letra es Píxel

¿Dónde fue a parar el libro? Del scriptorium a poesía en tu iPod ya.

Una pregunta común a escritores y poetas es ¿a favor o en contra del e-book?, obligándolos a tomar posición por un bando, como si la cosa estuviera fácil. Escritores y poetas, en promedio, si se pudiera hacer uno, responden que aman el papel pero reconocen la utilidad del nuevo sistema. La palabra “libro” (del latín liber, originariamente “parte interior de la corteza de las plantas” con las que se confeccionaba el papel) remite directamente a la confección artesanal del libro tal cual lo conocíamos hasta hace poco, y recuerda a los amanuenses de los scriptorium, verdaderos antecesores en cuanto al modo de operar de las editoriales independientes hoy en Argentina. Es por esto, entre otras cosas, que estamos tan apegados al objeto del libro, a sentir su peso, anotar a sus márgenes, y todo el carnaval parafernalio de la lectura del que muchos somos partícipes. Y de repente...¡se hizo el e-book!

Si bien el libro electrónico tiene una larga historia oculta que quizás comience con el Gutemberg Project en 1971, el interés que nació por él en los comienzos de este siglo ha poblado las mentes humanas de preguntas al respecto, ha obligado a las grandes editoriales a replantear sus costosos procesos, y volvió a poner en escena a la cuestión de los “derechos de autor”. Pero, ¿qué es un e-book? Simplemente un libro electrónico, es decir, para ser leído, cito, “vía ordenador”. El hecho de que se popularizaran en el siglo XXI no es fortuito: vastas redes mundiales de internet y el avance de la nanociencia. Con Rocket Book y Softbook como antecesores, Sony lanza su primer e-reader en 2006 y Amazon su Kindle en 2007. Un e-reader es un aparato electrónico especializado en la lectura de libros electrónicos o e-books. Hay básicamente dos tipos de readers: aquellos que utilizan tinta electrónica y que por tanto, por ahora, tienen pantalla en dos colores (como el Kindle, Kindle Paperwhite, o los disponibles en Argentina Sony e-Reader o Papyrus); y las tablets comunes que generalmente ya se presentan con pantalla HD y todo tipo de sofisticaciones media apps (SamsungGalaxyTab, iPad, y gran etc). La diferencia básica es que la e-ink o tinta electrónica ha sido diseñada, según sus creadores, para no dañar al ojo humano como sí lo hace una pantalla HD tan cerca de la retina, y para crear una situación de lectura satisfactoria. De ahí que en el tipo de readers número uno se pueda hacer poco más que leer un libro, quizás buscar en un diccionario, hacer anotaciones, subrayar.

Al día de hoy casi cualquier teléfono con sistema Android, cualquier Mac o cualquier PC pueden leer e-books a través de diversas apps o programas como el Adobe Digital Reader, de descarga gratuita, por lo que cualquier persona con acceso a uno de estos aparatos tiene acceso a una enorme biblioteca virtual. Como la mayoría de los llamados Clásicos no tienen derechos, casi todos ellos se encuentran después de una búsqueda en google. Como los ebooks también son archivos comunes de computadora (con distintas extensiones, las más usadas: .epub y .moby -Amazon-), cuando uno descarga un ebook, descarga un libro y tiene acceso a todo su contenido.

La cosa es distinta con los libros de reciente aparición o que todavía conservan regalías. Para evitar así que los libros se distribuyan tan rápido como una jauría en busca de su presa, algunas distribuidoras de ebooks han incorporado el famoso DRM (Digital Rights Management), que impide que se generen copias del libro en otros dispositivos. Sin embargo, hay quienes optan por editar sus libros sin DRM, como Blatt y Ríos, por ejemplo, tal cual los ofrece en Amabook, entre otros sitios

Aunque hay tiendas oficiales como las de Apple, Amazon o Barnes and Noble donde conseguir libros electrónicos, ninguna se ha asentado en nuestro país. Quizás sea por esto que en Argentina el consumo de libros electrónicos se produce a través de páginas de descarga directa o, en cuyano, se lo piratea con google. Aunque también hay recientes tiendas como Amabook o IndieBOOKS. Y bueno, claro, las editoriales independientes no se podían quedar afuera! El ebook responde en muchos aspectos a las necesidades de este tipo de editoriales como bajos costos y fácil distribución en todo el mundo, lo que ha creado diversas editoriales digitales o bien mixtas.

Una de las primeras en lanzar su colección de ebooks fue Determinado Rumor, que editó, entre muchos otros, a Mario Arteca, Mariano Blatt y Mauro Lo Coco. Sus libros se descargan directamente. A cambio, podés hacer una donación a la editorial.

De Parado es “la editorial más puto” de Argentina y publicó a Fernando Callero, Facundo R. Soto y Martín Villagarcía. En la página podés comprar sus libros.

los-proyectos, que editó a Marcelo Kohen, Selva Almada, se especializa en narrativa breve argentina y latinoamericana. Ofrece el sistema de descarga y donación optativa

Están también aquellas que combinan el libro físico con el libro digital, como Blatt y Ríos, cuyos libros pueden comprarse en internet con descarga automática o en las librerías, mayoritariamente. Barba de Abejas, una editorial artesanal de sumo cuidado en sus libros, y que por tanto no puede generar inmensas tiradas, lanzó, además de sus libros físicos, su colección de ebooks ilustrados a través de la tienda IndieBOOKS “bajo el método PWYW”, pagá lo que querás, por sus siglas en inglés.

Además el ebook es un formato que se está adaptando a otros contextos. Siendo la confección de un libro electrónico tan poco costosa y de fácil acceso, se han creado diversas bibliotecas, como la que ofrece la revista poesiaargentina.com (archivos .epub con descarga gratuita y automática).

Por ahora, el ebook parece restringirse a un pequeño grupo de lectores, pero que cada día se acrecienta con nuevas opciones y variedades. ¡Ahora a poblar sus bibliotecas digitales!