Cuando al cerrar la segunda jornada de la BAF me preguntaron qué fue lo interesante del día me quedé pensando. Sabía que algo me había gustado pero no podía definir qué era. Si bien no me enamoré de ninguna pasarela, todos los desfiles me dejaron pensando; cuando hay lugar a la reflexión, la cosa cambia rotundamente. Sin embargo, esto no fue todo.
Lo que me llamó la atención no estuvo dentro de un desfile, sino en la totalidad, la uniformidad a lo que fui encontrando a lo largo del día fue lo que hizo la diferencia y es lo que vale la pena contar. Cinco de las seis marcas que desfilaron estaban unidas por un hilo conductor. La moldería compleja y no tradicional hizo que esta fuera definitivamente una fecha relevante a la que decidí dar por nombre día morfológico.
La tarde empezó con Tregua, marca ganadora del Design contest conformada por tres diseñadoras de la UBA. La paleta acotada que paseaba entre los nude con detalles en marrón, hizo suficiente lugar como para que su búsqueda morfológica tomara presencia. Las prendas armadas íntegramente con recortes, muchas de ellas con escotes profundos en la espalda, hablan de la relación entre el cuerpo y la prenda. Con tipologías con reminiscencias corseteras armadas en latex marrón transparente (este material fue cocinado y cortado por ellas mismas) en la imaginación del público aparecía la ropa interior como una epidermis protectora.
Luz Ballestero y Daniela Sartori compartieron pasarela en turnos. La primera hizo hincapié en una sastrería poco convencional. Tejidos rígidos armaban tímidos y sutiles volados que contrastaban con los livianos drapeados que se les cruzaban. Pliegues, colores oscuros pero vibrantes y cuellos maxi hablaban de una colección con riqueza estructural. Sartori, por su parte, eligió tejidos más blandos y claros que se trenzaban y anudaban de a ratos sin correrse del camino de las prendas complejas.
Siguiendo con los tejidos blandos pero sin nudos vino Paula Ledesma. Su colección, llena de sweaters de todos los largos habidos y por haber, habla de una guerrera atemporal. Hombros y cintura marcados, pecheras plegadas, máscaras y armaduras de tejidos mullidos hicieron de estas luchadoras unos seres femeninos y modernos.
Como siempre, las reglas necesitan una excepción para ser confirmadas. Así que antes de comenzar el último desfile de la noche, el de Kostüme, Desiderata hizo su show de ropa con la voz de Naomi Preizler en el micrófono.
Después de volver a llenarse la sala, los modelos empezaron a caminar y descaminar la pasarela envueltos en telas de colores neutros. Diagonales y triángulos dieron forma a prendas amplias y rectas que, con aires arquitectónicos, supieron generar una imagen neo-sastrera. Siguiendo su estilo, Emiliano y Camila, vistieron a hombres y mujeres con maxi prendas superpuestas combinando tejidos y tonos dentro de la misma pieza. Tres pasadas de parejas vestidas iguales de pies a cabeza cerraron la segunda jornada de la BAF dejando bien claro que en Kostüme la forma es lo que importa.