Moi & toi marca, después de un largo periodo de silencio obligado a causa de una enfermedad, el gran regreso de Bernardo Bertolucci al cine, diez años después de Los soñadores. Se trata de un regreso sin demasiado ruido (Moi & toi fue presentada fuera de la competencia en el último Festival de Cannes), que no le hace justicia a esta nueva película, sin duda una de las más bellas de toda su obra, pero también –esto lo explica, quizás– poco brillosa, poco provocadora, al menos en apariencia.
La película cuenta una historia simple y singular: un preadolescente antisocial se fuga y se esconde en el sótano de su edificio, mientras su hermanastra, a quien no conoce, aparece de casualidad. Tiene unos veinte años y se droga. En poco más de una hora y media, Bertolucci construye lazos entre los dos, con una delicadeza y una sutileza que no fueron justamente su marca en el pasado. Moi & toi emociona profundamente porque el cineasta italiano se toma el tiempo de mirar y de mostrarnos detenidamente a sus personajes, con una indulgencia y una condescendencia simpática (que hace que nos encariñemos muy rápido, pero sin ilusión, sobre su porvenir), a estos dos personajes con aire de niños perdidos, que comparten por casualidad algunos genes, y que, por algunos días, van a amarse como hermanos. Es admirable la manera en la que Bertolucci, de forma casi geométrica, gira alrededor de un solo decorado –el sótano–, y lo transforma en teatro de sentimientos fraternales, armando una coreografía de ballet con estos dos personajes.
Moi & toi no es una obra maestra, pero en la vida no hay solo obras maestras, y entre las grandes cualidades de esta película hay que contar el no pretender serlo. Gracias a la rigurosidad de su puesta en escena, a la atención que les presta a los dos protagonistas, la mirada de Bertolucci sobre ellos dos, sin ninguna fanfarronería, consigue emocionar profundamente, de forma duradera.
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Moi & Toi
De Bernardo Bertolucci
Con Tea Falco y Sonia Bergamasco