Anima mundi

Algunas notas sobre la fascinación que ejerce“El hombre del hacha y otras situaciones breves”, la primera exposición individual de Liliana Porter en el Malba.

La sala 3 del Malba se ha convertido en una instancia de viaje, en que las puertas de la memoria se abren para atestiguar micromundos en que los personajesson dotados deuna acción que parecen haber estado esperando a lo largo de toda una vida.

Porter no juega a que adivina, adivina cosas. Leo Estol dijo una vez que el artista “es el que inventa algo que antes no había”. Esta muestra evoca una suerte de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, porque sin ella, estas situaciones no existirían nunca en la memoria, y la franca realidad es que una vez armadas, parecen verdades…algo que siempre estuvo ahí , siendo.

Desde el piano devastado que encabeza la U central de la sala se suceden, como en una corriente, objetos rotos, tirados, deshechados- después del huracán, después del colapso de la baulera, después de la inundación.Y de forma subsiguiente viene al rescate del caos la composición de situaciones mínimas, que otorgan a cada figura u objeto, cuidadosamente apartados, una inédita narratividad. Porter escenifica un pequeño abanico de acontecimientos, negando que dos dimensiones no puedan ser tres si ella se lo imagina, negando que un reloj sin maquinaria no pueda emitir el sonido del secundero, estableciendo posibilidades que redundan en un conceptualismo tan estético como sofisticado. La disposiciónviene orquestada con tal presición, que evita cualquier conflicto de lectura por jerarquía de tamaños. El hombre del hacha se ubica lejos de la lechera que baña a Minnie Mouse, y ésta a su vez, lejos de la mujer que barre una gran mancha esparcida de pigmentos rojos.

Sobre la lechera de porcelana en particular: las figuras que pertencen a un escaparate de abuela siempre reciben una mirada tranquila, que las ubica en un plano fijo, obvio, evidentemente inherte. Son juguetes para adultos a los que (ahora obviamente) les estuvo faltando el niño. La adultez nos coloca en un lugar a donde ya no se puede discutir la realidad sin generar el sistema que contenga el juego.Por eso Porter viene armando un sistema elaborado que rodea la lectura- desde aquel video, con aquel patito mojado- apelando a los contenidos que completan la idea en la mente del espactador. Después de todo, el acierto del adivino depende de que alguien esté ahí para constatarlo.

No sé si el impacto de esta muestra sería menor sin el cúmulo de imágenes cinematográficas que pueblan los rincones de la memoria. Mucho ruido y pocas nueces, La lección de piano, La libertad, Cuando las compuertas se rompieron (Requiem en 4 actos de Spike Lee)…Imagino que si. Imagino que hay algo que flota en el aire de lo que el Arte y la cultura de un momento dado tienen para decir, que transforma el contenido de su mente en nuestra mente en un acierto constante.También- cabe la reflexión- asoma el hecho de que el mundo material de cada ser humano excede su tiempo de vida, a veces por décadas y a veces por cientos de años.En la ecuación de Porter es sólo la figura humana o animal la que tiende a ser diminuta, y frágil en su pequeñéz, mientras dialoga con un mundo material que puede aparecer más o menos ordenado, fuera o dentro de escala, en ese tiempo supendido, tiempo a la vez eterno y luminoso, de la obra.