Enzo de Lucca: “Me siento un hijo de la Vendimia”

El artista está a cargo de la dirección coreográfica de la fiesta. La definió como un fenómeno regional y popular.

Foto: web
Foto: web

Enzo de Lucca se considera un hijo de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Su papá Lorenzo y su mamá Mirtha se conocieron actuando sobre el Frank Romero Day y le transmitieron su amor por la danza y por la celebración popular, a la que defiende por el peso cultural y regional que tiene. Después de bailar muchas veces en el anfiteatro, ahora está a cargo de la coreografía de “Teatro Mágico de Piedra y Vino” y promete invocaciones, pero respetando la tradición.

El bailarín defendió a la Vendimia como un fenómeno cultural y popular.

De Lucca ya entró en la vorágine que envuelve todos los años al equipo responsable de la fiesta. Confiesa que la única manera de transitar este período es sentir pasión por la Vendimia y darse cuenta que el festejo es la estrella, y no, sus hacedores.

Innovar con tradición

De Lucca fue el encargado de convertir en movimiento las ideas del autor del guión, Arístides Vargas, junto a la directora, Vilpa Rúpolo y a todo su equipo.

El bailarín prometió innovaciones, pero siempre respetando la tradición y sobre todo el folclore, al que considera una de las danzas que sustenta la fiesta.

Algunas de esas innovaciones serán la conexión  entre los artistas y el público, a través de un aro que los unirá y la cueca tradicional que bailarán ocho parejas que estuvieron hace cincuenta años sobre el escenario del Frank Romero Day, entre las cuales estará su madre, Mirtha.

El coreógrafo destacó que el vestuario será fundamental en la fiesta.

El coreógrafo contó que los primeros bailarines que pisaron hace 50 años el Frank Romero Day primero lo recibieron con un poco de descreimiento, porque durante muchos años fueron olvidados. Por eso, se emocionaron cuando supieron que volverían a danzar sobre el imponente escenario.

“Ellos van a tener su espacio y serán tratados con mucho respeto. Bailarán una cueca tradicional, donde habrá mucho juego de miradas, mucha picardía”, explicó.

Para el bailarín y cantante, la Vendimia siempre plantea un conflicto por encontrar el equilibrio entre lo tradicional y la innovación. Y dijo que esta nueva mirada es posible, a través de la utilización de distintos lenguajes y de elementos como el vestuario y la utilería.

Parte de esta innovación será que el bailarín no se ceñirá a los bailes folclóricos y modernos, sino que incorporará, por ejemplo, las danzas urbanas como el hip hop y otras expresiones populares.

En el espectáculo también tendrán participaciones especiales dos reconocidas cantantes líricas mendocinas y la propia reina nacional de la Vendimia, Wanda Kaliciñsky, que se animará a dar unos pasos sobre el escenario.

Un género propio

De Lucca bailó por primera vez un Malambo en el jardín de infantes y desde ese momento nunca más dejó la danza. Estudió turismo y locución, pero a los 20 años decidió que quería vivir de su arte. Nunca se arrepintió, aunque confiesa que pasó momentos difíciles.

“La vida del artistas es muy ingrata y hubo momentos en que todo salía mal, pero el baile siempre me salvó”, comentó el artista.

 

“La vida del artistas es muy ingrata y hubo momentos en que todo salía mal, pero el baile siempre me salvó”, comentó el artista.

Será por eso, que De Lucca defiende con tanto énfasis a los artistas de la Vendimia. Dijo que tienen un compromiso enorme, heroico, porque actúan en condiciones que, a veces, no son las mejores.

En esta fiesta volverán a bailar artistas que lo hicieron hace cincuenta años.

El coreógrafo no tiene miedo de que se repita lo que se vivió hace dos años, cuando por primera se suspendió la repetición de la fiesta. Dijo que hubo muchos responsables, pero que los artistas fueron los únicos que recibieron las cachetadas.

De Lucca también se tomó un momento, para tratar de contagiar su pasión por la Vendimia a los que critican la fiesta. La definió como un fenómeno popular, que responde al ADN de los mendocinos y cuyanos y que tiene un peso cultural enorme.

Para el bailarín y cantante la fiesta responde a un género propio, con características únicas, que no tiene ningún otro espectáculo.