Al final de la escalera...
O al principio, según se mire, hay un banco de madera; esculturas con forma de cactus; y cuadro.
Todo integrado
Fusión total entre el despacho, con una biblioteca; y el living, con sofá, butacas, mesa, mesita, lámpara flexible y alfombra.
Los accesorios mandan
En el sofá, almohadones liso y estampados. En la mesa, copón con flores secas. La lámpara y el cuadro también son protagonistas.
De otras épocas
La huella del tiempo se refleja en muebles como el aparador, de 1650, herencia familiar, o la cómoda victoriana del s. XIX. En primer plano, escultura de madera.
Clásicos
Un clásico, como las Plastic chairs, acompaña la mesa del comedor. Portavelas, cuadro y coches. Al fondo, leñera.
Poesía de altura
Unos versos troquelados en la pared, junto con un vinilo, ilustran el tramo de la escalera que conduce a las habitaciones, desde el que se divisa la parte alta de la estantería.
Guiño a lo retro
Una original lámpara ilumina la cocina. Mesa de apoyo en blanco, y, sobre ella, pecera.
Casas dentro de la casa
Un sistema de paneles abre y cierra el dormitorio infantil. En el interior, mesita-biblioteca y cama con estantería.
Casita de muñecas
El cuarto de las niñas, con cama; silla; lámpara Taza de café; cuadro y móvil.
Mix de materiales
El lavamanos va encastrado en un mueble que contrasta con la ducha de cemento. Grifería de pared, toallero y toallas.
Dormir en las nubes
Los muebles del dormitorio principal son de roble, hechos a medida. En la cama, manta de Hermès, y almohadones. Mesa y butaca nórdicas.