Cuatro cabeceros para aguzar el ingenio

¿Te imaginás una composición de almohadones –en la pared- a modo de cabecero? ¿Y otro hecho con módulos para colocar libros, adornos y otros objetos? A continuación te presentamos cuatro propuestas totalmente diferentes entre sí para que salgas de lo común y le aportes originalidad a tus sueños. ¿Con qué estilo te quedás?

Tapizado con tela


Una opción clásica y muy confortable. El cabecero de capitoné se complementó con unas láminas, y una lamparita de pared. Junto a la ventana, una butaca fucsia, mientras que el resto del mobiliario se eligió en blanco: mesita de luz y banco. Una biblioteca, de 90 x 197 cm, sustituye a la otra mesita y ofrece más espacio de almacenaje. Flores y blanco. Son los motivos escogidos para dar alegría. En la cama, almohadones en la misma tela que las cortinas.

Con módulos apilados


Una pequeña torre realizada con varios módulos hace de cabecero. A los pies de la cama, un banco abatible que tiene lugar para guardar. Sobre las estanterías se colocaron diferentes accesorios, como un florero y un despertador blancos. Un llamativo papel pintado de flores en azul y rosa, destaca la pared de la cama. En gris y crudo. Los complementos en estas tonalidades aportan elegancia. La colcha blanca, la manta de flecos gris, y las alfombras también en blanco. Las lámparas colocadas a distinta altura, permiten jugar con la iluminación.

Una composición de almohadones


Esta idea demuestra que la comodidad y la originalidad no son incompatibles. Se realizó una cuadrícula con almohadones a rayas y estampados en tonos verdosos. Estos se sujetaron a la pared con un cable tensor que se coloca en vertical y tiene unos ganchitos para colgar. Mesitas de luz y banco de madera. En tonos azules. Se optó por esta gama para refrescar el ambiente, con unas cortinas y un plaid de terciopelo. Sobre él, manta de lana y bandeja.

Combinación de papeles


La pared del cabecero se destacó con un papel de flores grises y amarillas. Este se coordinó con otro de espiga color mostaza, que cubre el resto de la habitación. Y para no saturar, los muebles se  eligieron todos en blanco. Es el caso de la cómoda y las mesitas de luz. Las imágenes impresas sobre unos lienzos ayudan a romper la simetría y aportan frescura. Colores tostados. Gracias a ellos se  logró una atmósfera muy cálida. En la cama, colcha beige, almohadones color café. Las lámparas cromadas de las mesitas dan un toque muy actual.