Un estudio italiano llevó a cabo la rehabilitación de un piso cuyo objetivo era poner de manifiesto los elementos originales. Esto se traduce en hasta ocho mosaicos hidráulicos diferentes para el suelo de una vivienda de 120 metros cuadrados.
El piso está un pueblo mediterráneo del norte de Italia. Forma parte de un edificio familiar de tres plantas del año 1870. El proyecto consistió en reformar una de las plantas, que funciona como una casa independiente.
La vivienda está formada por diez habitaciones y dos zonas de tránsito. De los doce espacios en total, el suelo de siete está formado por azulejos hexagonales, sin esmaltar, creando diferentes composiciones de nido de abeja. Sólo se repite en dos de ellos: la cocina y un corredor.
En la otra cocina las losas están intercaladas en forma de tablero de ajedrez.
Los baños de la casa, tres en total, son los únicos que no presentan un dibujo en las baldosas.
Los dibujos y los colores son tradicionales. Se trata de combinaciones de blanco, negro, gris, marrones, rosa y verde olivo.
Uno de los laterales de la casa cuenta con cinco habitaciones seguidas con las puertas paralelas, de modo que, cuando se abren, se crea un efecto óptico de continuidad, el cual, a su vez, permite ver la sucesión de mosaicos.
Todos los marcos de las puertas, así como los frisos de la vivienda, fueron pintados de negro para distinguirlos de las paredes blancas de la casa.
El mobiliario y los accesorios decorativos también pretenden ser fieles al espíritu original pero sin perder la vocación contemporánea. Para ello, aparte de conservar piezas familiares, se completó con otras de segunda mano y algún que otro guiño moderno como cuadros y almohadones.
En los muebles predomina la madera de colores diferentes.