Una arquitecta barcelonesa redujo puntualmente su habitual escala de trabajo para diseñar una colección de mobiliario, integrada por el momento por once piezas.
Según ella los armarios, estanterías y mesas que integran esta colección pretenden poner a disposición del público piezas funcionales y fácilmente personalizables. La idea nació para dar respuesta a problemas cotidianos que ella misma o sus amigos le iban planteando. Así, su estudio se puso manos a la obra para crear armarios que se “desdoblan en perchero en el típico cuarto de invitados que se utiliza poco”, un armario “que cuelga de la pared para dar sensación de amplitud” o “unos caballetes para incorporar estantes, equivalentes a la típica mesa de caballetes plegable, pero en estantería”.
La colección está integrada por piezas muy sencillas en chapa de acero, como las estanterías que se pueden ver sobre estas líneas, combinadas en ocasiones con madera de haya o abedul, como el armario suspendido, la estantería o la mesa de las imágenes inferiores.
La idea es que en un futuro la colección se vea incrementada con piezas de otros ámbitos del diseño.