Cena de Escorihuela, recargada: el Nac & Pop glam

Los responsables de Gómez Centurión Eventos hablaron en exclusiva con MDZ Online y contaron todos los detalles de la ornamentación de la cena de gala de la Cumbre del Mercosur. Alfombra roja, rosas en cantidad, glamour, elegancia... la descripción de una noche chic, pero siempre nacional y popular.

Banderas y rosas: un resumen de una noche elegante. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Banderas y rosas: un resumen de una noche elegante. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

en Twitter, @FedericoCroce

"Desde que me postulé a Cancillería para hacer el diseño de interiores del evento, tuve en claro que debía reunir las condiciones justas y necesarias: debía tener estilo y al mismo tiempo, huir de la opulencia. Glamour y clase, sin ostentación, fueron las premisas", comento Susana Gómez Centurión.

La dama en cuestión es la titular, junto a su hijo Juan Martin, de Gómez Centurión eventos, empresa que tuvo a cargo la ornamentación, el diseño de interiores y hasta el vestido y decoración de las mesas de la cena de gala de la Cumbre del Mercosur realizada en bodega Escorihuela Gascón.

Charme desde el primer momento. Ya al instante de bajar de cada auto, los invitados fueron recibidos con el style de estrellas: una alfombra roja de 70 metros guiaba a todos desde el estacionamiento hacia la bodega.

El colorado camino estaba flanqueado por barricas de la casa vitivinícola, y sobre ellas había un fanal de vidrio trabajado con velones gigantes dentro, elementos que creaban una escena visualmente asombrosa bajo una bella noche estrellada.

La alfombra roja, hasta el salón principal.

La primera estación. Una gran carpa levantada para el momento de la recepción, amoblada con livings blancos y verde oliva recibió a la taxativa lista de 180 invitados, entre políticos de rango nacional, provincial y municipal, miembros de las comitivas presidenciales e invitados especiales -como empresarios o personalidades de la cultura-.

En ella todos disfrutaron de un fresco cóctel, mientras Cristina Fernández recibía a los mandatarios en el sector Vip.


El VIP. Este pequeño sector, ambientado con sillones antiguos, flores y velas, se destinó exclusivamente a los presidentes invitados. "La idea fue que Cristina recibiera aquí a Mujica y a Morales, y tuvieran un momento íntimo de charla antes de la cena", explicó Susana. Es así que tanto Pepe como Evo ingresaron por una puerta diferente a la que utilizaron los demás invitados, y fueron guiados directamente a este espacio, sin pasar por la gran carpa de recepción.


¡A comer! Luego del cóctel de bienvenida, se indicó a los invitados que debían pasar al Salón del Tonel, en donde tendría lugar la cena. La galería de la nave de este espacio mayor de Escorihuela se engalanó con enormes ramos de lilium color bordeaux y damasco.

La ornamentación perimetral, en tanto, se realizó con follaje verde pero sin descuidar el glamour y la historia que encierra la centenaria bodega.


Exquisitez. No solamente los manjares de Mallmann se llevaron este calificativo, sino también la disposición; sobriedad y elegancia del diseño de las mesas.

Altos centros de mesa de gran envergadura elaborados con una treintena de rosas ecuatorianas cada uno ("Se eligieron las rosas porque están unidas a la viña. Tienen que ver con el mundo vitivinícola"', explic'o Susana) presidían la escena. Los colores de las flores en cuestión oscilaron entre el natural y la gama del terracota. "Son verdaderos 'arboles de rosas", describió un comensal.

Tenues luces de velas también causaban un efecto especial. Por supuesto, la mantelería se destaco por un color blanco impoluto.

"Fue corto, pero maravilloso", resumió Cristina, que mostró sumo interés por conocer los pormenores de la historia de la bodega y hasta se mostró emocionada por su espectacularidad.