"Todo lo que tengo se lo debo a la música"

Vendedores de instrumentos musicales.

Foto: MDZ
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En Twitter: @GemaGallardo

"Todo lo que tengo se lo debo a la música", dice Guillermo Hoffmann, el dueño de una de las más importantes casas de música de Mendoza. Desde sus inicios ya pasaron más de cuatro décadas y a pesar de las adversidades económicas del país han logrado continuar. Aunque ahora les toca bailar con la más fea: las trabas a las importaciones.

Es martes, 17.30 horas, los Hoffmann citan al equipo de MDZ Online en su local de Ciudad. El negocio luce repleto de instrumentos de todo tipo y también de clientes de todas las edades. Obviamente la prioridad es de quien "siempre tiene la razón". Así, esperamos y observamos atentamente como son atendidos…

Una señora mayor va acompañada por su hijo veinteañero. Busca un afinador, pero no para su "nene", sino para ella. Una joven llena de piercings va en busca de cuerdas. Un joven de jeans rotos lleva su guitarra para que se la arreglen. Y así transcurre el día para los Hoffmann. Una variedad de personas ávidas por inmiscuirse en su arte, los consultan día a día.

Y tal vez por ello,  Guillermo y Daniel cuentan que los fines de semana prefieren desconectarse de todo y quedarse en casa. "Si voy a ver algún show, es seguir trabajando", confiesa don Hoffmann. 

Mirá el video y enterate cómo se inicia la casa de instrumentos musicales Hoffmann.


- ¿Le pareció un negocio rentable cuando decidió iniciarse?

Guillermo: - Habían dos casas de música y siempre lo hice con miedo pero me recordaba las palabras de mi padrino comercial don Rufino Mujica, quien me dijo: “Siempre apostá por la música porque si las cosas andan bien todo el mundo se divierte. Y si andan mal, la música es la diversión más barata”. Siempre me pregunto: ¿Se terminará esto? Ya han pasado 45 años desde nuestros inicios y seguimos avanti, avanti, avanti (sic). Se fue abriendo el mercado porque para entonces éramos muy poquitos y creo que se ha hecho camino.

- ¿El negocio lo obligó a estudiar música?

Hoffmann es un hombre apasionado por su trabajo.

Guillermo: - Una forma de ser responsables es enterarse de algunas cosas. Para saber asesorar hay que saber algo de madera, algo de afinación, saber, saber y saber en términos generales. No soy un ejecutante profesional de los  instrumentos pero conozco sobre el tema.

- ¿Qué instrumentos toca?

Guillermo: - Conozco sobre teclados, sobre guitarras, conozco…

- Y su hijo Daniel lo ayuda en el negocio…

Guillermo: - Sí, a él se le agregó la tecnología actual. Es un gran sonidista y tiene mucho más oído que yo. Nos vamos complementando… Las cosas en las que el tiene más capacidad las va desarrollando y yo aporto lo mío. De esa manera se ofrece un servicio mucho más completo.

 

- ¿Entre sus clientes hay muchos músicos reconocidos?

Guillermo: - Sí, sí. Antes de venir al negocio me encontré con Pocho Sosa… Hay muchos… En el camino van quedando algunos que empiezan de jóvenes y no llegan a convertirse en profesionales. Es un medio difícil. Con Pocho hablábamos del poco respeto que hay por el músico y por el artista en general. Hay poco reconocimiento de la gente. Viene un artista de afuera y pagan fortunas por una entrada. Acá  se hacen espectáculos gratis con artistas locales y la gente no va. No entiendo por qué...

- ¿Las medidas del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, lo han afectado mucho?

Guillermo: - Rotundamente.

- ¿La mayoría de los instrumentos son importados?

Guillermo: - Casi la totalidad. Tenemos industria argentina que está compuesta por insumos importados. No podían entregar cuerdas porque no estaba el polipropileno para el envase. Las lacas decían que vienen de Brasil. ¿Yo hago una guitarra industria argentina y la madera de dónde viene? Del jacarandá del Brasil,  caoba de Bolivia, cedro de Paraguay… La industria argentina no va a producir más de lo que está haciendo porque está a full, siempre estuvo a full. Aún en el mejor momento no pudieron abastecer la demanda. Podía llegar a abastecer el 25% de acá, lo demás venía de afuera. Las guitarras acústicas no se fabrican prácticamente. Y duele decirlo pero lo que se hace acá nunca se puso a tono con la calidad de lo importado. Siguen haciendo lo mismo que hace 30 años.

- ¿Y los precios seguramente más caros?

Guillermo: - El costo argentino tiene mil explicativos, siempre hay una excusa que hace que uno no pueda tener un producto bien terminado. Es difícil competir con China que tiene una industria  monstruosa, fabrica de forma increíble… Los platillos para batería son imposibles de hacer en Argentina. Brasil lo logró y en su momento inundamos Mendoza con platos brasileños. Estamos años luz de poder hacer algo así.

- ¿Su experiencia puede decir que esta situación es pasajera?

Guillermo: - Dios quiera... Pero no hay ninguna señal de que vaya a cambiar.

- ¿Se han comunicado con los colegas del rubro para ver si pueden aunar fuerzas y hacer algo?

Guillermo: - No. El grado de comunicación es nulo o negativo. Es una guerra que no entiendo cuál es el criterio. Se juega a ver quién revienta más el producto. Han surgido casas que eran de electrónica a vender guitarras criollas sin saber lo que están haciendo. No existe una mínima camaradería. Tengo un respeto por otro colega, con el cual somos los más viejos en el rubro, pero lamentablemente otras casas no nos hacen quedar bien.

De tal palo...

Daniel y Guillermo sonríen para la cámara de MDZ.

- ¿Cómo es trabajar con tu papá?

Daniel: - Es difícil. Uno va para adelante y con toda la experiencia que tiene él, te hace frenar un poco para repensar las cosas. Pero nos ponemos de acuerdo, siempre.

- Además, vos tenés tu  propia empresa de sonido…

Daniel: - Sí, y hemos incorporado el alquiler de instrumentos desde hace algunos años.

- Le hiciste el sonido a una de las Fiestas de la Vendimia, ¿es un negocio rentable?

Daniel:- A la Vendimia de 2010 y también pusimos todos los instrumentos para la banda estable y para Santaolalla y Bajofondo que actuó ese año. Ese es el negocio que más estamos apuntalando porque a los productores locales, que traen músicos de otros lados, lo que más les cuesta es traer los instrumentos. La idea es poner instrumentos de alta gama para que el show sea bueno.

- ¿Son muy exigentes los músicos foráneos?

Daniel: - Para pedir son todos estrellas. Después terminan tocando como se sabe… Pero son exigentes.

- ¿Por qué  empezás a hacer sonido?

Daniel: - Era una empresa que tenía mi viejo, en un momento la deja de lado porque no podía con todo. Así fue que luego la agarré yo. No me parece un gran negocio porque los valores de mercado son totalmente desparejos con respecto a la inversión que hay que hacer. Es lo menos rentable del espectáculo. Son más rentables las luces, el escenario ni hablar, las pantallas de video… Hay un montón  de cosas que pueden no estar tranquilamente y son carísimas, y lo más importante termina siendo lo más barato. Es muy raro pero es la realidad desde hace unos años. Hay que tener ganas de trabajar gratis para hacer sonido.

- Vos hiciste sonido en Vendimia cuando ya estaba implementado que había que hacerla con músicos en vivo. Obviamente que los instrumentistas quieren que se haga el 100 por ciento de la fiesta con música en vivo, pero hay una parte de los hacedores que prefieren que no, ¿vos qué pensás?

Daniel: - Es un tema que no debería estar en juicio. Así como hay un escenario y hay actores y bailarines, deben haber músicos. Es obligación que estén los músicos. Como en todo, hay gente a la que le gusta y gente a la que no. Soy partidario de que haya una banda que suene bien.