Psicología del deporte ¿Por qué jugamos?

El ejercicio físico permite a la mujer relajar tensiones, restaurando el equilibrio perdido a partir de descargas controladas, la confianza en si misma y la capacidad de autocontrol. La Licenciada Vanina Chaine realiza este análisis, desde la mirada de las Mamis Hockey, pero bien puede aplicarse a otros deportes.

Como seres vivos, somos parte de la naturaleza y ejemplo de esta relación es la existencia de impulsos vitales en nuestra constitución innata.
Como seres humanos, nos diferenciamos de los animales por la capacidad para manejar estos impulsos, que es precisamente lo que nos permite vivir en sociedad. Por lo cual somos individuos con una constitución biológica, psicológica y social, siendo estas tres dimensiones las características intrínsecas del ser humano.

El atributo de la razón, propio de nuestra especie, es la principal herramienta con la que contamos para controlar la vida impulsiva; y nuestra salud psíquica depende precisamente de esta tarea, entendiéndose la salud como el bienestar resultante del equilibrio dinámico bio-psico-social.
Los principales malestares a nivel psicológico tienen que ver con la ruptura de este equilibrio, dando por resultado tanto crisis puntuales como rasgos de personalidad continuos, donde o prima el impulso (dificultando nuestra integración en la sociedad) o prima el control exagerado (limitándonos en nuestro accionar y privándonos de espontaneidad).

Si bien la principal forma de manejar nuestra vida impulsiva esta dada por el empleo de la racionalidad, esta muchas veces falla, o por defecto o por exceso, dando por resultado estados que nos generan malestar.

En este contexto, la actividad física se ubica como un elemento imprescindible en nuestra vida, ayudando a la razón en su difícil tarea; ya que nos permite realizar una descarga del impulso pero controlada, adaptada socialmente.

El poder descargar impulsos de manera controlada nos permite relajarnos, tanto de manera muscular como mental, produciendo una sensación de placer al aliviar las tensiones.

Es así que realizar ejercicio de manera periódica contribuye a mantener la homeostasis en la que se basa nuestra salud, tanto física como mental, emocional y psicológica.

Existen numerosos estudios, probados a nivel científico, donde se ha demostrado la importancia de la actividad física en la reducción de la ansiedad y el estrés, síntomas estos de la ruptura del equilibrio psíquico, donde el individuo se encuentra tensionado al exagerar el control racional por temor a un desborde impulsivo.

A los beneficios propios de realizar ejercicio físico, se suman otros cuando esta actividad constituye una práctica deportiva.
El deporte aporta un componente de juego que nos conecta con aspectos lúdicos y con la capacidad de experimentar ocio y placer, capacidad que muchos individuos relegan en pos de las exigencias propias de la vida adulta. La posibilidad de disfrute resultante también actúa como liberadora de tensiones y resulta homeostática.

Por otro lado, la practica de deportes grupales como el Hockey; insta a poner en práctica nuestras herramientas para lograr la adaptación al medio humano, ayudándonos a desenvolvernos en una de las esferas característica de nuestra especie al promover el contacto social en una actividad reglada, pero que a la vez contiene elementos de ocio y placer.

En la categoría especial de “Mamis Hockey”, los beneficios enumerados se potencian.

En la actualidad la mujer adulta se caracteriza por ocupar multitud de roles paralelamente. La transformación cultural de la que somos parte ha llevado a la mujer a continuar con las actividades estipuladas socialmente como femeninas, como son el cuidado principal de los hijos, la organización del hogar, el cuidado detenido de su estética, etc.; pero también a anexar a estas tareas responsabilidades que en otro momento eran propias del genero masculino, como el sustento económico del hogar y la inserción laboral.

Como resultado de esta movilidad de estructuras, el ser mujer implica hoy variados desafíos que conllevan altas exigencias, cada vez mayores responsabilidades y la necesidad de una continua adaptación a realidades estresantes y desgastantes.

De esta manera es habitual encontrar mujeres que en pos de sus obligaciones han debido relegar su propio placer, la capacidad de disfrute, sus momentos de ocio, su vida social…y en definitiva el cuidado de su propia salud, viéndose llevadas al quiebre del equilibrio necesario.
Es común ver mujeres que, en un intento de sobre adaptación a la difícil realidad, limitan continuamente su vida impulsiva a partir de un exagerado control para poder hacer frente a las múltiples obligaciones y responsabilidades que se le presentan.

Los síntomas de este conflicto interno resultan variados: ansiedad, estrés, estados depresivos, disminución de la autoestima, auto desvalorización, abulia, retracción social etc.

En este escenario el realizar una actividad deportiva de equipo actúa de manera liberadora.

El practicar ejercicio físico permite a la mujer relajar tensiones, restaurando el equilibrio perdido a partir de descargas controladas, lo que eleva la confianza en si misma y la capacidad de autocontrol. De esta manera disminuyen los síntomas propios de estrés y ansiedad.

El tener un momento para “jugar” liberando responsabilidades, provee un espacio de ocio y placer logrando restaurar la capacidad de disfrute perdida; permitiéndole a la mujer una percepción mas positiva de la realidad que se le presenta y disminuyendo los estados depresivos.
Además, el formar parte de un equipo promueve el intercambio social, disminuyendo sentimientos de soledad y fortaleciendo herramientas de contacto, generando un espacio de intercambio que muchas mujeres han relegado.

Por otro lado, al realizar una actividad competitiva, el aprendizaje progresivo permite desarrollar ciertas destrezas motrices que elevan la autoestima y percepción positiva de si misma; así como también, el mantener objetivos grupales de progreso le permite a la mujer reactivar su interés en plantearse nuevas metas personales, reduciendo las sensaciones de abulia y embotamiento.

Además, como efecto secundario de realizar este tipo de actividad, también se puede enumerar el elemento estético, ya que el cuidado del físico en esta edad le permite a la mujer una mejor imagen corporal que redunda en un incremento de su autoestima y en una mayor aceptación social.

En síntesis, una actividad deportiva, grupal y competitiva, practicada por mujeres en la edad media de la vida, como es el “Mamis Hockey”, le permite a la mujer reencontrarse consigo misma, encontrar un espacio propio, cuidarse, aceptarse, valorarse, y ocuparse de sí.
 Tareas estas imprescindibles para su salud tanto psíquica como física, y que por las características de la cultura en la que nos desenvolvemos, las mujeres muchas veces nos hemos acostumbrado a dejar de lado.



Vanina E. Chaine
Lic. en Psicología M.P.2227
Mamis Hockey Belgrano.