Mara & Friends: Zurdito de mierda

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El reino de Israel, gobernado en ese entonces por Saúl, estaba en guerra con los filisteos. Estos contaban con un líder llamado Goliat, de estatura descomunal.

Confiado en su gran fortaleza física, desafió a los ejércitos de Israel durante cuarenta días, a fin de que ellos eligieran a su mejor hombre, quien se enfrentaría a Goliat. Así se decidiría la batalla y el pueblo vencido sería “esclavo” del ganador.

David fue enviado por su padre para visitar a sus hermanos que estaban en el campamento, llevarles alimentos e informarse de su condición. Estando allí, escucha el desafío de Goliat.

La Biblia muestra a David como "pastor", preocupado por defender a sus rebaños de los ataques de las fieras salvajes (leones, osos...) usando su talento y con la ayuda del cayado y la honda. Con base en ese antecedente posteriormente se ofrece, delante del rey Saúl, como voluntario para hacer frente al líder filisteo. Para los hebreos era un momento crucial de su existencia como nación autónoma. La batalla que se estaba gestando sería determinante.

Es vestido con la armadura del mismo Saúl, pero al no estar acostumbrado a utilizar armadura, se deshace de ella, se dirige al campo de batalla con su honda y su cayado y recoge 5 piedras lisas de un arroyo.

Goliat se burla del cayado de David (asemejándolo a un simple "palo", pero una vez trabada la pelea, David consigue vencer a su enemigo lanzando con su honda una piedra, que impacta en plena frente del gigante. Una vez caído, David corre hacia él y le corta la cabeza con su propia espada rematándole y se lleva la cabeza y las armas a su tienda.

Así David consigue la primera de muchas victorias.

Al final las desigualdades habitan en nuestra mente y en la de nuestros vecinos visitantes, quienes admirados por la osadía de quienes se niegan a ser seres grises y aburridos, se complacen y convencen de que estamos un poco locos y constituimos un verdadero peligro para sus pacíficas vidas.

La vieja historia de David y Goliat se repite más de 2.000 años después,…qué poco evolucionamos.

David en nuestra época sería un zurdito pobre y Goliat un viejo vinagre, adinerado y seguramente poco inteligente, como los que vemos a diario en cualquier esquina de nuestra ciudad y a veces sentados en nuestra propia mesa.

Los pastores dedicaban su vida a cuidar del rebaño, ¡noble actividad! ...hoy se comen las ovejas.

¿Quién será el más justo?, ¿qué dice nuestro sentimiento?

Todos los caminos son iguales, no nos llevan a ninguna parte. Por lo tanto, ¡elige un camino con el corazón! Carlos Castaneda.

Marcos Cusarini

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