El Boudougate: guerra judicial

Por qué el juez cree que la causa carece de sustento. Detalles de su encuentro con el vice. Las cartas en la manga del fiscal.

Amado Boudou entró caminando, como si fuera uno más. El vicepresidente en persona apareció el martes 13 cerca de las 15 y subió hasta el 3º piso de los Tribunales de Comodoro Py. Tocó la ventanilla de la Secretaría del juzgado de Daniel Rafecas y aguardó a ser atendido. Al lado estaba su abogado, Eduardo Durañona, quien esa misma mañana había hecho la presentación formal. Boudou se encontraba allí para ratificar la denuncia personalmente, como si fuera uno más, y no por escrito como suelen hacer los funcionarios.
 
Pero no es uno más. Es la persona que protagoniza desde hace semanas todos los diálogos de pasillo en Tribunales entre jueces y fiscales. El secretario abrió la puerta y se sorprendió. Boudou pareció entender la expresión de desconcierto y concedió la explicación que todavía nadie le había pedido: “Vengo en persona porque quiero aportar datos que tienen que ver con mi clave y mi casilla de correo electrónico. Hackearon mi cuenta de correo, hay respuestas a mails que yo nunca mandé. Voy a aportar información privada y no quería que lo hiciera otro por mí”.

Asís habló de la censura por el caso Ciccone y sugirió licencia a Boudou

En julio, pocos días después de que Cristina Fernández de Kirchner anunciara que su compañero de fórmula sería Amado Boudou, el escritor y periodista Jorge Asís publicaba en su web “El Paraíso de ‘The Old Fun’”, en donde se nombraba por primera vez a Alejandro Paul Vandenbroele, Ciccone Calcográfica y la relación con el ahora vicepresidente.

El último martes, Asís participó del programa de Marcelo Longobardi en C5N, canal que cortó en forma abrupta la participación de Alberto Fernández. En diálogo con PERFIL, el periodista cuenta la presión que se vivió en el estudio por su presencia.

—¿Hubo censura en el programa de Marcelo Longobardi en el que participó usted y Alberto Fernández?
 
—Cuando llego al programa, noto una atmósfera de conciliábulo, tensiones y desorden. Alguien me certifica que había presiones con respecto a mi invitación. Entonces le digo a Marcelo: “Voy a tratar de hacerte el menor perjuicio posible”, porque ya me había dado cuenta de cómo venía la mano. Y Marcelo me dice: ¨Yo a vos te invité, vos decí lo que tenés que decir, que yo te banco”. Hice la nota y sólo me pude medir durante dos minutos, terminé y me fui. Cuando llego a casa, me entero de todo lo que pasó. El periodista mexicano Alberto Padilla, que estaba en el estudio, da en la clave: dijo que hubo llamados del ministro Julio De Vido después de mis declaraciones.

—Este episodio llevó a Víctor Hugo Morales a hacerle una entrevista cordial a Daniel Hadad, con quien antes se mostraba en las antípodas...
 
—No me interesan los puteríos de periodistas. Los problemas internos de los periodistas, Luis Majul contra Víctor Hugo o Víctor Hugo contra otro, le interesan nada más que a los periodistas. No entro en ésta, le tengo mucho respeto a Víctor Hugo, hasta a partir de las diferencias y me parece muy bien que él tome una posición, pero no me gustan los chanchurrios entre periodistas.
 
—¿Cree que judicialmente Boudou puede terminar imputado en la causa?
 
—Lo que yo le recomendaría a Boudou es que tome una licencia por seis meses. Hay dos o tres hombres importantes del Gobierno que saben que no hay salida, pese a la instrucción de Cristina Kirchner y de Carlos Zannini de hacer lo imposible para salvarlo. Y no hay salida porque, según mi información, hay suficientes elementos como para aplicarle todo el Código.




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